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	<title>Los indios kilmes &#187; Los Quilmes</title>
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	<description>Sitio dedicado a los indios quilmes, la ciudad de quilmes y allegados</description>
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		<title>Pacto de Hermandad</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2011 23:29:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Segundo Pacto de Hermandad, llama la Comunidad India Quilmes de Tucumán y el Municipio de Quilmes a lo firmado por el cacique y el intendente, en el salón Eva Perón, el 20 de abril. Acá, entonces, lo publicamos, con una breve historia de su firma, comentándoles también que —respecto del Primero— obtuvo una ampliación en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp mceIEcenter">
<p style="text-align: left;">Segundo Pacto de Hermandad, llama la Comunidad India Quilmes de Tucumán y el Municipio de Quilmes a lo firmado por el cacique y el intendente, en el salón Eva Perón, el 20 de abril. Acá, entonces, lo publicamos, con una breve historia de su firma, comentándoles también que —respecto del Primero— obtuvo una ampliación en su artículo 8, donde le permite a los quilmes adquirir un poco más de dinero que en el anterior.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Acuerdos comunales</strong> </p>
<p style="text-align: left;">23 de mayo del año 2000. María Elisa Ezquerra, siendo concejal del Gobierno de Fernando Gerónes, lo presenta ante sus pares, elaborado junto con la Comunidad India Quilmes y la antropóloga especializada en arqueología, Mónica Cereda. </p>
<p style="text-align: left;">29 de junio del año 2000. El cacique Francisco Chaile y el intendente de Quilmes, Fernando Geronés (1999-2003), lo firman por primera vez en el Museo del Hombre, en París, Francia. </p>
<p style="text-align: left;">14 de agosto del mismo año. Lo vuelven a rubricar en el Municipio de Quilmes, los mismos protagonistas. </p>
<p style="text-align: left;">17 de agosto del año 2004. En el Museo Almirante Brown de Bernal, Chaile y el intendente de Quilmes, Sergio Villordo (2003-2007), lo reafirman.</p>
<p style="text-align: left;">20 de abril de 2011. El cacique y el intendente, lo amplían en el salón Eva Perón del Municipio de Quilmes&#8230;</p>
</div>
<div class="mceTemp mceIEcenter"> </div>
<div id="attachment_736" class="wp-caption aligncenter" style="width: 592px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Pacto_de_Hermandad_4gt2.jpg"><img class="size-full wp-image-736" title="Pacto_de_Hermandad_4gt" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/08/Pacto_de_Hermandad_4gt2.jpg" alt="" width="582" height="455" /></a><p class="wp-caption-text">20 de abril de 2011, salón Eva Perón del Municipio de Quilmes. El cacique y el intendente firman una ampliación del Pacto de Hermandad. </p></div>
<p> </p>
<p>Artículo 1. El Pueblo de Quilmes, representado por el Intendente Municipal Sr. Francisco Gutiérrez y la COMUNIDAD INDIA QUILMES, emplazada en el Departamento de Tafí del Valle, Provincia de Tucumán, representada por el Sr. Cacique Francisco Chaile, con el objeto de afianzar los indelebles lazos históricos y culturales que unen ambos pueblos y reconociéndose mutuamente iguales y libres según los términos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, acuerdan y firman el presente SEGUNDO PACTO DE HERMANDAD. </p>
<p>Artículo 2. Este pacto se realiza en concordancia con lo dispuesto por la Constitución de la Nación Argentina en su Artículo 75 incisos 17 y 22, y la Ley Nacional 23302 sobre política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes.</p>
<p> Artículo 3. LA COMUNIDAD INDIA QUILMES, referida en este acuerdo, es la Asociación Civil sin fines de lucro con personería jurídica de la Provincia de Tucumán N° 34/90, domiciliada en la Ruta Nacional N° 40, KM 999, Quilmes, Colalao del Valle, Departamento de Tafí del Valle, Provincia de Tucumán, integrada actualmente por las siguientes catorce comunidades:</p>
<p>1- El Carmen</p>
<p>2- El Paso</p>
<p>3- Los Chañares</p>
<p>4- Quilmes Centro</p>
<p>5- Rincón de Quilmes</p>
<p>6- Quilmes Bajo</p>
<p>7- Las Cañas</p>
<p>8- El Bañado</p>
<p>9-  Anjuana</p>
<p>10- Talapazo</p>
<p>11- Colalao del Valle</p>
<p>12- El Arbolar</p>
<p>13- El Pichao</p>
<p>14- Anchillos</p>
<p><span id="more-729"></span></p>
<p> Art. 4. Ambas partes se comprometen cooperación, solidaridad y ayuda mutua a los efectos de:</p>
<p>1- Salvaguardar la Cultura India Quilmes, rescatando, revalorizando y respetando sus tradiciones e historia.</p>
<p>2- Incentivar la participación plena de los integrantes de la comunidad india en el proceso socioeconómico de la Nación, rechazando toda forma de discriminación y violencia.</p>
<p>3- Fomentar la producción agropecuaria tradicional y las manufacturas artesanales.</p>
<p>4- Acrecentar los centros de investigación y museos de acopio de documentación, archivos y todo material que sirva para elaborar estudio sobre la población indígena Quilmes, su cultura, leyes, creencias y valores.</p>
<p>Art. 5. El municipio apoya el reclamo de la Comunidad India Quilmes para lograr el pleno dominio y la titularidad de sus tierras ancestrales, y para que el sitio arqueológico conocido como “Ruinas de Quilmes” sea reincorporado al territorio original, de modo tal, que puedan ejercer la autoadministración de la totalidad de sus tierras, impidiendo la deforestación y protegiendo el medio ambiente natural. </p>
<p>Art. 6. La Municipalidad de Quilmes, apoya especialmente las gestiones que está realizando la Comunidad India Quilmes, para que, una vez lograda la titularidad de la tierra correspondiente, la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Sitios Históricos, declare a las “Ruinas de Quilmes”, PATRIMONIO NACIONAL.</p>
<p>Art.7. INTERCAMBIO CULTURAL Y FOMENTO TURISTICO. Los firmantes de este pacto, acuerdan instrumentar las medidas necesarias para que, en el partido de Quilmes se difundan las actividades de la Comunidad India, facilitando la participación en exposiciones, ferias y venta de artesanías, eventos culturales y artísticos y, dedicando UN DIA en las semanas de las festividades de los aniversarios de la fundación de la Ciudad de Quilmes, a la Comunidad India. De similar manera, en la zona de influencia de la Comunidad India Quilmes, se difundirá información histórica, de actualidad y promoción turística sobre la Ciudad de Quilmes, interactuando con el Consejo Municipal de Turismo y con las áreas que sea necesario.</p>
<p>Art.8. ESTABLÉCESE que la Comunidad India Quilmes, reciba de la Municipalidad de Quilmes un subsidio mensual equivalente a 66.000 (sesenta y seis mil) módulos.</p>
<p> Artículo 9. Toda cuestión que se suscitare y no estuviere contemplada en el presente pacto, será resuelta de común acuerdo entre las partes, conforme a las pautas de fin perseguido.</p>
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		<title>Flor de cacica</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 12:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[—¿Cómo la llamaremos? —Isabel. —¿Te parece? —Sí. Es nombre de reina pero, esta vez, será nuestra. No será de España, no será de Europa, sino que será de nuestro pueblo. Será de Quilmes, será de América. A la hora de imaginar, tal vez, haya sido así el diálogo de María Chalpi y Francisco, los padres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>—¿Cómo la llamaremos?<br />
—Isabel.<br />
—¿Te parece?<br />
—Sí. Es nombre de reina pero, esta vez, será nuestra. No será de España, no será de Europa, sino que será de nuestro pueblo. Será de Quilmes, será de América.</p>
<p>A la hora de imaginar, tal vez, haya sido así el diálogo de María Chalpi y Francisco, los padres de Isabel Pallamay cuando, por primera vez —con especial alegría—, en brazos la tuvieron.<br />
Cuentan que nació en Quilmes, Buenos Aires, alrededor de 1680, la futura cacica de los quilmes. Y que peleó durante dieciséis años (de 1692 a 1708) para obtener su cacicazgo, lo que entonces inició de muy jovencita: entre doce y catorce años</p>
<p>La enfermedad europea, la viruela, se la llevó junto a sus guaguas, junto a sus hijos pequeños, Ana y Ramón y, también, a su amor, Martín Salchica, el padre de sus niños. Otros quilmes (y no sólo) también perecieron en aquel fatídico 1718.</p>
<p>Trabajos, su pueblo y libros de historia hablan de ella: Quilmes Colonial, de Guillermina Sors (1937); Pleito por la sucesión del cacicazgo en la Reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los quilmes, de Zunilda Quatrín y Fabiana Bugliani (1995); Transformaciones en una comunidad desnaturalizada: los Quilmes, del Valle Calchaquí a Buenos Aires, de Palermo y Boxiadós (1991). Y, siempre, la Comunidad India Quilmes de Tucumán.<br />
