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	<title>Los indios kilmes &#187; Dardo Abbattista</title>
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	<description>Sitio dedicado a los indios quilmes, la ciudad de quilmes y allegados</description>
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		<title>Pacto de Hermandad</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2011 23:29:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Segundo Pacto de Hermandad, llama la Comunidad India Quilmes de Tucumán y el Municipio de Quilmes a lo firmado por el cacique y el intendente, en el salón Eva Perón, el 20 de abril. Acá, entonces, lo publicamos, con una breve historia de su firma, comentándoles también que —respecto del Primero— obtuvo una ampliación en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp mceIEcenter">
<p style="text-align: left;">Segundo Pacto de Hermandad, llama la Comunidad India Quilmes de Tucumán y el Municipio de Quilmes a lo firmado por el cacique y el intendente, en el salón Eva Perón, el 20 de abril. Acá, entonces, lo publicamos, con una breve historia de su firma, comentándoles también que —respecto del Primero— obtuvo una ampliación en su artículo 8, donde le permite a los quilmes adquirir un poco más de dinero que en el anterior.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Acuerdos comunales</strong> </p>
<p style="text-align: left;">23 de mayo del año 2000. María Elisa Ezquerra, siendo concejal del Gobierno de Fernando Gerónes, lo presenta ante sus pares, elaborado junto con la Comunidad India Quilmes y la antropóloga especializada en arqueología, Mónica Cereda. </p>
<p style="text-align: left;">29 de junio del año 2000. El cacique Francisco Chaile y el intendente de Quilmes, Fernando Geronés (1999-2003), lo firman por primera vez en el Museo del Hombre, en París, Francia. </p>
<p style="text-align: left;">14 de agosto del mismo año. Lo vuelven a rubricar en el Municipio de Quilmes, los mismos protagonistas. </p>
<p style="text-align: left;">17 de agosto del año 2004. En el Museo Almirante Brown de Bernal, Chaile y el intendente de Quilmes, Sergio Villordo (2003-2007), lo reafirman.</p>
<p style="text-align: left;">20 de abril de 2011. El cacique y el intendente, lo amplían en el salón Eva Perón del Municipio de Quilmes&#8230;</p>
</div>
<div class="mceTemp mceIEcenter"> </div>
<div id="attachment_736" class="wp-caption aligncenter" style="width: 592px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Pacto_de_Hermandad_4gt2.jpg"><img class="size-full wp-image-736" title="Pacto_de_Hermandad_4gt" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Pacto_de_Hermandad_4gt2.jpg" alt="" width="582" height="455" /></a><p class="wp-caption-text">20 de abril de 2011, salón Eva Perón del Municipio de Quilmes. El cacique y el intendente firman una ampliación del Pacto de Hermandad. </p></div>
<p> </p>
<p>Artículo 1. El Pueblo de Quilmes, representado por el Intendente Municipal Sr. Francisco Gutiérrez y la COMUNIDAD INDIA QUILMES, emplazada en el Departamento de Tafí del Valle, Provincia de Tucumán, representada por el Sr. Cacique Francisco Chaile, con el objeto de afianzar los indelebles lazos históricos y culturales que unen ambos pueblos y reconociéndose mutuamente iguales y libres según los términos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, acuerdan y firman el presente SEGUNDO PACTO DE HERMANDAD. </p>
<p>Artículo 2. Este pacto se realiza en concordancia con lo dispuesto por la Constitución de la Nación Argentina en su Artículo 75 incisos 17 y 22, y la Ley Nacional 23302 sobre política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes.</p>
<p> Artículo 3. LA COMUNIDAD INDIA QUILMES, referida en este acuerdo, es la Asociación Civil sin fines de lucro con personería jurídica de la Provincia de Tucumán N° 34/90, domiciliada en la Ruta Nacional N° 40, KM 999, Quilmes, Colalao del Valle, Departamento de Tafí del Valle, Provincia de Tucumán, integrada actualmente por las siguientes catorce comunidades:</p>
<p>1- El Carmen</p>
<p>2- El Paso</p>
<p>3- Los Chañares</p>
<p>4- Quilmes Centro</p>
<p>5- Rincón de Quilmes</p>
<p>6- Quilmes Bajo</p>
<p>7- Las Cañas</p>
<p>8- El Bañado</p>
<p>9-  Anjuana</p>
<p>10- Talapazo</p>
<p>11- Colalao del Valle</p>
<p>12- El Arbolar</p>
<p>13- El Pichao</p>
<p>14- Anchillos</p>
<p><span id="more-729"></span></p>
<p> Art. 4. Ambas partes se comprometen cooperación, solidaridad y ayuda mutua a los efectos de:</p>
<p>1- Salvaguardar la Cultura India Quilmes, rescatando, revalorizando y respetando sus tradiciones e historia.</p>
<p>2- Incentivar la participación plena de los integrantes de la comunidad india en el proceso socioeconómico de la Nación, rechazando toda forma de discriminación y violencia.</p>
<p>3- Fomentar la producción agropecuaria tradicional y las manufacturas artesanales.</p>
<p>4- Acrecentar los centros de investigación y museos de acopio de documentación, archivos y todo material que sirva para elaborar estudio sobre la población indígena Quilmes, su cultura, leyes, creencias y valores.</p>
<p>Art. 5. El municipio apoya el reclamo de la Comunidad India Quilmes para lograr el pleno dominio y la titularidad de sus tierras ancestrales, y para que el sitio arqueológico conocido como “Ruinas de Quilmes” sea reincorporado al territorio original, de modo tal, que puedan ejercer la autoadministración de la totalidad de sus tierras, impidiendo la deforestación y protegiendo el medio ambiente natural. </p>
<p>Art. 6. La Municipalidad de Quilmes, apoya especialmente las gestiones que está realizando la Comunidad India Quilmes, para que, una vez lograda la titularidad de la tierra correspondiente, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Sitios Históricos, declare a las “Ruinas de Quilmes”, PATRIMONIO NACIONAL.</p>
<p>Art.7. INTERCAMBIO CULTURAL Y FOMENTO TURISTICO. Los firmantes de este pacto, acuerdan instrumentar las medidas necesarias para que, en el partido de Quilmes se difundan las actividades de la Comunidad India, facilitando la participación en exposiciones, ferias y venta de artesanías, eventos culturales y artísticos y, dedicando UN DIA en las semanas de las festividades de los aniversarios de la fundación de la Ciudad de Quilmes, a la Comunidad India. De similar manera, en la zona de influencia de la Comunidad India Quilmes, se difundirá información histórica, de actualidad y promoción turística sobre la Ciudad de Quilmes, interactuando con el Consejo Municipal de Turismo y con las áreas que sea necesario.</p>
<p>Art.8. ESTABLÉCESE que la Comunidad India Quilmes, reciba de la Municipalidad de Quilmes un subsidio mensual equivalente a 66.000 (sesenta y seis mil) módulos.</p>
<p> Artículo 9. Toda cuestión que se suscitare y no estuviere contemplada en el presente pacto, será resuelta de común acuerdo entre las partes, conforme a las pautas de fin perseguido.</p>
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		<title>Pallamay</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 13:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotografias]]></category>
		<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[14 de Septiembre de 2010, puertas de la catedral de Quilmes. Homenaje a la cacica de los quilmes, Isabel Pallamay (1680/1718) y a su pueblo. Ver nota, flor de cacica. Fotografìas: Patricia Aparo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="aslideshow-4f2e8b36d0257"><br />
<img  src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Pallamay-1.jpg" alt="Pallamay-1" /><br />
<img src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Pallamay-2.jpg" alt="Pallamay-2" /><br />
<img src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Pallamay-3.jpg" alt="Pallamay-3"  /><br />
<img src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Pallamay-4.jpg" alt="Pallamay-4"/><br />
<img src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/03/Pallamay-5.jpg" alt="Pallamay-5" /><br />
</div>
<p>14 de Septiembre de 2010, puertas de la catedral de Quilmes. Homenaje a la cacica de los quilmes, Isabel Pallamay (1680/1718) y a su pueblo.</p>
<p><a href="http://kilmesblog.com.ar/los-quilmes/flor-de-cacica/645/"> Ver nota, flor de cacica.</a></p>
<p style="text-align: right;">Fotografìas: Patricia Aparo</p>
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		<title>Flor de cacica</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 12:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[—¿Cómo la llamaremos? —Isabel. —¿Te parece? —Sí. Es nombre de reina pero, esta vez, será nuestra. No será de España, no será de Europa, sino que será de nuestro pueblo. Será de Quilmes, será de América. A la hora de imaginar, tal vez, haya sido así el diálogo de María Chalpi y Francisco, los padres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—¿Cómo la llamaremos?<br />
—Isabel.<br />
—¿Te parece?<br />
—Sí. Es nombre de reina pero, esta vez, será nuestra. No será de España, no será de Europa, sino que será de nuestro pueblo. Será de Quilmes, será de América.</p>
<p>A la hora de imaginar, tal vez, haya sido así el diálogo de María Chalpi y Francisco, los padres de Isabel Pallamay cuando, por primera vez —con especial alegría—, en brazos la tuvieron.<br />
Cuentan que nació en Quilmes, Buenos Aires, alrededor de 1680, la futura cacica de los quilmes. Y que peleó durante dieciséis años (de 1692 a 1708) para obtener su cacicazgo, lo que entonces inició de muy jovencita: entre doce y catorce años</p>