Y un poeta, Carlos Patiño, que vive en Bernal, crea —allá, por el 2000— lo que conocemos como «el monólogo» de Isabel Pallamay. Al año siguiente, y en la revista Los Indios Kilmes, lo publicó. Unas maestras, Ana María Franceschini y Stella Maris Donati, entre lágrimas lo leen. Sus alumnos de la escuela primaria de Bernal número 20, también. Otro tanto le ocurre a la directora de entonces, Haydeé Domínguez.</p>
<p>«Y si alguien desea honrar esta memoria —todo cuanto me queda, todo cuanto me dejaron—, lleve una flor roja como la pústula que acabó con nuestras vidas y préndala en las negras verjas de esa iglesia que construyeron mis hermanos, allí, frente a la plaza. Así unirán mi memoria y la memoria de mi nación a sus corazones», dice un pasaje del monólogo. Y los alumnos junto con sus docentes, el 14 de agosto de 2003, lo hicieron nomás y convirtieron la letra en flor, cual magos de la historia.</p>
<p>Me tocó estar aquel día, cuando pude oír el dialogar entre Stella Maris Donati, una de las docentes, y Carlos Patiño, el poeta. «Porque ella dice», le asegura la maestra al autor del escrito. «Ya está. Ya está», agrega un Patiño conmocionado&#8230; Y me explica mejor: «Ya está, no soy yo quien habla. Es ella, quien lo hace. Es Isabel». Me lo decía con suma alegría y en referencia a que se había comprendido de manera cabal lo que él había querido señalar con el monólogo: que se sepa sobre Isabel Pallamay y sobre lo que tuvieron que padecer —y aún padecen— sus hermanos del Valle. En otro momento, y cuando los alumnos terminaban de colocar la ofrenda, lo escuché decir para sus adentros: «Gracias, gracias, gracias chicos», como quien agradece de por vida.</p>
<p>La Pallamay, la indescifrable estrella de los indios quilmes es el nombre de la novela que, luego, escribió Patiño, publicada por Mondragon Ediciones en abril de 2004. Martín Iquín, el cacique quilmes —quien sufrió el destierro forzoso al frente de su pueblo en 1666—, el ascendiente de la flor&#8230;</p>
<p>Desde entonces —o, más precisamente, desde 2005—, evocamos con MAIZALES Asociación Civil, aquella ceremonia, aquella flor, aquella Isabel brotada de la tierra de Quilmes. Lo hacemos como nos lo transmitieron los chicos: lentamente, tranquilos, en paz. Para esto contamos con el permiso de la Catedral de Quilmes, así como con la colaboración especial de las escuelas Nº 1 y 20, que —como principales y entre otras— asisten con sus alumnos.</p>
<p>Por esto, por las nuevas generaciones y por el nombre que nos legó la historia, puede ser relevante para la cultura, para la educación y para la unión de ambos Quilmes, el de Tucumán y el de Buenos Aires, contar el 14 de septiembre a las 10.00 en las puertas de la Catedral con la presencia de más escuelas, del Municipio de Quilmes y de la Comunidad India Quilmes de Tucumán.</p>
<p style="text-align: right;">Publicado en La Hoja, del Municipio de Quilmes. Septiembre de 2010.</p>
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		<title>Rivadavia se tendría que llamar Martín Iquín</title>
		<link>http://kilmesblog.com.ar/los-quilmes/rivadavia-se-tendria-que-llamar-martin-iquin/607/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Nov 2010 00:10:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Los Ojos de la Tierra Una foto del poderoso faraón egipcio, Ramsés II, la envolvió en el fascinante mundo de la arqueología. El hombre andaba en su tumba echo una momia por su templo funerario de Tebas y Zuni Quatrín, con apenas 11 años, mirándolo boquiabierta desde el libro que su padre recién había posado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Los Ojos de la Tierra</h3>
<p>Una foto del poderoso faraón egipcio, Ramsés II, la envolvió en el fascinante mundo de la arqueología. El hombre andaba en su tumba echo una momia por su templo funerario de Tebas y Zuni Quatrín, con apenas 11 años, mirándolo boquiabierta desde el libro que su padre recién había posado en sus manos. “Yo quiero ser arqueóloga” exclamó ante el vendado Ramsés que seguía inmóvil. Zuni quería descubrir tumbas como la del faraón, lo que ella no imaginaba era que, en vez de prepararse para ser como lo que es, antropóloga especializada en arqueología, iba a  tener que hacerlo también en educación física, como cuando salió veloz, en 1997 detrás del volquete que llevaba restos humanos sacados del atrio de la catedral de Quilmes, para, envueltos en escombro y tierra, ser tirados por ahí.</p>
<div id="attachment_617" class="wp-caption alignleft" style="width: 211px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/LAURA-HECTOR_0001.jpg"><img class="size-medium wp-image-617" title="Proyecto arqueológico" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/11/LAURA-HECTOR_0001-201x300.jpg" alt="1995. El Proyecto Arqueológico Quilmes realizando pozos de sondeo en la Plaza San Martín. Zuni Quatrín, de pie, Xavier Perussich y Mónica Cereda junto con una colaborada de entonces, encontraron, lo que parece ser, un piso de una vivienda, según relató Cereda, con mucha cerámica indígena. Vestigios de la misma se encuentran en la Sala Arqueológica de la Casa de la Cultura de Quilmes." width="201" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">1995. El Proyecto Arqueológico Quilmes realizando pozos de sondeo en la Plaza San Martín. Zuni Quatrín, de pie, Xavier Perussich y Mónica Cereda junto con una colaborada de entonces, encontraron, lo que parece ser, un piso de una vivienda, según relató Cereda, con mucha cerámica indígena. Vestigios de la misma se encuentran en la Sala Arqueológica de la Casa de la Cultura de Quilmes.</p></div>
<p>La investigadora, en buen estado, alcanzó el camión cerca del río y con la ayuda de vecinos y su equipo pudo evitar que el importante material vaya a parar para relleno. Zuni es desde el ‘95 la líder y directora del “Proyecto Arqueológico Quilmes” que depende económicamente de la municipalidad y, así y todo, con un salario que da risa para una investigadora de su calibre, sin computadora, sin un lugar apropiado para llevar a cabo su profunda tarea, tratada junto con su equipo, más que como profesionales, como canguros: ya los cambiaron siete veces de sede, su última parada: “El Museo del Transporte”, igual  se zambulle a la tierra como una topa humana y una vez debajo cuenta que ve.</p>
<p><strong>La primera excavación que hacen es en el ’95, en la Plaza San Martín, frente a la Catedral de Quilmes. ¿Por qué empezaron por ahí? ¿ese lugar no fue siempre plaza? o ¿es porque por ahí se dice estaba el núcleo principal de la Reducción de los Quilmes?…¿qué hallaron? </strong></p>
<p>Plaza fue con seguridad, cuando se hace el repartimiento de tierras de la Reducción en 1818, antes no sé. Cuando en el ‘95 se pone la empalizada para poner la fuente, pedimos autorización para excavar, nuestro temor era que el cementerio de la Reducción se extendiese hasta ahí y que cuando pusieran la fuente se llevaran puesto todo. En plaza San Martín no apareció ningún resto humano. Aparecieron restos culturales, cerámica indígena, lozas, vidrios de distintas épocas, todo en un contexto que iría del año 1700  hasta principios de 1800, hay desechos y desperdicios de la gente que vivía en la Reducción,<span id="more-607"></span> por ahí ese terreno estaba desocupado e iban tirando mugre, basura. Tenemos una duda de algo que quedó señalizado como para en algún momento retomar la excavación: aparece una franja como si fuera un piso compactado, es el único indicio que podría dar la pauta de algo. No pudimos continuar porque tenían que terminar la plaza.</p>
<p><strong>¿No podés decir que el núcleo de la Reducción estaba ahí o en los alrededores de la Plaza? </strong></p>
<p>No. Lo que estuvo ahí sí es la capilla y lo que estuvo ahí sí es el cementerio, en la manzana histórica, donde hoy está la catedral, pero las viviendas que construyeron para los Quilmes, que estuvieran ahí no lo puedo asegurar; eso lo dicen los documentos, pero yo no lo encontré. Salvo ese piso de la plaza no encontramos nada en ninguna de las excavaciones respecto de las casas. Lo único que puedo descartar hasta el momento es que el cementerio no se extendió para el lado de plaza San Martín. Me dijeron que cuando se construyó el cine Rivadavia sacaron una buena cantidad de restos humanos. Evidentemente, el cementerio se extendió hasta ahí, por eso cuando se empezó a construir el bingo me tiré de cabeza pero no encontré nada, estaba todo removido.</p>
<p><strong>¿Cómo se las arreglan para hacer arqueología urbana? Uno piensa en la arqueología en líneas generales y siempre está dada en el campo; en cambio, ustedes la hacen aquí donde hay cemento por todos lados y donde, al menos en el centro, hay permanentes cambios. </strong></p>