<p>La enfermedad europea, la viruela, se la llevó junto a sus guaguas, junto a sus hijos pequeños, Ana y Ramón y, también, a su amor, Martín Salchica, el padre de sus niños. Otros quilmes (y no sólo) también perecieron en aquel fatídico 1718.</p>
<p>Trabajos, su pueblo y libros de historia hablan de ella: Quilmes Colonial, de Guillermina Sors (1937); Pleito por la sucesión del cacicazgo en la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los quilmes, de Zunilda Quatrín y Fabiana Bugliani (1995); Transformaciones en una comunidad desnaturalizada: los Quilmes, del Valle Calchaquí a Buenos Aires, de Palermo y Boxiadós (1991). Y, siempre, la Comunidad India Quilmes de Tucumán.<br />
Y un poeta, Carlos Patiño, que vive en Bernal, crea —allá, por el 2000— lo que conocemos como «el monólogo» de Isabel Pallamay. Al año siguiente, y en la revista Los Indios Kilmes, lo publicó. Unas maestras, Ana María Franceschini y Stella Maris Donati, entre lágrimas lo leen. Sus alumnos de la escuela primaria de Bernal número 20, también. Otro tanto le ocurre a la directora de entonces, Haydeé Domínguez.</p>
<p>«Y si alguien desea honrar esta memoria —todo cuanto me queda, todo cuanto me dejaron—, lleve una flor roja como la pústula que acabó con nuestras vidas y préndala en las negras verjas de esa iglesia que construyeron mis hermanos, allí, frente a la plaza. Así unirán mi memoria y la memoria de mi nación a sus corazones», dice un pasaje del monólogo. Y los alumnos junto con sus docentes, el 14 de agosto de 2003, lo hicieron nomás y convirtieron la letra en flor, cual magos de la historia.</p>
<p>Me tocó estar aquel día, cuando pude oír el dialogar entre Stella Maris Donati, una de las docentes, y Carlos Patiño, el poeta. «Porque ella dice», le asegura la maestra al autor del escrito. «Ya está. Ya está», agrega un Patiño conmocionado&#8230; Y me explica mejor: «Ya está, no soy yo quien habla. Es ella, quien lo hace. Es Isabel». Me lo decía con suma alegría y en referencia a que se había comprendido de manera cabal lo que él había querido señalar con el monólogo: que se sepa sobre Isabel Pallamay y sobre lo que tuvieron que padecer —y aún padecen— sus hermanos del Valle. En otro momento, y cuando los alumnos terminaban de colocar la ofrenda, lo escuché decir para sus adentros: «Gracias, gracias, gracias chicos», como quien agradece de por vida.</p>
<p>La Pallamay, la indescifrable estrella de los indios quilmes es el nombre de la novela que, luego, escribió Patiño, publicada por Mondragon Ediciones en abril de 2004. Martín Iquín, el cacique quilmes —quien sufrió el destierro forzoso al frente de su pueblo en 1666—, el ascendiente de la flor&#8230;</p>
<p>Desde entonces —o, más precisamente, desde 2005—, evocamos con MAIZALES Asociación Civil, aquella ceremonia, aquella flor, aquella Isabel brotada de la tierra de Quilmes. Lo hacemos como nos lo transmitieron los chicos: lentamente, tranquilos, en paz. Para esto contamos con el permiso de la Catedral de Quilmes, así como con la colaboración especial de las escuelas Nº 1 y 20, que —como principales y entre otras— asisten con sus alumnos.</p>
<p>Por esto, por las nuevas generaciones y por el nombre que nos legó la historia, puede ser relevante para la cultura, para la educación y para la unión de ambos Quilmes, el de Tucumán y el de Buenos Aires, contar el 14 de septiembre a las 10.00 en las puertas de la Catedral con la presencia de más escuelas, del Municipio de Quilmes y de la Comunidad India Quilmes de Tucumán.</p>
<p style="text-align: right;">Publicado en La Hoja, del Municipio de Quilmes. Septiembre de 2010.</p>
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		<title>Cebadura</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Mar 2011 00:04:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesia]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquí está el mate que te regalaron, están los libros y cosas que quisiste, fotos de compañeros que tuviste, amigos fieles que te acompañaron. Todo sigue esperando que regreses a calentar el aire de la casa, en el silencio siento que algo pasa y me parece oírte algunas veces. Pero la vida sigue y desfilamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquí está el mate que te regalaron,<br />
están los libros y cosas que quisiste,<br />
fotos de compañeros que tuviste,<br />
amigos fieles que te acompañaron.</p>
<p>Todo sigue esperando que regreses<br />
a calentar el aire de la casa,<br />
en el silencio siento que algo pasa<br />
y me parece oírte algunas veces.</p>
<p>Pero la vida sigue y desfilamos<br />
actuando el personaje que nos toca,<br />
gastando lo que resta de ternura.</p>
<p>Por el camino de lo que añoramos<br />
el gusto del amor se fue en tu boca,<br />
vive esperando en otra cebadura.</p>
<p>Pedro Soto, en la Gaceta Literaria Huaymomocasta, editada desde La Rioja y dirigida por Víctor José Stilp Piccotte.</p>
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		<title>Sin hablarte</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Mar 2011 15:36:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesia]]></category>

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		<description><![CDATA[Regreso una vez más a este lugar de pájaros, pisando sombras entre los viejos aŕboles. Aquí donde una vez lloramos abrazados con el jacarandá llanto celeste, cuando pasó el amor tirando dardos. Nunca pude entender por qué regreso, si aquí nada dejé, si nada busco. Y te recuerdo amor y me pregunto: ¿qué fue lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Regreso una vez más a este lugar de pájaros,<br />
pisando sombras entre los viejos aŕboles.<br />
Aquí donde una vez lloramos abrazados<br />
con el jacarandá llanto celeste,<br />
cuando pasó el amor tirando dardos.</p>
<p>Nunca pude entender por qué regreso,<br />
si aquí nada dejé, si nada busco.<br />
Y te recuerdo amor y me pregunto:<br />
¿qué fue lo que ocurrió aquella tarde?<br />
cuando pasó el amor tirando dardos<br />
y asomaba la luz entre las ramas<br />
jugando con las plumas en el aire.</p>
<p>Nuestro amor, viento de agua,<br />
nada pidió y se marchó sin nada,<br />
despacio, acariciando,<br />
como se va el rocío de la noche<br />
cuando llega la luz de la alborada.</p>
<p>En esta soledad te encuentro siempre,<br />
tan joven, tan hermosa como entonces,<br />
con tu pollera azul, tu blusa blanca,<br />
con tus cabellos negros transparentes<br />
y la sonrisa grande de tus ojos.</p>
<p>Me voy amor,<br />
quise decirte algo sobre las cosas bellas<br />
que se ven y se sienten cuando se ama,<br />
pero me voy callado<br />
con la dulce condena<br />
de regresar aquí para encontrarte.</p>
<p>¡Vine a decirte tanto amor!&#8230;<br />
y me voy sin hablarte.</p>
<p>Pedro Soto</p>
]]></content:encoded>
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		<title>BRASAS</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Mar 2011 15:18:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesia]]></category>

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		<description><![CDATA[En el dulce rescoldo de mi pecho laten los corazones de todos los amores que he perdido/ sus caricias sus sueños sus mañanas arrebatadas por la vida o la muerte. Andan conmigo/parlotean/ corren desnudas por entre mis venas y aún se enojan por lo que yo no fui y ellas querían que fuera y aún [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el dulce rescoldo de mi pecho<br />
laten los corazones de todos los amores que he perdido/<br />
sus caricias sus sueños sus mañanas arrebatadas por la vida<br />
o la muerte.<br />
Andan conmigo/parlotean/<br />
corren desnudas por entre mis venas<br />
y aún se enojan<br />
por lo que yo no fui y ellas querían que fuera<br />
y aún me enojo<br />
por lo que yo quería que fueran y ellas nunca lo fueron.<br />
Pero mi enojo es manso<br />
y mi mano gigantesca roza sus cabellos<br />
pero ellas no se asustan:<br />
sólo ríen y duermen en mis huesos.</p>
<p>A todas las amé<br />
de un modo u otro<br />
y ellas también me amaron<br />
de un modo u otro.</p>
<p>Se irán conmigo cuando yo me vaya<br />
y no estaré tan solo como dicen.</p>
<p>Carlos Patiño</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Poema para esta ciudad</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Feb 2011 01:29:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesia]]></category>

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		<description><![CDATA[Sobre el ocio celeste atados a osamentas ancestrales estamos aún más solos cuando llueve contaminados de amores a distancia. Misteriosa, enigmática custodiada por próceres de mármol los aires coloniales de tu orilla despiertan en el macho su semental memoria. Salpica indiferencia           humedece           el ansia polvorienta del origen. Comulgarás tu culpa oculta en las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre el ocio celeste<br />
atados a osamentas ancestrales<br />
estamos aún más solos cuando llueve<br />
contaminados de amores a distancia.</p>
<p>Misteriosa, enigmática<br />
custodiada por próceres de mármol<br />
los aires coloniales de tu orilla<br />
despiertan en el macho su semental memoria.<br />
Salpica indiferencia<br />
          humedece<br />
          el ansia polvorienta del origen.</p>
<p>Comulgarás tu culpa oculta en las cornisas<br />
hasta verte mudar de piel como serpiente<br />
            convertida en semilla.<br />
En celo te reviven palomas y adoquines.</p>
<p>Tu ausencia es compañía<br />
anclada en la bermeja memoria<br />
del río que nos trajo.<br />
      Quien te ama no te nombra,<br />
      espía otras llegadas.</p>
<p>Tienen nuestros caminos esquinas indecisas<br />
sueños adormecidos de regresos<br />
y este orgullo de ser hombre del bosque<br />
astil del hacha que conserva el filo.</p>
<p>Laberinto de soledad y ausencia<br />
         paisaje sumergido.<br />
Estamos aún más solos<br />
sobre el ocio agrisado de la tarde.<br />
Añora quien te ama<br />
muriendo de nostalgia<br />
      cada vez que le llueven lejanías<br />
      y le moja tu nombre, Buenos Aires.</p>
<p>Pedro Soto</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Por el poniente</title>
		<link>http://kilmesblog.com.ar/poesia/por-el-poniente/633/</link>
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		<pubDate>Wed, 02 Feb 2011 00:29:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://kilmesblog.com.ar/poesia/por-el-poniente/633/</guid>
		<description><![CDATA[Cuando el tren de las cinco se detuvo en medio de la tarde, hablamos simplemente para matar el tiempo y el fastidio. Pero el tiempo no muere se filtra como el agua y teje su entramado entre los pasajeros. Y hablamos de la lluvia de imprevistos de vidrios que se empañan de sus hijos los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el tren de las cinco se detuvo<br />
en medio de la tarde,<br />
hablamos simplemente<br />
para matar el tiempo y el fastidio.<br />
Pero el tiempo no muere<br />
se filtra como el agua<br />
y teje su entramado entre los pasajeros.</p>
<p>Y hablamos de la lluvia<br />
de imprevistos<br />
de vidrios que se empañan<br />
de sus hijos<br />
     los míos<br />
de libros y canciones<br />
de sueños postergados<br />
del modo caprichoso en que el destino<br />
junta casualidades.</p>
<p>Y mientras la escuchaba<br />
recostado en sus ojos<br />
volvió a moverse el mundo.</p>
<p>Sigue el tren de las cinco<br />
sobre vías del tiempo<br />
se va por el poniente con la lluvia<br />
y pareciera<br />
que nunca más volverá a detenerse.</p>
<p>Pedro Soto</p>
]]></content:encoded>
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		<title>¿Sabés cual es mi reconocimiento? Que lo reconozcan a ellos</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jan 2011 01:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[El ferroviario pintor que salió a buscar la Historia por afuera de los libros y la encontró. Diego Miño va a emprender un viaje memorable, un viaje alucinante, revelador: histórico. Un viaje que va romper un silencio de 181 años, un desencuentro de 327. Es mayo del ’93 y excitado, arma una valija de lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El ferroviario pintor que salió a buscar la Historia por afuera de los libros y la encontró.</em></p>
<p>Diego Miño va a emprender un viaje memorable, un viaje alucinante, revelador: histórico. Un viaje que va romper un silencio de 181 años, un desencuentro de 327. Es mayo del ’93 y excitado, arma una valija de lo más particular: es una bolsa grande en donde carga telas, caballetes plegables, pinceles y pinturas, mezclados con alguna que otra ropa. La levanta al estilo Papa Noel y se va con ella al hombro rumbo a Tucumán, en el glorioso Valle Calchaquí. Miño es pintor y alguien en Quilmes —donde vive desde hace 60 años— lo invitó a exponer. Antes de partir hacia el Valle, le promete a su mujer: “Voy en busca de los quilmes; los voy a encontrar”. Miño los quería pintar para esa exposición como los soñó desde chico mientras pescaba ranas, cuando “todo era salvaje y lleno de arroyitos” y sus primos no lograban asustarlo con: “tené cuidado que te va a agarrar un quilmes”. Al contrario, lejos de eso, aumentaba su curiosidad y se lamentaba pensando “que lástima no haber conocido un quilmes”. Él quería saber “cómo eran sus caras”.</p>
<div id="attachment_624" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/01/diego-miño.jpg"><img class="size-medium wp-image-624" title="Diego miño" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/01/diego-miño-300x225.jpg" alt="11 de febrero de 2010. Miño en la Casa de la Cultura de Quilmes. Ahí, se desarrollaba la inauguración de la muestra &quot;Quilmes de mi juventud&quot;, de la colección privada de Carlos Benavídes. Dos días después; partió." width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">11 de febrero de 2010. Miño en la Casa de la Cultura de Quilmes. Ahí, se desarrollaba la inauguración de la muestra &quot;Quilmes de mi juventud&quot;, de la colección privada de Carlos Benavídes. Dos días después; partió.</p></div>
<p>Don Diego va a realizar algo que a nadie, pero a nadie-nadie por estos lados se le ocurrió en siglos y siglos: ir al lugar dónde nacieron para la historia y la leyenda de América: Tucumán. Miño, con algo tan simple como un viaje, atravesó el silencio y el desencuentro de lado a lado: es que después de aquel decreto de Bernardino Rivadavia de 1812, cuando declara extinguida la triturante Reducción de los Quilmes, aquí, en Buenos Aires nadie más los mencionó como vivos sino que siempre se lo hizo desde la historia, la educación, la política, la cultura y el periodismo como gloriosos, muertos y enterrados. Pero el pintor fue durante 39 años ferroviario. Era “Jefe de laboratorio de control de calidad de los seis  ramales”, estaba en la sección “No Destructivo” y en sus viajes de trabajo, caminando el noroeste argentino siempre escuchó en las pulperías —donde solía parar a tomar unos tragos— historias y leyendas de los quilmes que saltaban a la mesa cuando contaba de dónde era. “Están en los cerros, en las quebradas, para encontrarlos hay que caminar”, escuchó una y otra vez. Esos relatos “me iban abriendo los ojos” y para allá se fue.</p>
<p><strong>El encuentro con Jesús</strong></p>
<p>Llega a Tucumán llevado en andas por su ladero de tantos años: el tren, su amigo de fierro, lo trajo sabiendo que ese podía ser uno de sus últimos arribos a la provincia: es que se venía la entrega de patrimonio nacional, eso que, cipayamente, nos acostumbraron a llamar privatizaciones, se venía —vaya paradoja— de la mano del peronismo, un movimiento que supo estatizar hasta los árboles&#8230; Menem le cortó las ruedas.  “Ahora si uno quiere ir de Buenos Aires a Tucumán en tren no puede. Quedaron las vías, nomás, tapadas por los yuyos. Hay una miseria&#8230; El noroeste quedó abandonado porque todo lo movilizaba el ferrocarril” afirma  y desciende del Mitre que lo escoltó hasta allá. Una vez en tierra, comenzó la búsqueda. Lo orientaban para Salta, para Catamarca, para Tucumán y allá iba con todos sus bártulos de un lado a otro, y nada. Llevaba 20 días y todos le decían lo mismo: “Los quilmes murieron todos”. Hasta que, por fin, después de haber ido por tercera vez a lo que se conoce en historia como las “Ruinas de Quilmes”, que el pintor llama “La Fortaleza”, alguien lo llama aparte y con sumo cuidado le dice “yo lo voy a llevar de un quilmes” y lo arrimó hasta la casa de don Jesús Costilla. La puerta se abre y se produce El Encuentro:</p>
<p>“Dígame —pregunta Miño— usted sabe si hay algún descendiente de los quilmes, pero quilme-quilme, no que sean de la zona”.</p>
<p>“Yo soy quilmes” afirma un Jesús orgulloso y agrega “mi madre y mi padre son todos quilmes” y retruca.</p>
<p>“¿Y usted de dónde viene?”.</p>
<p>“De Quilmes” contesta el pintor, deslumbrado.</p>
<p>“Pero qué cosa rara, —se sorprende Jesús— nunca ha venido gente de allá, es la primera vez que tengo noticias”. Y, ahí nomás, lo hizo pasar. A la “nochecita —relata Miño— empezaron a caer más y más y era un plato, yo me quedaba parado y ellos a mí alrededor me decían “¿Pero usted vino de Quilmes en serio? Y se decían ‘vos que decís’ y se contestaban y ‘si es de Quilmes es pariente, y si es pariente no hay nada que hacer, es pariente’ ”.</p>
<p><strong>Noche de balas y día de pincel</strong></p>
<p>El pintor está  a sus anchas siente que va a cumplir el sueño de su vida, sueño de encontrarlos para poderlos pintar, pero poco a poco va a despertar a una realidad impensada. Don Jesús le cuenta que de “La Fortaleza” los corrían porque no podían decir que eran quilmes ni tampoco podían vender sus artesanías por propia voluntad. Ellos que son quienes las hacen las cobran 10 o 20 pesos y en “La Fortaleza”, las venden a 100. “¿Por qué no pone un cartel en su puerta que diga “artesanías Quilmes?”, se le ocurre a Miño. “No”, contesta seco don Costilla. “No se haga problema” —insiste Miño— y en el mismo momento agarró una tabla, la pintó de blanco y con letra azul y roja escribió “artesanías Quilmes” y la colgó en el frente de la casa ante la mirada atónita de Jesús. Por la noche balearon la casa, incrustándose las balas contra la pared. Una de ellas fue a dar en el pecho del perro que los salió a enfrentar  y “casi se les muere”. “¿Vio Don Miño por qué yo no quiero poner ningún cartel? Ésta es la gente de “La Fortaleza”, que no quiere que nadie venda artesanías, ni que nadie sepa que acá hay quilmes”, le dice Jesús apenado a un Miño sobresaltado.</p>