<p>Me pasaron 334 años de historia por encima y es una arqueología de relleno la que se hace. Es raro que vos puedas encontrar lo que llamamos en arqueología “la premisa de Pompeya”, una pompeya, una cosa detenida en el tiempo que le pasó la lava por encima y quedó así. Acá tenés remociones continuas y no tenés una estratificación, es decir que lo que está más abajo va a ser lo más antiguo. Resulta que encontrás un pedazo de taza arriba y de la misma taza a un metro y medio de profundidad, eso indica que fue recontrarremovido, no es que fue metiéndose la locita. Entonces hay que hacer un trabajo estadístico de cómo fueron moviéndose esos materiales. Interpretar esos contextos te lleva un tiempo impresionante.</p>
<p><strong>Después de la plaza, excavaron enfrente, en la escuela 1 y en la ex universidad local al lado de la catedral. Allí hallaron 75 restos de huesos humanos, los analizaron y dieron que tenían artritis y osteoporosis. ¿Se puede decir que, hasta ahora, fue lo más importante? </strong></p>
<p>Sí,  por haber dado con el cementerio de la Reducción, fue muy fuerte, muy emocionante. Cuando vos sacás restos humanos se te estruja el corazón; por un lado, es una alegría confirmar algo que estás suponiendo pero por otro te genera una cosa de transporte en el tiempo e imaginarte quién era esa persona, porqué habrá llorado, porqué reído, qué cosas le habrán pasado, de qué habrá muerto. Es un momento de un respeto, de algo mágico que a todos nos pasa, es más emotivo que científico. Por otra parte, fue bastante complicada la interpretación porque no eran enterratorios, no los hallamos en posición original, sino que estaban revueltos y mezclados con lozas, con huesos de chanchos, de vacas, de ovejas, indio, cerámica, todo junto, mezclado y a la misma profundidad. Entonces por un lado qué respeto a los restos de ese cementerio se tuvo en el momento de construir la escuela N°1 y todos los edificios que tienen que ver con la manzana histórica. Por qué, si cuando se hace el repartimiento de las tierras de la Reducción y se asignan en el plano que realiza Francisco Mesura de 1818, alrededor de la hoy  plaza San Martín, la construcción de las distintas instituciones que tenían que ver con el funcionamiento del pueblo: léase comisaría, cárceles, escuela&#8230; se construye todo sobre el cementerio. En el plano figura la iglesia donde actualmente está, después tenés un lugar que dice “cárcel” pero alrededor de la plaza como en cualquier pueblo que vos pienses que hayas ido. Es el trazo de la cuadrícula del urbanismo hispanoamericano que contempla todas las instituciones de decisión alrededor de la plaza principal.</p>
<p><strong>¿Y por qué creés que Quilmes se construyó así, encima del cementerio? </strong></p>
<p>Quisieron borrar el pasado indígena. Nosotros, pensaban, somos un país evolucionado con la mirada puesta en Europa ¿Qué es eso de los indios? Preservar eso para que quede como una señal de que fue cementerio de la Reducción, que tuviera que ver con lo indígena no entra en la mentalidad de la época. Es la idea de decir: acá no ha pasado nada, Quilmes vaya  a saber cómo surgió. Baradero, que fue otra Reducción de indios, el predio que fue cementerio hasta el día de hoy sigue siendo un campito.</p>
<p><strong>Mitre, Sarmiento, Rivadavia, todo lo que rodea a lo que fue el cementerio lleva el nombre de gente insospechada de indigenismo. Se da también que las calles de Quilmes, las calles céntricas, que las plazas, que todo lo que se te ocurra en Quilmes no lleven el nombre de ellos, de Martín Iquín, el cacique principal en el Valle que llegó acá en 1666 junto a su pueblo empujado por la espada española, de Isabel Pallamay, la cacica quilmes que murió aquí junto con sus hijos y su marido en la epidemia de viruela de 1718…</strong></p>
<p>Rivadavia se tendría que llamar Martín Iquín o Mitre o 12 de Octubre. ¿Cuánta gente pensó durante años que Quilmes se llamaba así por la cervecería?. Cuanta gente hoy todavía sigue pensando eso, que desconoce el origen de Quilmes.</p>
<p><strong>¿A quién le adjudicas la responsabilidad de que nos devoremos de un sorbo o de un pelotazo 200 años de historia? </strong></p>
<p>Somos responsables los docentes, pero en general pasa en el país. ¿Cómo se enseñó el tema indígena durante todos estos años en el país? Muy a las perdidas encontrabas alguna maestra que no te contara la historia oficial del 12 de octubre, alguna zarpada que le hablaba a los chicos del genocidio que se produjo después de la llegada de los conquistadores. En general seguían hablando del descubrimiento de América, meté a Quilmes en ese contexto y a quién se le iba a ocurrir reivindicar el origen indígena de Quilmes si no estaba dentro de lo que uno debía enseñar a los chicos. Cuando hubo un cambio en el currículum de la provincia de Buenos Aires, allá por el ‘85, es la primera vez que se incorpora el tema indígena desde otro lugar, donde se hablaba de cultura como del modo de vida de un pueblo, ya no la cultura de la elite pintura-ópera. Y pese a esto, la historia acá la hacen comenzar con la llegada de Colón, después saltás y aparece mágicamente 1810, pero los 10 mil, 20 mil, 30 mil años de historia que tiene América, ¿alguna vez se enseñó en la primaria o secundaria? Nunca. Entonces el desconocimiento de las maestras produce una pérdida de identidad, de raíces. Nadie puede querer lo que no conoce, estoy convencida, como dice Galeano, que ‘La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, por lo que fue y contra lo que fue, anuncia lo que será’.</p>
<p><strong>¿Cómo estuvo compuesta étnicamente la Reducción desde que trituró almas quilmes y acalianas de 1666 a 1812? </strong></p>
<p>A partir del 1700, cuando se empiezan a instalar los primeros asientos negreros en la zona, de hecho hay todo un proyecto de hacer una barraca de cuarentena en Quilmes, —que era el lugar donde depositaban a los negros— porque decían que por la pestilencia que largaban los negros cuando había viento, molestaban a los señores de Buenos Aires y había que trasladarlos más al sur para que no molestaran sus santas narices. Llegamos a ver en el análisis de los libros de la iglesia y los padrones que  aproximadamente el 30% de la población de Quilmes era negra. El resto de los grupos étnicos, a medida que van desapareciendo los Quilmes y Acalianes y al ser Quilmes una encomienda real aparte de una Reducción que tenía que producir y pagar tributo al rey de España, entran a traer indígenas de Mendoza, de Córdoba, de Paraguay, de Santiago del Estero, aucas. Algunos dicen que esta palabra es una deformación de araucanos, así que es posible que los hayan traído de Chile o de la Patagonia, tal vez eran mapuches, Tapes —que eran de la zona de La Pampa con el límite de San Luis y Córdoba—, guaraníes. Cuando nosotros empezamos a ver la variedad étnica, nos empieza a cerrar el tema de los estilos diferentes de cerámicas que encontramos. En un primer momento llamábamos cerámica indígena a todo pero nos preguntábamos por qué tanta variedad. Evidentemente cada grupo trataba de reproducir  las cerámicas  que hacían en sus lugares de origen.</p>
<p><strong>De lo que investigaste hasta ahora, cómo imaginás la vida en la Reducción de los Quilmes, de los gloriosos acalianes, si es que a eso se le puede llamar vida. </strong></p>
<p>Los imagino laburando como locos en el sembrado de las tierras, sembraban trigo pero el ganado de los hacendados de la zona le comían todo lo sembrado: los Quilmes se quejan permanentemente de esto. Podían vivir de lo que sembraban y de algún animalito que tuvieran, pero pagarles no, al contrario. Los Quilmes les pagaban a  los curas con trabajo, trabajo, trabajo y trabajo. Trabajaban en las caleras, en la extracción de conchillas, en los hornos de ladrillo de la zona que pertenecían a la iglesia. Vivían explotados. La calera donde trabajaban en 1700 estaba en Hudson, pertenecía a los jesuitas, de 1730 a 1812 todos los curas que tuvieron a cargo la Reducción eran de la orden de los Mercedarios. La iglesia manejaba muchísimo dinero, producía, vendía, eran grandes empresas capitalistas…había tráfico ilegal. Pienso sobre todo en el puerto natural de Quilmes como lugar de contrabando y la gente cargando cosas y trasladando. Pienso que se han negado a tener hijos porque bajaron la cantidad de nacimientos para que los chicos no tuvieran que padecer lo que padecían ellos. Había chicas que eran vendidas como esclavas al servicio de las familias de Buenos Aires. Las viudas, como la india Micaela Illescas, le reclaman el dinero que la iglesia les debía por la explotación de las tierras comunales y  que les correspondían por ser viudas.<br />
Cuando vos caminás por Quilmes en Tucumán y ves las construcciones, te imaginás todo eso bullente de vida y la gente circulando y chicos y terrazitas sembradas. Lo imagino un vergel ese Quilmes maravilloso de gente laburando, viviendo y compartiendo: un pequeño paraíso ese vallecito. Creo que puede ser una de las ciudades prehispánicas más grandes de América. Y acá la tristeza más absoluta, la desazón, la amargura de por qué, por qué nunca más los cerros, mis llamas, mis terrazas de cultivos, mi casa, ese Sol.</p>