<p>Cuando amaneció y, lejos de amilanarse, salió a pintar y dio con Juan Chaile “¿lo puedo pintar?”, lo encaró; “bueno”, recibió como respuesta  y cuando el pincel comenzó a contar, también Chaile empezó: “Yo le pido siempre a la Pachamama y a la Virgen que nos ayude porque acá estamos olvidados, acá nadie nos defiende, acá nadie se preocupa por nosotros&#8230; Se ha ido tanta gente. Ya cada vez somos menos. Los jóvenes se van porque no tienen tierra para sembrar, no pueden hacer casa por culpa de Chico, el terrateniente. Yo le pido siempre que nos dé una mano, que cambie, que pase algo, porque acá no pasa nada. Vamos a desaparecer los quilmes si seguimos así”. El pintor, ante la palabra indígena, quedó conmocionado, sacudido. “Lo terminé de pintar temblando”, confiesa y ahí nomás le largó “le voy a mandar gente de Quilmes para que los vengan a conocer”. “Dígales que vengan, yo los voy a llevar por los caminos, por los cerros, por los senderos, les voy a dar plantas medicinales, si alguno está enfermo lo voy a curar”. Y mientras se despedía de Chaile, de Jesús, de los cerros, la pintura no le alcanzó. “Algo tengo que hacer”, se dijo y les propuso venir a Quilmes-Buenos Aires-&#8230;</p>
<p><strong>14 de agosto de 1812</strong>, Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato, últimas noticias de los quilmes por aquí: se cierra la Historia aunque no en el Valle.</p>
<p><strong>14 de agosto de 1993</strong>, Miño pintor y ferroviario, últimas noticias de los quilmes por aquí: se abre la Historia que viene del Valle después de 181 años. Se produce el encuentro verdadero después de 327 años. Después de aquel fatídico 1666 cuando a la rastra y a punta de arcabuces, los españoles trajeron desde Tucumán a los quilmes para acá.</p>
<p>Cuando invita a los quilmes y llegan desde Tucumán él espera un regreso triunfal, apoteótico. No espera que pongan una alfombra roja para que él pase por allí fumando un puro, pero tampoco imagina el desprecio que va a caer sobre su persona de parte de la cavernícola, envidiosa, conservadora y ridícula “cultura” de Quilmes. Miño va contento de una lado a otro con la buena nueva de: “Los quilmes están vivos”. Va solicitando apoyo económico y moral para semejante alumbramiento, (el más importante de 1812 a 1993 en cuanto al origen se refiere). Y qué va encontrar: desprecio, cargadas, burlas: de la escuela de Bellas Artes, donde era profesor de diseño gráfico, le decían:</p>
<p>“Todos sabemos por los libros que están todos muertos. ¿Cómo vas a venir vos ahora con esto? Pero déjate de joder”. Del club social, lugar donde iba a ser esa exposición con ellos para que puedan vender sus artesanías, le largaron: “¡Indios, no! A usted lo invitamos a exponer y a cenar como siempre, pero no&#8230; ¿Cómo va a traer indios al social?”. El pintor  no hizo esa exposición  y tampoco pasó más ni por la puerta. Cuando salió de allí,  maldiciendo porque no tenía un lugar físico para exponer junto con los quilmes, se cruzó por la calle con Lía Mancedo, dueña en Quilmes del colegio privado que lleva su apellido. Ella, al instante, le ofreció su escuela para que realizase esa exposición, y allí se hizo. De la municipalidad lo trataban de “loco lindo”. Desde la historia, la historiadora hispanófila, Mirita Bollos Cabrios, se encargó en sus charlas públicas de desprestigiarlo, diciendo que eran todas mentiras, en privado se sinceraba: “Sabés lo que pasa, que siempre que se habla de los quilmes, se habla mal de los españoles. Yo estuve en España y me nombraron ‘Defensora hispánica en América’”. Miño, con criterio, le decía “vos no te podes poner contra la Historia, es absurdo. Aparte vos no tenés nada que ver con lo que pasó hace 300 años”. “No” contestaba la señora y le insistía: “Dale, Miño seguí contando que es apasionante”. Y después en público, ¡ñácate!, le seguía dando. Hoy la historiadora anda yendo al Valle seguido, junto con Quique Devincenzi, el director del museo Almirante Brown, que en aquel momento, a tono con todos los mamotretos culturales, lo burlaba: “Ay, Miño, vos y tus cuentos y todas tus idioteces”. De la cervecería le dieron una respuesta ebria, cuando Miño les dijo que los quilmes querían conocerla porque les asombraba que ellos llevaran su nombre. El gerente le tosió: “Nosotros no tenemos nada que ver, es un accidente que estemos en Quilmes”. “Un accidente —saltó el profesor y lo ilustró—, ¿cómo un accidente? Si se pasaron 30 años cateando tierras por todo el territorio de la Argentina buscando las mejores aguas, y las encontraron acá y las mandaron a estudiar a Europa. Los resultados dieron que en las arenas que tenía Quilmes, el agua se filtraba muy bien y además era exquisita. Por eso pusieron la cervecería acá”. Miño cuanto más recorría, cuanto más contaba, más sólo quedaba y más lo perseguían al grito de “¡loco, loco!”, pero Don Diego no iba a aflojar. Como no aflojó la noche de los tiros y los invitó, nomás, como les había dado la palabra. Para hacerlo, visto el apoyo que le daba la Municipalidad y su Quilmes de toda la vida, —salvo dos o tres—, sacó el dinero de su propio bolsillo, flaco y ferroviario —4000 pesos desembolsó Miño para 7 días de estadía—, con comidas a la mañana, tarde y noche en el Hotel Astrid donde cuenta “me reventaron” y remises para una delegación de siete quilmes.</p>
<p>Viajes y viajes a Tucumán hizo Don Diego para que nada falte. El dinero se lo restó a la familia; hacía poco lo habían indemnizado del ferrocarril&#8230; La “cultura” de Quilmes, cada vez que lo veía, muerta de rabia, le ladraba “quien sos vos para decir que son quilmes”. Muerta de envidia no le perdonaba, como no le perdona que fuera él y no ellos los que alumbraron <strong>El Verdadero Encuentro</strong>. Si se habían pasado toda una vida “estudiando el tema”. El pintor aguantó todo este desprecio aferrado a sus pinturas que se las vinieron a comprar y no las vendió. “A lo último me escondía, no le quería hablar a nadie más sobre ellos”. Todo lo cuenta con una sonrisa que lo ayudó a esquivar discusiones inútiles. “Si yo sabía que eran quilmes, ¿para qué iba a discutir?”. La  misma con la que combatió a un periodista del diario El Sol que pretendió adjudicarse lo que había hecho él.</p>
<p>Y está muy bien que haya sido Miño y no otro el que rompió en quilmes con el silencio creado a partir de 1812&#8230; 181 años repitiendo como loros ese mismo silencio en actos oficiales, en la escuela, leyendo en un bostezo a periodistas, escritores, historiadores, “los quilmes, gloriosos, muertos y enterrados”. Pero a pesar de que el desconocimiento sobre la realidad de los quilmes hoy es menor —comparándolo con aquel 14 de agosto del ’93, cuando llegaron por primera vez aquí, acompañados del afecto y la generosidad de Miño y sobre todo, muy sobre todo, de los años que andan y andan organizándose para defender sus tierras y su Pueblo— todavía falta y mucho. Entonces el laburante que se lanzó a buscarlos por sus “charlas de ferroviario”, el pintor que desdibujó los libros, el hombre que junto a los quilmes de Tucumán quebró al desencuentro y que por eso está “hecho” señala “¿sabés cuál es mi reconocimiento? Que lo reconozcan a  ellos”.</p>
<p>Y a modo de los que siempre creen que alguien va a escuchar se anima a realizarle un pedido a la conciencia y a la responsabilidad de los maestros-maestros. “Que les enseñen a los chicos en las escuelas que los quilmes están vivos y los están esperando en Quilmes, en los Valles Calchaquíes. Este es un pedido hacia todos los colegios y los maestros para que reviertan la Historia, para que no cometan errores que después no se puedan subsanar. Todavía se les enseñan que están muertos. Hay que terminar con eso y decirles a los chicos de todas las edades que hay muchos descendientes de los quilmes, que sus apellidos actuales han sido minuciosamente cotejados con los antiguos y son los mismos y que están vivos” y se embala en tren de sueños: “Empecemos la Historia de vuelta”.</p>
<p style="text-align: right;"><em> Por Dardo Abbattista<br />
Publicado en la revista Los Indios Kilmes número 20 de enero de 2001.</em></p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Miño nació en Federal, Entre Ríos, el 9 de julio de 1934; estuvo un tiempo en Córdoba donde estudió Bellas Artes y, más tarde por Buenos Aires, San Telmo, lo vio como Boy Scout (“muchacho explorador” en inglés). De ahí, con sus 10 años, se arraigó en Quilmes para partir sin orden de aviso (como lo hiciera en aquel viaje memorable), a los 75, el 13 de febrero del 2010 desde la clínica San Martín, frente a la Estación de trenes de Ezpeleta.</p>
<p>Su compañera de toda la vida, la quilmeña Beatriz Bernasconi, (con quien compartió 56 años), revela que se conocieron en “un té danzante”. Baile que se realizaba en Bernal, para recaudar fondos y donarlos al colegio Güemes, adonde Miño estudiaba. Del amor nacieron tres hijos, Lucía Beatriz, María Clara y Diego, que a su tiempo, les brindaron dos nietos, Luciano y Natalia.</p>
<p>Un hombre que hizo huella, que hizo historia y que siempre nos va a realizar dos preguntas; con un pedido: ¿Cómo andan los quilmes?, ¿hace mucho que no van al Valle? Cuando vayan, envíenle un saludo a Don Jesús&#8230;</p>
<h2>Cristina Oller y Diego Miño</h2>