<p><strong>En 1665 los arrancan de Tucumán en el Valle Calchaquí y los traspasan con el destierro forzoso, los llevan para Salta, Córdoba, Esteco, una ciudad pegada a Salta que ya no está…</strong></p>
<p>Algunos fueron para La Rioja, para Santa Fe pero aparentemente al grueso de ellos, los españoles los trajeron en 1666 para lo que hoy es Quilmes, pero no vinieron casualmente para acá. Mercado y Villacorta, el militar y gobernador del Tucumán que obtiene  su conquista y que decide el destierro, había sido Presidente de la Audiencia de Buenos Aires y estaba involucrado en el contrabando, había ido para Tucumán como castigado…La Reducción que se instala acá es una pantalla para poder traficar, es para utilizar a los Quilmes como mano de obra barata. Nosotros encontramos en las excavaciones una cantidad de material arqueólogico europeo antiguo: lozas, cerámicas y vidrios que no son de 1850, son cerámicas de 1700. O sea, es de suponer que la gente de la Reducción no tenía un poder adquisitivo como para andar utilizando utensilios importados. Entonces acá venían a parar las cosas  y  se redistribuían y ¿qué tenía que ver la iglesia con todo eso? si acá supuestamente no había europeos hasta 1770, era un pueblo indio de última que, según los documentos, las casas se venían abajo, la iglesia era sencilla y ¿cómo hay tanta profusión, variedad y calidad de material importado? ¿Qué pasaba acá para que haya tanto de esa época? ¿Era usado por ellos?</p>
<p><strong>Desde que están excavando encontraron mucho más material europeo que indígena. </strong></p>
<p>Totalmente,  un 95% de material europeo y un 5% de indígena. Tenemos más de 25 mil piezas que sacamos de las excavaciones,  más de 300 trozos de cerámica que es lo que me da la vida indígena contra 24.700 de lozas y vidrios, entre otros materiales, que es lo que te da la pauta de lo europeo.  Esto me lleva a pensar que no estamos en el centro de la Reducción porque si pudiésemos excavar sitios dónde vivieron los Quilmes encontraríamos más cerámica que otra cosa. Para nosotros era y es muy importante excavar en el estacionamiento del ex Concejo Deliberante enfrente de la municipalidad vieja, pero nunca nos autorizaron.</p>
<p><strong>Por qué. </strong></p>
<p>Porque si no, no podían estacionar, pero ni en verano nos autorizaron. Primero Morguen, una maravilla, presidía el Concejo Deliberante. Él pensaba que ocho metros cuadrados de excavación que era lo que planteábamos hacer en el fondo para no entorpecer el estacionamiento. Para él eran ocho metros cuadrados de profundidad e iban a hundirse los edificios vecinos. Pero ahí hubo otra cosa, me huele que tiene que ver con la época del proceso, la comisaría, por lo cual nunca nos permitieron excavar en ese lugar.</p>
<p><strong>La Iglesia  tampoco les permitió excavar cuando en 1997 remodelaron el atrio de la catedral. ¿Qué oportunidad se perdió ahí de conocer?, ¿qué hipótesis manejaban para estar tan interesados en ese lugar? </strong></p>
<p>Lo más importante era recuperar restos humanos articulados para ver aquella hipótesis original que teníamos:  ver si se podían enterrar con algún tipo de ajuar funerario como lo hacían en el Valle y  poder encontrar algún Quilmes de los que habían venido de Tucumán porque era el lugar menos tocado de la manzana. Cuando empezaron a levantar el piso se veía la traza de unos muros con 80 centímetros de espesor que, probablemente, tuviera que ver con una de las construcciones más antiguas de la iglesia. No se podía creer cómo rompían con pico y pala esos muros. Nos tuvimos que ir hasta cerca del río, porque para allá se fueron más de 30 volquetes que iban para rellenar un camino de una casa parroquial, los revisábamos a medida que iban volcando la tierra, sacamos pedacitos de cerámica, pedacitos de restos humanos, los chicos del barrio nos ayudaban a zarandear ya se habían hecho el ojo a los pedacitos de cerámica. Sacamos mucho material de ahí y, por lo menos, fue un rescate. Era de esperar que encontráramos en el atrio una interesante cantidad de restos humanos de los Quilmes que nos iban a poder hablar.</p>
<p><strong>¿De qué puede hablar un resto humano? </strong></p>
<p>De las causas de su muerte, de sus padecimientos en vida, puede hablar de las deformaciones que pueda tener en sus huesos por el tipo de trabajo al que fue sometido, puede hablar de la alimentación de lo que haya o no comido, de la composición étnica.</p>
<p><strong>¿O sea que podés distinguir un esqueleto indio de uno español? </strong></p>
<p>Sí, podés distinguir, por el estudio del cráneo, un indígena, negro o europeo, te da un 50 % de su linaje materno o paterno, lo que no se puede diferenciar es a qué grupo perteneció, si fue Quilmes o Acaliano.</p>
<p><strong>¿Esto se perdió para siempre o hay alguna posibilidad? </strong></p>
<p>Y tendríamos que esperar no sé…150 años, ¿ a que se decidan a cambiar el piso del atrio de nuevo? ¿Qué lugar vas a encontrar en la manzana histórica que no esté tan removido?, ninguno.</p>
<p><strong>Ahora, el agarrarlos no te produce una contradicción. Levantas una persona, un hueso…manipularlos de aquí para allá, los llevas en tren en una valijita para investigarlos en la universidad de La Plata. </strong></p>
<p>No, porque desde un primer momento sentimos que tanto para los Quilmes como para los de plaza Roberto Arlt en capital, era empezar a existir,  sacarlos de esa muerte social que dice ‘de esto no se habla más, esto no pasó’. El hecho de sacarlos es como volverlos a la vida, son los muertos de los que nadie habla, no son los notables, los que figuran en los libros de historia, los que tienen bronce, es como darles voz y que digan ‘acá estamos y nos pasó esto’.  Hemos encontrado huesos con marcas de hachazos o sablazos y que la gente no murió de eso, alcanzó a recuperarse, todavía no puedo asegurar que sean indio, negro o español porque todavía no hubo fondos de la municipalidad para hacerles el ADN mitocondrial. En cambio encontramos dientes que sí son indígenas. Algunos tienen unas marquitas que están en la parte de la corona que se llama hipoplasia de esmalte, que te marcan un período de desnutrición, de estrés nutricional. Vos sentís que estás reivindicando a esa persona, es muy fuerte, por eso no lo tomamos como que estamos profanando algo.</p>
<p><strong>Cuando ustedes se conocieron con los quilmes de Tucumán, por primera vez en agosto del ‘95, en la Biblioteca Mariano Moreno de Bernal, Delfín Gerónimo sin decir agua va les largó “no quiero que nos tomen como objeto de estudio”. Esto existe dentro de la antropología. </strong></p>
<p>Si vamos al hecho de cómo surge la antropología…es una ciencia que surge con la colonización es estudiar al indio, al negro, al distinto, para conocerlos y someterlos mejor de entrada. Muchos antropólogos aún hoy siguen viendo a las comunidades indígenas como objetos de estudio, les pagan dinero a cambio de información, es terrible, pero hay antropólogos que se comprometen con las comunidades y se ponen al lado y empujan para adelante sino es así no tiene sentido yo creo en esta antropología.</p>
<p><strong>Qué cambió en el proyecto cuando se enteraron de que existían…</strong></p>
<p>En nosotros, todo, nos hizo ver de qué manera y qué mal contadas estaban las cosas desde los lugares supuestamente confiables como fue el censo indígena nacional de 1968 donde los Quilmes no fueron censados porque se acabó la plata para continuar con el censo por el noroeste. Para todos los miembros del equipo entrar en contacto con ellos e ir a Tucumán fue un palazo en la cabeza que nos sacudió. Nos generó un compromiso con la Comunidad. Nosotros queremos que los Quilmes sean dueños de sus tierras, ojalá nuestras charlas, nuestro apoyo, nuestro lo que fuera, pueda terminar en algún momento con que ellos recuperen las tierras. Pienso que  tendrían que tener una casa acá para que puedan venir y estar cuando lo necesiten, una casa donde puedan vender sus artesanías de manera permanente para juntar algo de dinero y que haya un compromiso de la gente de acá, de moverse y conocer Tucumán. La universidad de Quilmes ha dado un paso interesante en cuanto a otorgarles becas a los chicos de allá para que puedan estudiar y por otro lado pienso que el tema de las tierras se va a poner muy duro, muy álgido y ahí tendría que salir la comunidad de Quilmes toda a apoyar llámase con una movilización a Capital, al Congreso o adónde fuera.</p>
<p><strong>El año pasado alborotaron el Banco Nación de Quilmes, qué encontraron. </strong></p>
<p>Una historia de 200 años…encontramos la zapatería que figura en los planos históricos para 1860 y pico. Encontramos los zapatos, los cueros, encontramos hasta los restos de una pulpería que hubo después, hallamos 25 vasos de pulpería, botellas enteras, fuentes, platos, cerámica indígena porque en ese predio figura para 1818 que vivió doña Juana y yo supongo que es descendiente Quilmes porque figura sin apellido. Hicimos un pozo a 5 metros de profundidad, sacamos 5900 vidrios, sumale las lozas, los metales y todo lo demás. Lo que sacamos de ahí es lo más rico que encontramos en Quilmes sobre todo por las piezas enteras.</p>