<p>“Quisiera reproduccir palabra por palabra, sus dichos, pero no puedo, sólo me queda la argamasa de sentimientos y acciones tendientes a conocernos más, los quilmeños y los quilmes. En ese momento, no comprendí la premura por la entrega de tanta información. Fue un mediodía tan singular como vertiginoso. Estuvimos en comunicación teléfonica con Tucumán, desde los Chañares. Ahí se encontraban Pedro Navarro junto con integrantes de Tribu Argentina y de la Comunidad India Quilmes. Sé que participó plenamente del programa, que sonrió mucho, que lagrimeó al recordar a Juan Chaile —a quien pintó aquella vez—. Que agradeció ser invitado y uno advertía que no era de cortesía sino que —como un auténtico quilmes— hablaba con el corazón, con sencillez, con humildad y sin especulaciones”.</p>
<p>Cristina Oller, quien lo entrevistó por los micrófonos de Radio Quilmes, un día antes de su partida. Locutora y difusora cultural.</p>
<p>“¿Y de agua? ¿Cómo andan de agua por la zona?”, le pregunta Miño a la antropóloga, Isabel Tifner, siempre preocupado por lo vital. Dialogan en el programa Micrófono Abierto que, a falta de Pedro Navarro —por encontrarse en Tucumán—, conduce Cristina Oller. La cinta que me acercó gentilmente, el periodista Eduardo Luis Menescaldi, autor del libro, Páginas Sueltas (Quilmes, el Congreso y algo más&#8230;) quien grabó un pedacito del programa —justo cuando salía al aire desde Tucumán, su hija, Florencia—, registra la voz del pintor; en ese tramo.</p>
<p>La antropóloga desde el valle y Miño desde la ciudad, queriendo saber un poco más, queriendo conversar un poco más; uniendo ambos lugares —como solo Don Diego lo podía hacer—, como si tal cosa. Ella menciona la palabra maíz y él, agua. Para después contar que los indígenas de toda América la adoraban, la imploraban y la respetaban por todos los medios. Miño elogia a los incas y sus represas y sobre los quilmes dice que son “analistas naturales” a la hora de resolver sus problemas, por ejemplo, con la medicina a partir de las plantas.</p>
<p>Las estrellas se ven más que en todo el mundo, disfruta Pedro Navarro, desde Tucumán y en su programa, para referirse al cielo calchaquí. Así, merece Miño, que se lo vea en todo Quilmes; más que a todo el mundo. Los pinceles de la historia se encargarán de ello.</p>
<h2>Se fue un amigo</h2>
<p>Es un día muy triste para mí. Se ha ido un amigo muy querido y, sin embargo, tengo la alegría de que el cariño era mutuo. Ayer domingo, al mediodía, falleció Don Diego Julio Miño, artista plástico, fundamentalmente un buen hombre. Fue el que unió los dos Quilmes: un hombre gentil, humilde, que caminó en busca de nuestros orígenes sin ningún sentimiento mezquino. Quilmeño por adopción, hizo posible que llegáramos al Valle, de su mano. Y, nunca se sintió el descubridor de nada, al contrario, le daba mucha alegría cuando alguien volvía a nuestro Quilmes y contaba que había estado en la tierra de nuestros ancestros.</p>
<p>Hoy, cuando acompañé a su familia y a sus restos al cementerio de Ezpeleta, pasamos por el paredón de la calle Gran Canarias, ese que cuenta la historia de los quilmes, realizado por alumnos de Bellas Artes, donde él también era docente. Ese paredón que lleva la firma de ustedes, los del Valle; ese paredón pintado con los murales no existiría si cada uno de nosotros no hubiera conocido a Diego.</p>
<p>Les mando un beso muy grande y les pido especialmente a José (Díaz) y a Delfín (Gerónimo) que le avisen a Don Jesús (Costilla) y a su familia. Es un pedido de la esposa y los hijos de Diego.</p>
<p style="text-align: right;"><em>por Mónica Cereda,</em></p>
<p style="text-align: right;"><em> trabajadora del Municipio de Quilmes, integró el Proyecto Arqueológico Quilmes, en su momento de esplendor. Y, durante varios gobiernos municipales, ofició de nexo, entre la Municipalidad y la Comunidad India Quilmes de Tucumán</em></p>
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		<title>Rivadavia se tendría que llamar Martín Iquín</title>
		<link>http://kilmesblog.com.ar/los-quilmes/rivadavia-se-tendria-que-llamar-martin-iquin/607/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Nov 2010 00:10:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Los Ojos de la Tierra Una foto del poderoso faraón egipcio, Ramsés II, la envolvió en el fascinante mundo de la arqueología. El hombre andaba en su tumba echo una momia por su templo funerario de Tebas y Zuni Quatrín, con apenas 11 años, mirándolo boquiabierta desde el libro que su padre recién había posado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Los Ojos de la Tierra</h3>
<p>Una foto del poderoso faraón egipcio, Ramsés II, la envolvió en el fascinante mundo de la arqueología. El hombre andaba en su tumba echo una momia por su templo funerario de Tebas y Zuni Quatrín, con apenas 11 años, mirándolo boquiabierta desde el libro que su padre recién había posado en sus manos. “Yo quiero ser arqueóloga” exclamó ante el vendado Ramsés que seguía inmóvil. Zuni quería descubrir tumbas como la del faraón, lo que ella no imaginaba era que, en vez de prepararse para ser como lo que es, antropóloga especializada en arqueología, iba a  tener que hacerlo también en educación física, como cuando salió veloz, en 1997 detrás del volquete que llevaba restos humanos sacados del atrio de la catedral de Quilmes, para, envueltos en escombro y tierra, ser tirados por ahí.</p>
<div id="attachment_617" class="wp-caption alignleft" style="width: 211px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/LAURA-HECTOR_0001.jpg"><img class="size-medium wp-image-617" title="Proyecto arqueológico" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/LAURA-HECTOR_0001-201x300.jpg" alt="1995. El Proyecto Arqueológico Quilmes realizando pozos de sondeo en la Plaza San Martín. Zuni Quatrín, de pie, Xavier Perussich y Mónica Cereda junto con una colaborada de entonces, encontraron, lo que parece ser, un piso de una vivienda, según relató Cereda, con mucha cerámica indígena. Vestigios de la misma se encuentran en la Sala Arqueológica de la Casa de la Cultura de Quilmes." width="201" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">1995. El Proyecto Arqueológico Quilmes realizando pozos de sondeo en la Plaza San Martín. Zuni Quatrín, de pie, Xavier Perussich y Mónica Cereda junto con una colaborada de entonces, encontraron, lo que parece ser, un piso de una vivienda, según relató Cereda, con mucha cerámica indígena. Vestigios de la misma se encuentran en la Sala Arqueológica de la Casa de la Cultura de Quilmes.</p></div>
<p>La investigadora, en buen estado, alcanzó el camión cerca del río y con la ayuda de vecinos y su equipo pudo evitar que el importante material vaya a parar para relleno. Zuni es desde el ‘95 la líder y directora del “Proyecto Arqueológico Quilmes” que depende económicamente de la municipalidad y, así y todo, con un salario que da risa para una investigadora de su calibre, sin computadora, sin un lugar apropiado para llevar a cabo su profunda tarea, tratada junto con su equipo, más que como profesionales, como canguros: ya los cambiaron siete veces de sede, su última parada: “El Museo del Transporte”, igual  se zambulle a la tierra como una topa humana y una vez debajo cuenta que ve.</p>
<p><strong>La primera excavación que hacen es en el ’95, en la Plaza San Martín, frente a la Catedral de Quilmes. ¿Por qué empezaron por ahí? ¿ese lugar no fue siempre plaza? o ¿es porque por ahí se dice estaba el núcleo principal de la Reducción de los Quilmes?…¿qué hallaron? </strong></p>
<p>Plaza fue con seguridad, cuando se hace el repartimiento de tierras de la Reducción en 1818, antes no sé. Cuando en el ‘95 se pone la empalizada para poner la fuente, pedimos autorización para excavar, nuestro temor era que el cementerio de la Reducción se extendiese hasta ahí y que cuando pusieran la fuente se llevaran puesto todo. En plaza San Martín no apareció ningún resto humano. Aparecieron restos culturales, cerámica indígena, lozas, vidrios de distintas épocas, todo en un contexto que iría del año 1700  hasta principios de 1800, hay desechos y desperdicios de la gente que vivía en la Reducción,<span id="more-607"></span> por ahí ese terreno estaba desocupado e iban tirando mugre, basura. Tenemos una duda de algo que quedó señalizado como para en algún momento retomar la excavación: aparece una franja como si fuera un piso compactado, es el único indicio que podría dar la pauta de algo. No pudimos continuar porque tenían que terminar la plaza.</p>
<p><strong>¿No podés decir que el núcleo de la Reducción estaba ahí o en los alrededores de la Plaza? </strong></p>
<p>No. Lo que estuvo ahí sí es la capilla y lo que estuvo ahí sí es el cementerio, en la manzana histórica, donde hoy está la catedral, pero las viviendas que construyeron para los Quilmes, que estuvieran ahí no lo puedo asegurar; eso lo dicen los documentos, pero yo no lo encontré. Salvo ese piso de la plaza no encontramos nada en ninguna de las excavaciones respecto de las casas. Lo único que puedo descartar hasta el momento es que el cementerio no se extendió para el lado de plaza San Martín. Me dijeron que cuando se construyó el cine Rivadavia sacaron una buena cantidad de restos humanos. Evidentemente, el cementerio se extendió hasta ahí, por eso cuando se empezó a construir el bingo me tiré de cabeza pero no encontré nada, estaba todo removido.</p>
<p><strong>¿Cómo se las arreglan para hacer arqueología urbana? Uno piensa en la arqueología en líneas generales y siempre está dada en el campo; en cambio, ustedes la hacen aquí donde hay cemento por todos lados y donde, al menos en el centro, hay permanentes cambios. </strong></p>