<p><strong>¿Desde cuándo hay presencia del hombre en Quilmes? </strong></p>
<p>Mínimo, desde hace 1500 años. Cigliano, un antropólogo quilmeño que falleció hace 20 años, ubicó los asentamientos de tribus que vivían en esta zona. Él hizo un sondeo desde San Isidro hasta Punta Indio y encontró los paraderos costeros de las tribus que se sabe por el tipo de cerámica eran guaraníes. Aunque Ameghino —que armó las grandes colecciones paleontológicas del país— había detectado cerca de Don Bosco asociaciones del hombre con fauna extinguida (estoy hablando de 10 mil años de antigüedad). Encontró material lítico, puntas, raspadores. Nosotros encontramos parte de un gliptodonte, que es como una mulita gigantesca, cerca de la cancha de los Mates, por la calle Cevallos —que no es un dinosaurio como publicó Perspectiva Sur—. Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, el gliptodonte habla de una presencia mamífera en Quilmes de unos 12 mil años. Queremos hacer también arqueología subacuática con todos los galeones hundidos que hay en Quilmes, ya hay chicas que hicieron los cursos de buceo. La idea nuestra es hacer la historia de Quilmes desde que el primer hombre pisó estas tierras.</p>
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<p><strong>Los ajusticiados del Cabildo, los indigentes.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Con el “Proyecto…” se van en el ‘99 hacia Plaza Roberto Arlt, en Capital, convocados por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, una vez que se enteraron del trabajo que realizaban en Quilmes y, de repente, encuentran todo…</strong></p>
<p>Es como el paraíso del arqueólogo, encontrarte todo junto ahí es maravilloso. Enseguida aparecieron restos humanos que eran del cementerio de indigentes y ajusticiados. La hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo lo crea  para enterrar a los muertos pobres que quedaban tirados en las calles e iban a parar a los baldíos porque no tenían dinero para pagarle a la iglesia su entierro. También enterraban a los que ajusticiaba el Cabildo que quedaban colgados, desmembrados…tirados por ahí. Entonces la hermandad los recogía y los enterraba. Después la iglesia se queja de que enterraban gratis y manda a suspender los entierros, en 1741. Después la hermandad deviene en crear un orfanato de niñas, el primer hospital de mujeres que tiene Buenos Aires y enterraban ahí también a las muertas del hospital. Sacamos el cuerpo de una chica joven que había dado hace poquito a luz. Nace en un primer momento como algo muy loable pero termina siendo una empresa capitalista que se queda con las estancias de los jesuitas en Uruguay, que contrabandean, que se trafican todo hasta que Rivadavia manda disolver la hermandad. El hospital de mujeres se transforma en el hospital Rivadavia, las huérfanas van a parar a la Merced y el cementerio no funciona más, queda parte para la iglesia de San Miguel  y eso se transforma en asistencia pública que está en pie hasta la década del ‘60. Demuelen todo y en ese terreno hacen la plaza Roberto Arlt. Encontramos también estructuras subterráneas con arcos de medio punto tipo túneles, una de las estructuras apunta para el río. La documentación que teníamos hablaba del cementerio pero no de lo subterráneo, tenemos que seguir excavando, falta una segunda etapa y ahí se va a ser un museo de sitio.</p>
<p><strong>7 Hágase el museo…hágase el museo.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿En qué quedó lo del Museo de Arqueología que querías hacer en Bernal, en ese lugar ideal de Chacabuco al 600? Las autoridades pasadas te lo prometieron…</strong></p>
<p>Los funcionarios de Scarabino fueron los que recibieron ese predio de Aguas Argentinas. El predio ahora es municipal y, según una cláusula de ese convenio, estaba destinado a plaza pública y lugar de exposiciones. Como la municipalidad no disponía de fondos para reciclar el edificio, me sugirieron que forme una Asociación de Amigos, esto se hizo y se hizo una exposición en el Museo de Artes Visuales, en los fogones de Bernal de lo que se iba a hacer pero con el cambio de gestión empezó a hablarse de hacer ahí la delegación de Bernal y ahí está, lleno de yuyos.</p>
<p><strong>¿Cómo es ese museo? </strong></p>
<p>En el lugar hay dos cisternas de 26 metros de diámetro y 6 metros de profundidad que están semienterradas. En la parte superior de una de ellas va a funcionar el laboratorio con un circuito para que toda la gente que lo venga a visitar vea cómo se trabaja una pieza desde que se saca hasta que se expone. En el centro va a funcionar la biblioteca Estrada —que no tiene sede propia— con todos sus libros y bibliotecarios y nosotros le aportamos todo el material  de temas arqueológicos y antropológicos. En lo que es el galpón funcionaría el museo con el reciclado de todas las maquinarias que están. Son maquinarias inglesas de principio del siglo pasado. En la otra cisterna, un auditorio para hacer obras de teatro, recitales, para todo tipo de eventos de la gente del barrio y de los centros de jubilados. Va a tener talleres para maestros y para los chicos y un lugar para la Comunidad Quilmes de Tucumán para que pueda vender ahí sus artesanías, un lugar para todas las comunidades aborígenes de acá para lo que tengan que hacer. En el parque, juegos para los chicos con un eje temático para que puedan jugar a ser arqueólogos y paleontólogos. Para hacerlo contamos con el apoyo y la aprobación de la UNESCO. Fue declarado de interés  nacional por la dirección de Patrimonio. Cuando salió la nota a doble página en Clarín, se comunicaron conmigo de Aguas Argentinas para brindarnos apoyo económico. El nombre es Parque Cultural Bernal, el museo se llamará Mario Cigliano y la plaza, monseñor Esandi. Con un gasto no demasiado grande de poner vidrios, hacer una limpieza, iluminación, calefacción y refrigeración, ya se pueden empezar a hacer las exposiciones que las tengo todas en cajitas y nadie las puede ver. Depende de una decisión de Geronés.</p>
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<p><strong>Fuera Abajo: </strong> Zuni está a punto de echar por tierra, nada menos, que el argumento hispanófilo que es el trasfondo del decreto del Primer Triunvirato que declara extinguida, el 14 de agosto de 1812 la Reducción de los Quilmes alegando que quedaban solamente tres familias de las naciones fundadoras. Su equipo realizó un impecable trabajo de investigación donde, en documentación de la iglesia, figuran los nacimientos de 100 chicos de “Nación Quilmes” entre los años 1802 y 1806. Esos chicos tenían padres y “¿qué pasó?, se murieron padres e hijos, todos antes de 1812?” . Ella piensa que ese fundamento es mentira, que la verdad es que los españoles de aquella época argumentaron eso para quedarse con las tierras que ocupaban los quilmes y hacer su negocio, como de hecho lo hicieron. Pero todo esto, dice la antropóloga, lo va a poder confirmar el día que encuentre  las partidas de defunciones de esos chicos con esos padres para ver si murieron antes de 1812, aunque para esa época no hubo ninguna epidemia grande donde muriera tanta gente. Creo que, a pesar de su cautela, esta mujer acaba de reescribir la historia.</p>
<p><strong>El Origen:</strong> Primero se preguntó por el origen del universo y, atraída por la Cruz del Sur y Alfa Centauro, estudió Astronomía en La Plata. Después se preguntó por el origen de la Tierra y entró en la carrera de Geología y quedó a sólo cuatro materias de recibirse, pero tuvo que optar entre la universidad o la vida: la Triple A, el 24 de marzo de 1975 la fue a buscar a La Plata. “No entrés —la cruzó a tiempo su profesor— están buscando gente y vos estás en esa lista. Por favor, yo te quiero mucho, ándate, desaparecé ya”. Ella militaba en el peronismo y, hasta el día de hoy, cuando escucha la marchita, se le pone “la piel de gallina”. Le hizo caso a su profesor y se fue al Chaco, donde casi muere de fiebre tifoidea. Volvió a Quilmes en el ‘77 donde vive desde que nació el mismo día que, nada menos, San Martín. Estuvo toda la dictadura muda trabajando de maestra y pegando saltos de noche cuando escuchaba el mínimo ruido y, como muchos de los que pasaron por esa militancia, sintió “culpa de estar viva”. Se pregunta de vuelta, esta vez sí a los 37 años, por el origen del hombre y siendo madre de 3 pibes cursa y termina la carrera de Antropología en La Plata flanqueada por las siluetas dibujadas en tamaño natural del trueno Papetti, Pablo del Rivero, Ana María Ponce, el negrito Rocamora, todos compañeros y alumnos de Ciencias Naturales que la dictadura desapareció.</p>
<p><strong>Dando Cátedra: </strong> 20 alumnos de la carrera de Antropología de la universidad de La Plata y de la UBA son parte del equipo, aunque solamente, Xavier Perussich, Paola Frankovic, Manuel Briata y Carolina Camporotondo, son rentados. Inspiró a varios pibes de Quilmes, que estaban en el secundario cuando iban a mirar cómo excavaba plaza San Martín, y hoy, son alumnos de  Antropología. Fue la que de un documentazo  por la cabeza desmoronó las voces que se iban levantado para decir  “que los Quilmes no existían más”. Cotejó los apellidos quilmes que figuran en los documentos con los actuales del Valle y les hizo morder la lengua a los que se autotitulan “dueños” de la historia local. A través del Proyecto que dirige se cuentan por miles, los quilmeños que se enteran del pasado y del presente de los quilmes como latinoamérica manda. Es una especie de escuela quilmes caminando.</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;"><em>Reportaje publicado en el número 21 de la revista Los Indios Kilmes de marzo de 2001.</em></p>
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		<title>Las olimpíadas de Wilfrido Franco</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 23:13:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>
		<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p>El ultramaratonista quilmeño con sangre guaraní y española abrigaba un sueño: unir Tucumán con Quilmes, a las zancadas limpias. Lo había intentado en el año 2006, cuando arrancó de la Quilmes Huasi que, como cuenta el cacique Pancho Chaile, es la Casa de Gobierno de la COMUNIDAD INDIA QUILMES de Tucumán, en el Valle. Pero, en Oliva, Córdoba, por lesión en el tendón de Aquiles, aquel año tuvo que abandonar su sueño.<br />
Wilma Cabrera, su compañera y madre de sus cinco hijos, una vez, mientras me encontraba en su hogar dialogando sobre la aventura, lo había pronosticado: “Mirá que este loco lo va a volver a intentar”. Wilfrido, que estaba presente, no dijo nada, sonrió y pensó: “Esto se llama conocerme”. Y así, con el cariño de su familia, fueron llegando más y más locos: gremialistas, políticos, periodistas, comerciantes y amigos fueron brindando apoyo y, a caballo de sus misioneras piernas y mensajeros brazos —como un antiguo chasqui—, se lanzó a la ruta, nomás.<br />
La historia dice que salió de la Plaza Independencia, en San Miguel de Tucumán, el 27 de julio y que llegó a la Plaza San Martín de Quilmes el 16 de agosto de este año marcando, en veintiún días, una verdadera proeza tras recorrer 1323 kilómetros. Pero él —acompañado en el camino por dos espirituales indios, por la Unión Tranviaria Automotor y por Dios; el mismo a quien, en un pueblo de Córdoba, lo declararon Ciudadano Ilustre junto con el masajista, la familia y los choferes—, dice mucho más.</p>
<p><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/09/wilfrido-franco.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-583" title="wilfrido franco" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/09/wilfrido-franco.jpg" alt="wilfrido franco" width="600" height="324" /></a></p>
<p><strong>Wilfrido, muchos pensábamos que ya estaba e, incluso, que a pesar de haberte quedado en Córdoba por lesión, de alguna manera, lo habías logrado corriendo hasta ahí con todas las dificultades que se te habían presentado en el camino: fuiste sin masajista, sin un apoyo sólido de la intendencia anterior, manejando hasta Tucumán con tu ranchera 74 y arrastrando un trailer. Pero, evidentemente, para vos no fue así y sentiste que habías quedado a mitad de camino, y entonces decidiste finalizar con el pleito encarando “a todo o nada”.<br />
¿Cómo mantuviste la idea latente y cómo arrancaste de vuelta? </strong><br />
¿Te acordás de cuando hicimos la carrera simbólica en homenaje a los quilmes, en agosto del año pasado, y me dijiste: “para que no se apague el fuego”? Eso me quedó muy marcado. Salimos de la Escuela 20, de Bernal, vos en bicicleta y yo, corriendo de donde, antes de hacerlo, dialogamos con alumnos y maestras, con aquellos dos policías de Bernal Centro que, muy amables, nos escoltaron de “la veinte” hasta la Escuela 17, de Quilmes Oeste. Acá también di una apasionante charla para casi toda la escuela, organizada por la directora, Marta Luperini, que nos dio la bienvenida. Después de ahí, cruzamos las vías y fuimos caminado por Rivadavia, dimos una vuelta alrededor de la manzana histórica, para terminar tocando la piedra de Teófilo Yapura, que está en la Plaza San Martín. Veía que nos miraban y se me ocurrió que pensarían: “Estos locos, ¿que están haciendo?”. Estábamos como en medio de la selva y queríamos avivar el fuego, tirando hasta la última ramita, porque era lo único que nos podía sostener en la noche, después de que dejé en Córdoba.</p>
<p><strong>Debe de ser una de las convocatorias más chicas de la historia. No creo que alguien nos gane. Salvo que exista alguno que haya convocado y fuese corriendo él sólo (ríe con ganas y, entonces, le insisto): ¿Fue aquella vez que decidiste volver? </strong><br />
Entre 2006 y 2008, sigo entrenando y, en eso, me manda llamar Roberto Fernández, Secretario General de UTA (Unión Tranviaria Automotor). Me quería conocer por un acto en el que yo, como chofer del Nuevo Halcón, había salvado a una mujer baleada. Esto fue una madrugada. Venía de Plaza Constitución, serían las siete, cuando veo una criatura pidiendo socorro con sus manos ensangrentadas y, cuando paro el colectivo para preguntarle qué le estaba pasando, me dice: “A mí, nada, ¡a mi mamá!”. Y me cuenta que, en un intento de robo, le meten un tiro en la cara, que está tirada al lado de una camioneta. Miro, veo la camioneta y acudimos a ayudarla. Cuando bajo y le pido que se incorpore, vi que la nariz la tenía colgando por el impacto del proyectil (ocurrió en Bolivia y Lisandro de la Torre, en Quilmes Oeste y la mujer, que por suerte se salvó, se llama Claudia Dabrantes). Entonces, la subo al colectivo y le digo a los pasajeros que una de dos: o que se bajaran o que viniesen conmigo. Se bajaron, di la vuelta y la llevé directamente a la Clínica Modelo de Quilmes. Ahí le hicieron las primeras curaciones y la derivaron a Capital. A raíz de esto, vinieron periodistas y, a través de Sergio Lapegüe, de TN, se entera Roberto Fernández y me quiere conocer.</p>
<p><strong>¿Qué sucedió en la entrevista?</strong><br />
Me dice lo heroico que había sido, en ese momento, cuando tomé cartas en el asunto dando ejemplo de don de gente. Él estaba agradecido por haber dejado bien parada a la UTA. Me dijo: “Te agradezco por lo bien que nos hiciste quedar porque, a veces, la gente piensa cualquier cosa de nosotros, los colectiveros. Y, aparte, me enteré de que sos atleta. No es común que un colectivero sea atleta. Me entero por TN que presentaste un proyecto para unir Tucumán con Quilmes y recrear el destierro de los quilmes; y que también presentaste otro, pero ya dentro de la Casa Rosada, para apoyar el atletismo en la Argentina”.<br />
Y, en la reunión, el Secretario de Organización de UTA, Mario Marcinkowski me señala: “Quiero que vos, sin vergüenza, te sueltes y me digas todo lo que necesitás para ese proyecto tan anhelado”.¡La pucha!, dije para mis adentros, estamos volando muy alto. “Yo no quiero ser abusivo —continué en voz alta—, pero pienso que usted va a desistir, porque no es fácil cómo miramos la parte laboral cuando en mi ausencia no esté en la empresa”. “Por eso no te hagas problemas, me tranquilizó, que lo manejamos nosotros”.<br />
“Segundo —me embalé— necesito una camioneta, una combi o un colectivo para llevar el equipo, y que ese colectivo se quede conmigo los días necesarios acompañándome en la ruta”. “No te hagas problemas, me dice, dalo por hecho”. Yo me quedé sorprendido, porque la primera impresión que uno tiene ante todo político y sindicalista es: “Este me está verseando”, porque no conocés a la persona hasta que la ves actuar.<br />
Antes —le había dicho—, necesito chequeos médicos y complejos vitamínicos, más cremas, vaselinas, gasas, una caja de primeros auxilios. No sólo para mí, sino para todo el equipo. En primera instancia, es lo que necesito para partir. Después, lo otro puede esperar. “Y ¿qué es lo otro?”, me preguntó. Y le cuento que, tres meses antes del evento, tengo que tener seis pares de zapatillas y que, además, necesito indumentaria deportiva, pantaloncito y remeras que lleven impreso mi nombre atrás y, delante, el nombre de todos los auspiciantes. Un día, me llama Marcinkowski y me dice: “venite para UTA, que tenés toda la medicación y los complejos vitamínicos”; y, cuando llego, me aclara: “Tené cuidado, porque acá hay mil cuatrocientos pesos. ¿Querés que te lo acerquemos o te lo llevás ahora?”.  “Me lo llevo ahora”, le contesté sin dudar, y me puse todo eso en la cabeza como pude y me lo traje, alentándome: hice tantos sacrificios en mi vida, que ¿no voy a poder llevar este bolsón?<br />