<p>Me pasaron 334 años de historia por encima y es una arqueología de relleno la que se hace. Es raro que vos puedas encontrar lo que llamamos en arqueología “la premisa de Pompeya”, una pompeya, una cosa detenida en el tiempo que le pasó la lava por encima y quedó así. Acá tenés remociones continuas y no tenés una estratificación, es decir que lo que está más abajo va a ser lo más antiguo. Resulta que encontrás un pedazo de taza arriba y de la misma taza a un metro y medio de profundidad, eso indica que fue recontrarremovido, no es que fue metiéndose la locita. Entonces hay que hacer un trabajo estadístico de cómo fueron moviéndose esos materiales. Interpretar esos contextos te lleva un tiempo impresionante.</p>
<p><strong>Después de la plaza, excavaron enfrente, en la escuela 1 y en la ex universidad local al lado de la catedral. Allí hallaron 75 restos de huesos humanos, los analizaron y dieron que tenían artritis y osteoporosis. ¿Se puede decir que, hasta ahora, fue lo más importante? </strong></p>
<p>Sí,  por haber dado con el cementerio de la Reducción, fue muy fuerte, muy emocionante. Cuando vos sacás restos humanos se te estruja el corazón; por un lado, es una alegría confirmar algo que estás suponiendo pero por otro te genera una cosa de transporte en el tiempo e imaginarte quién era esa persona, porqué habrá llorado, porqué reído, qué cosas le habrán pasado, de qué habrá muerto. Es un momento de un respeto, de algo mágico que a todos nos pasa, es más emotivo que científico. Por otra parte, fue bastante complicada la interpretación porque no eran enterratorios, no los hallamos en posición original, sino que estaban revueltos y mezclados con lozas, con huesos de chanchos, de vacas, de ovejas, indio, cerámica, todo junto, mezclado y a la misma profundidad. Entonces por un lado qué respeto a los restos de ese cementerio se tuvo en el momento de construir la escuela N°1 y todos los edificios que tienen que ver con la manzana histórica. Por qué, si cuando se hace el repartimiento de las tierras de la Reducción y se asignan en el plano que realiza Francisco Mesura de 1818, alrededor de la hoy  plaza San Martín, la construcción de las distintas instituciones que tenían que ver con el funcionamiento del pueblo: léase comisaría, cárceles, escuela&#8230; se construye todo sobre el cementerio. En el plano figura la iglesia donde actualmente está, después tenés un lugar que dice “cárcel” pero alrededor de la plaza como en cualquier pueblo que vos pienses que hayas ido. Es el trazo de la cuadrícula del urbanismo hispanoamericano que contempla todas las instituciones de decisión alrededor de la plaza principal.</p>
<p><strong>¿Y por qué creés que Quilmes se construyó así, encima del cementerio? </strong></p>
<p>Quisieron borrar el pasado indígena. Nosotros, pensaban, somos un país evolucionado con la mirada puesta en Europa ¿Qué es eso de los indios? Preservar eso para que quede como una señal de que fue cementerio de la Reducción, que tuviera que ver con lo indígena no entra en la mentalidad de la época. Es la idea de decir: acá no ha pasado nada, Quilmes vaya  a saber cómo surgió. Baradero, que fue otra Reducción de indios, el predio que fue cementerio hasta el día de hoy sigue siendo un campito.</p>
<p><strong>Mitre, Sarmiento, Rivadavia, todo lo que rodea a lo que fue el cementerio lleva el nombre de gente insospechada de indigenismo. Se da también que las calles de Quilmes, las calles céntricas, que las plazas, que todo lo que se te ocurra en Quilmes no lleven el nombre de ellos, de Martín Iquín, el cacique principal en el Valle que llegó acá en 1666 junto a su pueblo empujado por la espada española, de Isabel Pallamay, la cacica quilmes que murió aquí junto con sus hijos y su marido en la epidemia de viruela de 1718…</strong></p>
<p>Rivadavia se tendría que llamar Martín Iquín o Mitre o 12 de Octubre. ¿Cuánta gente pensó durante años que Quilmes se llamaba así por la cervecería?. Cuanta gente hoy todavía sigue pensando eso, que desconoce el origen de Quilmes.</p>
<p><strong>¿A quién le adjudicas la responsabilidad de que nos devoremos de un sorbo o de un pelotazo 200 años de historia? </strong></p>
<p>Somos responsables los docentes, pero en general pasa en el país. ¿Cómo se enseñó el tema indígena durante todos estos años en el país? Muy a las perdidas encontrabas alguna maestra que no te contara la historia oficial del 12 de octubre, alguna zarpada que le hablaba a los chicos del genocidio que se produjo después de la llegada de los conquistadores. En general seguían hablando del descubrimiento de América, meté a Quilmes en ese contexto y a quién se le iba a ocurrir reivindicar el origen indígena de Quilmes si no estaba dentro de lo que uno debía enseñar a los chicos. Cuando hubo un cambio en el currículum de la provincia de Buenos Aires, allá por el ‘85, es la primera vez que se incorpora el tema indígena desde otro lugar, donde se hablaba de cultura como del modo de vida de un pueblo, ya no la cultura de la elite pintura-ópera. Y pese a esto, la historia acá la hacen comenzar con la llegada de Colón, después saltás y aparece mágicamente 1810, pero los 10 mil, 20 mil, 30 mil años de historia que tiene América, ¿alguna vez se enseñó en la primaria o secundaria? Nunca. Entonces el desconocimiento de las maestras produce una pérdida de identidad, de raíces. Nadie puede querer lo que no conoce, estoy convencida, como dice Galeano, que ‘La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, por lo que fue y contra lo que fue, anuncia lo que será’.</p>
<p><strong>¿Cómo estuvo compuesta étnicamente la Reducción desde que trituró almas quilmes y acalianas de 1666 a 1812? </strong></p>
<p>A partir del 1700, cuando se empiezan a instalar los primeros asientos negreros en la zona, de hecho hay todo un proyecto de hacer una barraca de cuarentena en Quilmes, —que era el lugar donde depositaban a los negros— porque decían que por la pestilencia que largaban los negros cuando había viento, molestaban a los señores de Buenos Aires y había que trasladarlos más al sur para que no molestaran sus santas narices. Llegamos a ver en el análisis de los libros de la iglesia y los padrones que  aproximadamente el 30% de la población de Quilmes era negra. El resto de los grupos étnicos, a medida que van desapareciendo los Quilmes y Acalianes y al ser Quilmes una encomienda real aparte de una Reducción que tenía que producir y pagar tributo al rey de España, entran a traer indígenas de Mendoza, de Córdoba, de Paraguay, de Santiago del Estero, aucas. Algunos dicen que esta palabra es una deformación de araucanos, así que es posible que los hayan traído de Chile o de la Patagonia, tal vez eran mapuches, Tapes —que eran de la zona de La Pampa con el límite de San Luis y Córdoba—, guaraníes. Cuando nosotros empezamos a ver la variedad étnica, nos empieza a cerrar el tema de los estilos diferentes de cerámicas que encontramos. En un primer momento llamábamos cerámica indígena a todo pero nos preguntábamos por qué tanta variedad. Evidentemente cada grupo trataba de reproducir  las cerámicas  que hacían en sus lugares de origen.</p>
<p><strong>De lo que investigaste hasta ahora, cómo imaginás la vida en la Reducción de los Quilmes, de los gloriosos acalianes, si es que a eso se le puede llamar vida. </strong></p>
<p>Los imagino laburando como locos en el sembrado de las tierras, sembraban trigo pero el ganado de los hacendados de la zona le comían todo lo sembrado: los Quilmes se quejan permanentemente de esto. Podían vivir de lo que sembraban y de algún animalito que tuvieran, pero pagarles no, al contrario. Los Quilmes les pagaban a  los curas con trabajo, trabajo, trabajo y trabajo. Trabajaban en las caleras, en la extracción de conchillas, en los hornos de ladrillo de la zona que pertenecían a la iglesia. Vivían explotados. La calera donde trabajaban en 1700 estaba en Hudson, pertenecía a los jesuitas, de 1730 a 1812 todos los curas que tuvieron a cargo la Reducción eran de la orden de los Mercedarios. La iglesia manejaba muchísimo dinero, producía, vendía, eran grandes empresas capitalistas…había tráfico ilegal. Pienso sobre todo en el puerto natural de Quilmes como lugar de contrabando y la gente cargando cosas y trasladando. Pienso que se han negado a tener hijos porque bajaron la cantidad de nacimientos para que los chicos no tuvieran que padecer lo que padecían ellos. Había chicas que eran vendidas como esclavas al servicio de las familias de Buenos Aires. Las viudas, como la india Micaela Illescas, le reclaman el dinero que la iglesia les debía por la explotación de las tierras comunales y  que les correspondían por ser viudas.<br />
Cuando vos caminás por Quilmes en Tucumán y ves las construcciones, te imaginás todo eso bullente de vida y la gente circulando y chicos y terrazitas sembradas. Lo imagino un vergel ese Quilmes maravilloso de gente laburando, viviendo y compartiendo: un pequeño paraíso ese vallecito. Creo que puede ser una de las ciudades prehispánicas más grandes de América. Y acá la tristeza más absoluta, la desazón, la amargura de por qué, por qué nunca más los cerros, mis llamas, mis terrazas de cultivos, mi casa, ese Sol.</p>