Unas semanas antes de la entrevista con la UTA, me lo encuentro por el barrio al diputado Daniel Gurzi. Nos saludamos, y me pregunta: “¿Volverías a realizar lo mismo?”. Lo miro con una sonrisa y mi señora, que se encontraba a mi lado, dice: “No, por favor”. Y le digo Daniel: “Acá hay una realidad, lo haría si realmente cuento con todos los materiales para ir a la guerra. Soy padre de familia y tengo que cuidar mis ingresos. Tengo que darle de comer a mis hijos, tengo que darle un estudio, pagar mis cuentas y vivir día a día. No es fácil. Soy un humilde servidor de Quilmes que me pongo a disposición del deporte, pero con esa condición”. “No te hagas problemas, me confió, que ya me pongo a trabajar y a mover todos los hilos”. Él me había apoyado en el 2006 declarando de “Interés Provincial” a mi proyecto de unir Tucumán con Quilmes, y lo volvió a realizar este año. Cuando se sumaron estos apoyos, más aquel fueguito, dije: “¡Allá voy!”.<span id="more-582"></span></p>
<p><strong>¿ De dónde partiste hacia Tucumán? ¿Quienes integraban el equipo?</strong><br />
Salgo desde mi casa, adonde me viene a buscar un micro de la compañía Cóndor/Estrella. Me lo mandó UTA. Se me caían las lágrimas. Mis hijos decían “la locura que tenía papá se hizo realidad”. Antes era con una ranchera y manejando yo. Ahora con un micro de dos pisos con cocina, cuchetas, cafetería, baño, calefacción. Dentro del micro nos sentíamos como criaturas con juguete nuevo. En total, con mi señora, tres de mis hijos, Matías, Elías y Esther, el masajista y los dos choferes, éramos ocho. De mi casa fuimos hasta la Plaza San Martín de Quilmes y de ahí, hasta Tucumán.</p>
<p><strong>Vos pensabás salir del Valle —y de la Quilmes Huasi—, igual que en el 2006. ¿Qué pasó que no pudiste hacerlo y, en cambio, saliste de San Miguel de Tucumán? </strong><br />
Walter, uno de los choferes, me dice en Santiago del Estero: “Sabés que hay un pequeño inconveniente: este micro tiene doble eje adelante, [doble rueda] y, cuando dobla, lo hace con cuatro ejes. El primer eje, va a doblar, pero el segundo eje va a quedar colgado en el precipicio. Y nos podemos dar vuelta”. Cuando llegamos a San Miguel, tratamos de ubicar por medio de UTA una combi para atravesar los valles, pero no pudimos conseguirla —incluso nos esperaba el cacique Pancho Chaile para festejar su cumpleaños—. También hablamos con la Comunidad para ver si ellos tenían algún hermano, o en San Miguel o en el Valle, que me pudiese venir a buscar a Montero, y tampoco. Acá, Wilma me llama aparte y me dice: “Mirá, en el 2006, vos ya hiciste el sacrificio de bajar y de subir por los cerros. Y, si salís de San Miguel, va a haber más gente, va a haber más prensa. Va a ser otra la situación”. Y salí de San Miguel, de la Plaza Independencia. Pero largué sólo, con mi equipo. Antes de hacerlo de un hotel, se asomaron y me gritaron: “¡Vamos Argentina, todavía!”. Se enteraron no sé cómo —imagino que por los diarios, porque me hicieron algunas notas—. Un diariero de la esquina me gritó también, los policías me despidieron y ahí largué.<br />
Antes de salir, me encomendé a Dios con todo el equipo, agarrados de las manos, arriba del micro. El primer día corrí 61 kilómetros hasta Simoca. Por el camino me saqué unas fotos con unos niños de diez años que estaban jugando y les conté sobre el destierro de los quilmes y lo que estaba haciendo. “¡Chauu! ¡Chauuu!”, ellos eran los que me alentaban.</p>
<p><strong>¿Cómo fue ese primer día? </strong><br />
Muy movido, porque correr entre ripio, no es nada agradable. Salí a las nueve de San Miguel, y finalizamos a las seis y media de la tarde. A la gente le preguntabas cuánto faltaba para Simoca, y te decían: “¡Aísito, nomás!”. Y ese “aísito” capaz que eran treinta kilómetros. Y como yo no había tomado nunca por ese camino, no me podía orientar, porque la vez anterior bajé a Montero. El segundo día, fue todo de deporte: pasamos Taco Ralo, San Pedro y paramos en un pueblito que tenía baños termales. Ahí nos pegamos una flor de ducha con la familia, salimos relajados, ¡diez puntos! Eso sí, tuvimos un inconveniente con el micro porque, de golpe, un potrillo se cruzó en la ruta y el chofer, para no impactarlo, clavó los frenos, y se pinchó el pulmón de freno, y se perdió todo el aire. Tuvimos que esperar a que viniera el respuesto desde San Miguel de Tucumán —aunque salí a la ruta a cara de perro a correr igual, escoltado por mi hijo Elías con la moto y una mochila que tenía de todo—. Me afligí y me dije, por la experiencia del 2006: “¡Acá el diablo quiere meter la cola!”. Por suerte, mucho más tarde, se solucionó el problema y pudimos seguir. Corrimos de San Pedro a Frías acompañados de muchas manadas sueltas con un sol que nos azotaba. Pensaba en los pueblos originarios y le decía a mi hijo: estamos haciendo esto en contra del genocidio. A partir de este día, me mentalicé en que la carrera era de mojón a mojón, no de Tucumán a Buenos Aires. Por cada uno que pasaba, era una victoria.</p>
<p><strong>Dialogando con vos, apenas llegaste a Quilmes, lo primero que me contaste fue que visualizaste de manera espiritual, a dos indígenas que te acompañaron en el camino, entre matorrales. ¿Dónde fue? </strong><br />
Cuando empecé a pasar por el desierto de la sal, en Catamarca, comencé a sentir la presencia de estos dos aborígenes. Iba corriendo mientras escuchaba música (alabanzas, canciones), pero las pilas del MP3 dejaron de funcionar. Quería tener un contacto espiritual, porque ya me empezaba a laburar la cabeza. Y empecé a sentir cómo, de los arbustos, al costado de la ruta, se asomaban y miraban, y cómo agazapados, me iban vigilando. Eran sencillos, vestían con taparrabos y pecho libre, uno; el otro, con una túnica que lo cubría hasta abajo. Eran de estructura bien grande. Me sentía como custodiado. Y empecé a correr, a correr fuerte, muy fuerte. Me empecé a soltar, me empecé a escapar. Cuando miraba el paisaje se me “aparecían” todas gentes vestidas de blanco y en multitudes. Se me puso la piel de gallina. Ese día llegué hasta casi el límite con Córdoba. Corrí unos setenta kilómetros. Ahí sentí que me gané tanto la confianza de los choferes, que me vieron correr y correr, como la de mi hijo Elías, que vio que el entrenamiento que su padre había realizado en Buenos Aires estaba rindiendo sus frutos. Los choferes, cuando ese día subí al micro, me miraron con una cara de satisfacción, como diciendo: “Este tipo, realmente, no nos estaba jodiendo”.</p>
<p><strong>¿Por qué pueblo te declararon Ciudadano Ilustre? </strong><br />
Cuando llegué a Mansilla, Córdoba, el intendente nos invitó a que paráramos en un hotel de campo, y nos dijo que él se hacía cargo de todo. Yo me quería morir, no lo podía creer. Tenían un termotanque de leña. Nos sacamos fotos con la policía, nos bañamos, nos dieron de comer. Y, a la mañana, me dice mi señora que habría un regalo para mí y para todos nosotros. [Wilfrido, me alcanza un papel y leo: “Visto que en el día de la fecha hace su arribo a esta localidad el señor Franco Wilfrido, atleta que viene de Quilmes de Tucumán a Quilmes de Buenos Aires, y considerando que es una gesta histórica que está realizando este argentino al unir dos pueblos, por lo tanto, el intendente municipal don Oscar del Valle Albarracín, resuelve: Art. 1: declarar al señor Wilfrido Franco y todas las personas que lo están acompañando, mientras permanezca su estadía en esta localidad, ciudadanos ilustres”].</p>
<p><strong>¿A todos? </strong><br />
A todos  —me contesta y sigo leyendo—:</p>
<p>“Art. 2: Este Gobierno municipal reconoce el esfuerzo que está realizando este humilde servidor de la patria, a fin de que se conozca la historia del porqué de su pueblo de Quilmes, provincia de Buenos Aires.<br />
“Art. 3: La presente resolución será refrendada con la firma del señor Secretario de Gobierno, don Isaac Ramón Ledesma.<br />
“Lucio V. Mansilla a los treinta y un días del mes de julio de 2008, Departamento de Tulumba”.</p>
<p><strong>¿Dónde te declaró ciudadano ilustre? ¿En el Concejo Deliberante o en el hotel? </strong><br />
(Ríe y cuenta). Fue a orillas de la ruta 60 y al amanecer, donde nos estábamos preparando para salir. Fue ante las autoridades policiales de los pocos que había, más los enfermeros y los doctores, que eran lugareños y gente del pueblo.</p>
<p><strong>Los casi setenta kilómetros diarios que, normalmente, transitabas, ¿los hacías de corrido o le echabas paradas? </strong><br />
Donde eran, cuesta arriba, y muy fatigosos y con viento en contra, hacía  cuarenta kilómetros, paraba ahí y después hacías los restantes para la tardecita. Las paradas eran de una hora, más o menos, según los percances que tenía, entre las ampollas, los masajes y las comidas.</p>
<p><strong>Corrías a la vera del camino de la ruta pero, a veces, ¿pudiste tomar la ruta? </strong><br />