<p><strong>En 1665 los arrancan de Tucumán en el Valle Calchaquí y los traspasan con el destierro forzoso, los llevan para Salta, Córdoba, Esteco, una ciudad pegada a Salta que ya no está…</strong></p>
<p>Algunos fueron para La Rioja, para Santa Fe pero aparentemente al grueso de ellos, los españoles los trajeron en 1666 para lo que hoy es Quilmes, pero no vinieron casualmente para acá. Mercado y Villacorta, el militar y gobernador del Tucumán que obtiene  su conquista y que decide el destierro, había sido Presidente de la Audiencia de Buenos Aires y estaba involucrado en el contrabando, había ido para Tucumán como castigado…La Reducción que se instala acá es una pantalla para poder traficar, es para utilizar a los Quilmes como mano de obra barata. Nosotros encontramos en las excavaciones una cantidad de material arqueólogico europeo antiguo: lozas, cerámicas y vidrios que no son de 1850, son cerámicas de 1700. O sea, es de suponer que la gente de la Reducción no tenía un poder adquisitivo como para andar utilizando utensilios importados. Entonces acá venían a parar las cosas  y  se redistribuían y ¿qué tenía que ver la iglesia con todo eso? si acá supuestamente no había europeos hasta 1770, era un pueblo indio de última que, según los documentos, las casas se venían abajo, la iglesia era sencilla y ¿cómo hay tanta profusión, variedad y calidad de material importado? ¿Qué pasaba acá para que haya tanto de esa época? ¿Era usado por ellos?</p>
<p><strong>Desde que están excavando encontraron mucho más material europeo que indígena. </strong></p>
<p>Totalmente,  un 95% de material europeo y un 5% de indígena. Tenemos más de 25 mil piezas que sacamos de las excavaciones,  más de 300 trozos de cerámica que es lo que me da la vida indígena contra 24.700 de lozas y vidrios, entre otros materiales, que es lo que te da la pauta de lo europeo.  Esto me lleva a pensar que no estamos en el centro de la Reducción porque si pudiésemos excavar sitios dónde vivieron los Quilmes encontraríamos más cerámica que otra cosa. Para nosotros era y es muy importante excavar en el estacionamiento del ex Concejo Deliberante enfrente de la municipalidad vieja, pero nunca nos autorizaron.</p>
<p><strong>Por qué. </strong></p>
<p>Porque si no, no podían estacionar, pero ni en verano nos autorizaron. Primero Morguen, una maravilla, presidía el Concejo Deliberante. Él pensaba que ocho metros cuadrados de excavación que era lo que planteábamos hacer en el fondo para no entorpecer el estacionamiento. Para él eran ocho metros cuadrados de profundidad e iban a hundirse los edificios vecinos. Pero ahí hubo otra cosa, me huele que tiene que ver con la época del proceso, la comisaría, por lo cual nunca nos permitieron excavar en ese lugar.</p>
<p><strong>La Iglesia  tampoco les permitió excavar cuando en 1997 remodelaron el atrio de la catedral. ¿Qué oportunidad se perdió ahí de conocer?, ¿qué hipótesis manejaban para estar tan interesados en ese lugar? </strong></p>
<p>Lo más importante era recuperar restos humanos articulados para ver aquella hipótesis original que teníamos:  ver si se podían enterrar con algún tipo de ajuar funerario como lo hacían en el Valle y  poder encontrar algún Quilmes de los que habían venido de Tucumán porque era el lugar menos tocado de la manzana. Cuando empezaron a levantar el piso se veía la traza de unos muros con 80 centímetros de espesor que, probablemente, tuviera que ver con una de las construcciones más antiguas de la iglesia. No se podía creer cómo rompían con pico y pala esos muros. Nos tuvimos que ir hasta cerca del río, porque para allá se fueron más de 30 volquetes que iban para rellenar un camino de una casa parroquial, los revisábamos a medida que iban volcando la tierra, sacamos pedacitos de cerámica, pedacitos de restos humanos, los chicos del barrio nos ayudaban a zarandear ya se habían hecho el ojo a los pedacitos de cerámica. Sacamos mucho material de ahí y, por lo menos, fue un rescate. Era de esperar que encontráramos en el atrio una interesante cantidad de restos humanos de los Quilmes que nos iban a poder hablar.</p>
<p><strong>¿De qué puede hablar un resto humano? </strong></p>
<p>De las causas de su muerte, de sus padecimientos en vida, puede hablar de las deformaciones que pueda tener en sus huesos por el tipo de trabajo al que fue sometido, puede hablar de la alimentación de lo que haya o no comido, de la composición étnica.</p>
<p><strong>¿O sea que podés distinguir un esqueleto indio de uno español? </strong></p>
<p>Sí, podés distinguir, por el estudio del cráneo, un indígena, negro o europeo, te da un 50 % de su linaje materno o paterno, lo que no se puede diferenciar es a qué grupo perteneció, si fue Quilmes o Acaliano.</p>
<p><strong>¿Esto se perdió para siempre o hay alguna posibilidad? </strong></p>
<p>Y tendríamos que esperar no sé…150 años, ¿ a que se decidan a cambiar el piso del atrio de nuevo? ¿Qué lugar vas a encontrar en la manzana histórica que no esté tan removido?, ninguno.</p>
<p><strong>Ahora, el agarrarlos no te produce una contradicción. Levantas una persona, un hueso…manipularlos de aquí para allá, los llevas en tren en una valijita para investigarlos en la universidad de La Plata. </strong></p>
<p>No, porque desde un primer momento sentimos que tanto para los Quilmes como para los de plaza Roberto Arlt en capital, era empezar a existir,  sacarlos de esa muerte social que dice ‘de esto no se habla más, esto no pasó’. El hecho de sacarlos es como volverlos a la vida, son los muertos de los que nadie habla, no son los notables, los que figuran en los libros de historia, los que tienen bronce, es como darles voz y que digan ‘acá estamos y nos pasó esto’.  Hemos encontrado huesos con marcas de hachazos o sablazos y que la gente no murió de eso, alcanzó a recuperarse, todavía no puedo asegurar que sean indio, negro o español porque todavía no hubo fondos de la municipalidad para hacerles el ADN mitocondrial. En cambio encontramos dientes que sí son indígenas. Algunos tienen unas marquitas que están en la parte de la corona que se llama hipoplasia de esmalte, que te marcan un período de desnutrición, de estrés nutricional. Vos sentís que estás reivindicando a esa persona, es muy fuerte, por eso no lo tomamos como que estamos profanando algo.</p>
<p><strong>Cuando ustedes se conocieron con los quilmes de Tucumán, por primera vez en agosto del ‘95, en la Biblioteca Mariano Moreno de Bernal, Delfín Gerónimo sin decir agua va les largó “no quiero que nos tomen como objeto de estudio”. Esto existe dentro de la antropología. </strong></p>
<p>Si vamos al hecho de cómo surge la antropología…es una ciencia que surge con la colonización es estudiar al indio, al negro, al distinto, para conocerlos y someterlos mejor de entrada. Muchos antropólogos aún hoy siguen viendo a las comunidades indígenas como objetos de estudio, les pagan dinero a cambio de información, es terrible, pero hay antropólogos que se comprometen con las comunidades y se ponen al lado y empujan para adelante sino es así no tiene sentido yo creo en esta antropología.</p>
<p><strong>Qué cambió en el proyecto cuando se enteraron de que existían…</strong></p>
<p>En nosotros, todo, nos hizo ver de qué manera y qué mal contadas estaban las cosas desde los lugares supuestamente confiables como fue el censo indígena nacional de 1968 donde los Quilmes no fueron censados porque se acabó la plata para continuar con el censo por el noroeste. Para todos los miembros del equipo entrar en contacto con ellos e ir a Tucumán fue un palazo en la cabeza que nos sacudió. Nos generó un compromiso con la Comunidad. Nosotros queremos que los Quilmes sean dueños de sus tierras, ojalá nuestras charlas, nuestro apoyo, nuestro lo que fuera, pueda terminar en algún momento con que ellos recuperen las tierras. Pienso que  tendrían que tener una casa acá para que puedan venir y estar cuando lo necesiten, una casa donde puedan vender sus artesanías de manera permanente para juntar algo de dinero y que haya un compromiso de la gente de acá, de moverse y conocer Tucumán. La universidad de Quilmes ha dado un paso interesante en cuanto a otorgarles becas a los chicos de allá para que puedan estudiar y por otro lado pienso que el tema de las tierras se va a poner muy duro, muy álgido y ahí tendría que salir la comunidad de Quilmes toda a apoyar llámase con una movilización a Capital, al Congreso o adónde fuera.</p>
<p><strong>El año pasado alborotaron el Banco Nación de Quilmes, qué encontraron. </strong></p>
<p>Una historia de 200 años…encontramos la zapatería que figura en los planos históricos para 1860 y pico. Encontramos los zapatos, los cueros, encontramos hasta los restos de una pulpería que hubo después, hallamos 25 vasos de pulpería, botellas enteras, fuentes, platos, cerámica indígena porque en ese predio figura para 1818 que vivió doña Juana y yo supongo que es descendiente Quilmes porque figura sin apellido. Hicimos un pozo a 5 metros de profundidad, sacamos 5900 vidrios, sumale las lozas, los metales y todo lo demás. Lo que sacamos de ahí es lo más rico que encontramos en Quilmes sobre todo por las piezas enteras.</p>
<p><strong>¿Desde cuándo hay presencia del hombre en Quilmes? </strong></p>
<p>Mínimo, desde hace 1500 años. Cigliano, un antropólogo quilmeño que falleció hace 20 años, ubicó los asentamientos de tribus que vivían en esta zona. Él hizo un sondeo desde San Isidro hasta Punta Indio y encontró los paraderos costeros de las tribus que se sabe por el tipo de cerámica eran guaraníes. Aunque Ameghino —que armó las grandes colecciones paleontológicas del país— había detectado cerca de Don Bosco asociaciones del hombre con fauna extinguida (estoy hablando de 10 mil años de antigüedad). Encontró material lítico, puntas, raspadores. Nosotros encontramos parte de un gliptodonte, que es como una mulita gigantesca, cerca de la cancha de los Mates, por la calle Cevallos —que no es un dinosaurio como publicó Perspectiva Sur—. Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, el gliptodonte habla de una presencia mamífera en Quilmes de unos 12 mil años. Queremos hacer también arqueología subacuática con todos los galeones hundidos que hay en Quilmes, ya hay chicas que hicieron los cursos de buceo. La idea nuestra es hacer la historia de Quilmes desde que el primer hombre pisó estas tierras.</p>
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<p><strong>Los ajusticiados del Cabildo, los indigentes.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Con el “Proyecto…” se van en el ‘99 hacia Plaza Roberto Arlt, en Capital, convocados por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, una vez que se enteraron del trabajo que realizaban en Quilmes y, de repente, encuentran todo…</strong></p>
<p>Es como el paraíso del arqueólogo, encontrarte todo junto ahí es maravilloso. Enseguida aparecieron restos humanos que eran del cementerio de indigentes y ajusticiados. La hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo lo crea  para enterrar a los muertos pobres que quedaban tirados en las calles e iban a parar a los baldíos porque no tenían dinero para pagarle a la iglesia su entierro. También enterraban a los que ajusticiaba el Cabildo que quedaban colgados, desmembrados…tirados por ahí. Entonces la hermandad los recogía y los enterraba. Después la iglesia se queja de que enterraban gratis y manda a suspender los entierros, en 1741. Después la hermandad deviene en crear un orfanato de niñas, el primer hospital de mujeres que tiene Buenos Aires y enterraban ahí también a las muertas del hospital. Sacamos el cuerpo de una chica joven que había dado hace poquito a luz. Nace en un primer momento como algo muy loable pero termina siendo una empresa capitalista que se queda con las estancias de los jesuitas en Uruguay, que contrabandean, que se trafican todo hasta que Rivadavia manda disolver la hermandad. El hospital de mujeres se transforma en el hospital Rivadavia, las huérfanas van a parar a la Merced y el cementerio no funciona más, queda parte para la iglesia de San Miguel  y eso se transforma en asistencia pública que está en pie hasta la década del ‘60. Demuelen todo y en ese terreno hacen la plaza Roberto Arlt. Encontramos también estructuras subterráneas con arcos de medio punto tipo túneles, una de las estructuras apunta para el río. La documentación que teníamos hablaba del cementerio pero no de lo subterráneo, tenemos que seguir excavando, falta una segunda etapa y ahí se va a ser un museo de sitio.</p>
<p><strong>7 Hágase el museo…hágase el museo.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿En qué quedó lo del Museo de Arqueología que querías hacer en Bernal, en ese lugar ideal de Chacabuco al 600? Las autoridades pasadas te lo prometieron…</strong></p>
<p>Los funcionarios de Scarabino fueron los que recibieron ese predio de Aguas Argentinas. El predio ahora es municipal y, según una cláusula de ese convenio, estaba destinado a plaza pública y lugar de exposiciones. Como la municipalidad no disponía de fondos para reciclar el edificio, me sugirieron que forme una Asociación de Amigos, esto se hizo y se hizo una exposición en el Museo de Artes Visuales, en los fogones de Bernal de lo que se iba a hacer pero con el cambio de gestión empezó a hablarse de hacer ahí la delegación de Bernal y ahí está, lleno de yuyos.</p>
<p><strong>¿Cómo es ese museo? </strong></p>
<p>En el lugar hay dos cisternas de 26 metros de diámetro y 6 metros de profundidad que están semienterradas. En la parte superior de una de ellas va a funcionar el laboratorio con un circuito para que toda la gente que lo venga a visitar vea cómo se trabaja una pieza desde que se saca hasta que se expone. En el centro va a funcionar la biblioteca Estrada —que no tiene sede propia— con todos sus libros y bibliotecarios y nosotros le aportamos todo el material  de temas arqueológicos y antropológicos. En lo que es el galpón funcionaría el museo con el reciclado de todas las maquinarias que están. Son maquinarias inglesas de principio del siglo pasado. En la otra cisterna, un auditorio para hacer obras de teatro, recitales, para todo tipo de eventos de la gente del barrio y de los centros de jubilados. Va a tener talleres para maestros y para los chicos y un lugar para la Comunidad Quilmes de Tucumán para que pueda vender ahí sus artesanías, un lugar para todas las comunidades aborígenes de acá para lo que tengan que hacer. En el parque, juegos para los chicos con un eje temático para que puedan jugar a ser arqueólogos y paleontólogos. Para hacerlo contamos con el apoyo y la aprobación de la UNESCO. Fue declarado de interés  nacional por la dirección de Patrimonio. Cuando salió la nota a doble página en Clarín, se comunicaron conmigo de Aguas Argentinas para brindarnos apoyo económico. El nombre es Parque Cultural Bernal, el museo se llamará Mario Cigliano y la plaza, monseñor Esandi. Con un gasto no demasiado grande de poner vidrios, hacer una limpieza, iluminación, calefacción y refrigeración, ya se pueden empezar a hacer las exposiciones que las tengo todas en cajitas y nadie las puede ver. Depende de una decisión de Geronés.</p>
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<p><strong>Fuera Abajo: </strong> Zuni está a punto de echar por tierra, nada menos, que el argumento hispanófilo que es el trasfondo del decreto del Primer Triunvirato que declara extinguida, el 14 de agosto de 1812 la Reducción de los Quilmes alegando que quedaban solamente tres familias de las naciones fundadoras. Su equipo realizó un impecable trabajo de investigación donde, en documentación de la iglesia, figuran los nacimientos de 100 chicos de “Nación Quilmes” entre los años 1802 y 1806. Esos chicos tenían padres y “¿qué pasó?, se murieron padres e hijos, todos antes de 1812?” . Ella piensa que ese fundamento es mentira, que la verdad es que los españoles de aquella época argumentaron eso para quedarse con las tierras que ocupaban los quilmes y hacer su negocio, como de hecho lo hicieron. Pero todo esto, dice la antropóloga, lo va a poder confirmar el día que encuentre  las partidas de defunciones de esos chicos con esos padres para ver si murieron antes de 1812, aunque para esa época no hubo ninguna epidemia grande donde muriera tanta gente. Creo que, a pesar de su cautela, esta mujer acaba de reescribir la historia.</p>
<p><strong>El Origen:</strong> Primero se preguntó por el origen del universo y, atraída por la Cruz del Sur y Alfa Centauro, estudió Astronomía en La Plata. Después se preguntó por el origen de la Tierra y entró en la carrera de Geología y quedó a sólo cuatro materias de recibirse, pero tuvo que optar entre la universidad o la vida: la Triple A, el 24 de marzo de 1975 la fue a buscar a La Plata. “No entrés —la cruzó a tiempo su profesor— están buscando gente y vos estás en esa lista. Por favor, yo te quiero mucho, ándate, desaparecé ya”. Ella militaba en el peronismo y, hasta el día de hoy, cuando escucha la marchita, se le pone “la piel de gallina”. Le hizo caso a su profesor y se fue al Chaco, donde casi muere de fiebre tifoidea. Volvió a Quilmes en el ‘77 donde vive desde que nació el mismo día que, nada menos, San Martín. Estuvo toda la dictadura muda trabajando de maestra y pegando saltos de noche cuando escuchaba el mínimo ruido y, como muchos de los que pasaron por esa militancia, sintió “culpa de estar viva”. Se pregunta de vuelta, esta vez sí a los 37 años, por el origen del hombre y siendo madre de 3 pibes cursa y termina la carrera de Antropología en La Plata flanqueada por las siluetas dibujadas en tamaño natural del trueno Papetti, Pablo del Rivero, Ana María Ponce, el negrito Rocamora, todos compañeros y alumnos de Ciencias Naturales que la dictadura desapareció.</p>
<p><strong>Dando Cátedra: </strong> 20 alumnos de la carrera de Antropología de la universidad de La Plata y de la UBA son parte del equipo, aunque solamente, Xavier Perussich, Paola Frankovic, Manuel Briata y Carolina Camporotondo, son rentados. Inspiró a varios pibes de Quilmes, que estaban en el secundario cuando iban a mirar cómo excavaba plaza San Martín, y hoy, son alumnos de  Antropología. Fue la que de un documentazo  por la cabeza desmoronó las voces que se iban levantado para decir  “que los Quilmes no existían más”. Cotejó los apellidos quilmes que figuran en los documentos con los actuales del Valle y les hizo morder la lengua a los que se autotitulan “dueños” de la historia local. A través del Proyecto que dirige se cuentan por miles, los quilmeños que se enteran del pasado y del presente de los quilmes como latinoamérica manda. Es una especie de escuela quilmes caminando.</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;"><em>Reportaje publicado en el número 21 de la revista Los Indios Kilmes de marzo de 2001.</em></p>
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