Muy pocas veces. Para pisar sobre pavimento hacía así: mi hijo Elías iba del lado derecho con la moto y yo agarraba de contramano al tránsito, entonces corría por el ripio de la mano contraria. Cuando visualizaba que no venía nadie, me paraba sobre el pavimento y le entraba a dar y corría cómodo. Pero cuando no pasaba eso, Elías se ponía detrás de mí e iba espejeando con el espejo de la moto, y cuando me tocaba bocina, era que me tenía que tirar a la banquina porque venía un camión o un auto. Cuando pasaban, volvíamos a la ruta, y así. Era saltar, venir, esquivar.</p>
<p><strong>¿Qué camino hiciste, aparte del asfalto y del ripio? </strong><br />
Arenilla y salitre.</p>
<p><strong>Obviamente, corrías mejor sobre ruta. </strong><br />
Sí, más allá de que era dura, era terreno plano. En cambio, en el ripio tenés que saber pisar y traccionar porque, si no lo hacés bien, cuando querés despegar y pisás más fuerte de lo debido, te desplazás entre el ripio y las piedras. Y tenés que pisar como un gato, con cuidado; y no tirar las piedras hacia atrás sino pisar y largar, pisar y largar, sin que haya desplazamiento de piedras, porque si hay alguno te puede ocasionar cualquier trastorno en el músculo o en el pie.</p>
<p><strong>Y esto ¿donde lo aprendiste? ¿Sobre la marcha?</strong><br />
Sobre la marcha. La experiencia te lo va enseñando.</p>
<p><strong>¿Te vendaste? </strong><br />
Sí. No soy amante de correr vendado, pero tuve que vendarme, dedo por dedo. Perdí tres uñas.</p>
<p><strong>¿Cómo corriste con ampollas? ¿Cómo lo solucionaste? </strong><br />
No me salieron tanto debajo del pie, sino de costado. ¿Qué hacíamos? Con una jeringa que teníamos, me pinchaba la ampolla, extraía el líquido y me ponía una gasa curasinada, en un primer momento. Le mandaba venda, cinta, la media, y seguía. Pero hacía pocos kilómetros, y ¡de vuelta me molestaba! Pero, una vez, entré en el micro y me calenté conmigo. Todos se quedaron callados&#8230; Me saqué la gorrita, me saqué la zapatilla y la tiré contra un costado y dije: “¡La pucha!, esto así no puede ir. Alguna solución le tenemos que encontrar”. Y se me ocurre pedirle a mi mujer una de esas toallitas diarias que utilizan ellas. Me la pongo como curita gigante y fue la solución. Me amortiguaba bien y me absorbía el líquido que iba largando la ampolla.</p>
<p><strong>¿Tuviste algún problema importante, en lo físico? </strong><br />
Gracias a Dios, ninguno. No tuve ningún calambre tampoco. Claro que me preparé durante casi dos años y cuatro meses antes de salir. Me tomé todos los complejos vitamínicos. Me dolió sí, la rodilla izquierda y el tibial. Y después, se me iban rotando los dolores. En todo el recorrido me aplicaron solamente tres inyecciones de desinflamatorios. En un momento, el dolor en el tibial me obligó a caminar, y hasta llegó otro momento que ni siquiera eso. Pero mirando el objetivo y encomendándome a Dios, le metí para adelante y no le aflojé. Recuerdo una jornada en la que corrí de noche con el micro alumbrándome el camino y los cuises me pasaban, así y así. “¡Dale, papá, que vos podés!”, me alentaba Elías. Y agachaba la cabeza y corría.<br />
A la prensa, que me recibía en los pueblos por donde pasaba, les decía que la Argentina se mentalice que esto fue un genocidio y que no es una diversión lo que estoy haciendo. Hay mucha gente todavía analfabeta en nuestro país. Entonces pensé: “Si ven a un individuo que viene corriendo con la noticia, se pueden enterar de la historia de Quilmes”.</p>
<p><strong>Corrías, también, para denunciar un “genocidio silencioso”. </strong><br />
Claro. Y pongo como ejemplo el Chaco, donde le sacan el suministro de agua y sus tierras y lo hacen adrede, para que se borren de esos lugares. Y entonces los tipos se apropian del poco territorio que les queda. Les talan los árboles. Y esto nadie lo dice y nadie hace nada. Los matan, los van exterminado en silencio&#8230; Hora tras hora, día tras día. Van exterminando a nuestras propias raíces y, cómo dije en el 2006: “Un pueblo que niega sus raíces pierde toda su identidad”. El pueblo argentino está perdiendo su identidad en el exterminio de los pocos pueblos originarios que van quedando. Y algunos sacan pecho, cantan el Himno Nacional Argentino y se dan vuelta y les clavan el puñal a sus mismos hermanos. Es algo inconcebible. Pasa en Neuquén, en Tierra del Fuego. Hace poco iban a pescar a su laguna, y les cercaron y les vendieron la laguna. ¿Dónde se vio eso? Y ninguna eminencia que está en esos lugares hace nada. Es algo que no le entra en la cabeza a nadie. Vender tierras originarias. A mí me duele, y la única forma de manifestarme que tengo es esta: utilizar esta ultramaraton, para recrear el destierro de los Quilmes y, acoplarme al dolor de cada pueblo actual, originario.</p>
<p><strong>Te preguntaban algo sobre la COMUNIDAD INDIA QUILMES. Y, en caso de hacerlo, ¿qué? </strong><br />
No sabían que había un cacique, por ejemplo. En el peor de los casos, en suelo tucumano no sabían de los quilmes. Eso es algo grave. Y con mucha carpeta, les explicaba. Ignoraban la historia del lugar que, a sus espaldas, había ocurrido. Ignoraban la historia de los quilmes, hoy y de lo que fue, ayer. Y cuando ocurre esto es como si fueras en un automóvil y se empezara a prender el alcahuete de la luz roja y te dijera: “le falta aceite, le falta aceite”. En cualquier momento vas a fundir el motor. A la Argentina le está pasando lo mismo, hay una luz roja que está diciendo: “Los pueblos culturales se están muriendo, se están muriendo”. Y ¡ni bola! Siguen vendiendo tierras igual. Entonces, quiere decir que no les importa.<br />
Si vos me preguntases cuál fue el fruto de la reflexión, cuando llegué a Buenos Aires, te diría: a nadie le importa la cultura argentina. Y quien ocupa un lugar cultural, lo hace para llenarse los bolsillos. Pienso que acá hay que hablar poco y hacer mucho, y acá hablan mucho y no hacen nada. A mí me cayó la ficha ahora.</p>
<p><strong>¿Quiénes fueron los auspiciantes? </strong><br />
Urquiza, Cóndor/Estrella, Plusmar, empresas de larga distancia. ED, de Eduardo Deportes, de Banfield; el High School, de Quilmes; UTA; el Nuevo Halcón, la empresa Granix; por Cervecería Quilmes, Gatorade; la Iglesia Adventista; el Municipio de Quilmes; El Depornauta e Italfrend.</p>
<p><strong>En el trayecto hasta llegar a Buenos Aires, no tuviste problema con las autoridades policiales de ninguna otra provincia, más bien todo lo contrario: saludos, fotos y acompañamientos; pero, al llegar a Pacheco, sé que tuviste problemas. ¿Qué pasó? </strong><br />
Cuando hacemos los primeros cuatro kilómetros, aparece la policía motorizada de Autopistas El Sol, y nos paran. “¡Todos a un costado!”. Acto seguido, nos dicen: “Por favor, retírense por la colectora”. Y por ahí no podía correr bien, porque tenía muchos semáforos y tenía que rebotar y rebotar en el lugar. Era un lío. Y nosotros, en un descuido de la policía, volvimos a correr por arriba y ¡zas!, vienen de vuelta y me dicen:“ Está terminantemente prohibido correr por acá. ¡Te retirás!”. Y yo le digo: “Mire, señor, necesito que nos custodien”. “A mí no me hablaron de ninguna custodia”, me devuelve.<br />
“Bueno —le dije—, vengo uniendo Tucuman con Quilmes y, si usted me hace correr por colectora, no llego en el horario que debo llegar a Quilmes. Le pido su colaboración. Esto está declarado de Interés Provincial y Municipal”. Y en eso, aparecen los de UTA de Zona Norte para hablar con la policía y le dicen: “Mire, estos son los papeles de lo que está realizando el muchacho”.<br />
Y el agente contesta: “Discúlpeme, pero bajo ningún punto de vista ustedes pueden correr por acá, porque ningún vehículo puede circular a menos de treinta kilómetros por hora”.<br />
“Todo lo que vos quieras —se plantó la UTA—, pero esto es un proyecto y vos lo tenés que apoyar, el muchacho viene realizando esta gesta y la UTA se prendió también con este proyecto. Estamos comprometidos, para que esto tenga un final feliz”.<br />
Y el policía insiste: “No se corre más”.<br />
Y entonces intervengo y le digo: “Vos me querés meter el palo en la rueda y me falta poquito para llegar”.<br />
Y el tipo se empecinó en que no, no y no. Y ¿sabés qué ocurrió? Yo no lo podía creer. Hablo con los de la UTA, que hasta ahí me iban escoltando con cinco micros en caravana y con pancartas. Y “El Turco”, nuestro chofer, le dice al agente: “Si él no corre más, por acá no circula nadie más”.<br />
—¿Cómo que no circula nadie? — pregunta el policía.<br />
—Ahora lo vas a ver— le retruca el turco. Y se subió al micro, lo puso en marcha y lo atravesó en la autopista. Los demás micros hicieron lo mismo y, durante veinte minutos, no circuló nadie más y tocaban todas las bocinas. Los policías no sabían qué hacer. Yo me dije: “Acá se arma un despelote y vamos todos presos”. Parecía que se iba a armar una batalla campal y todo, por el proyecto de los aborígenes. Y en eso, El Turco me dice: “Vos seguí corriendo que nosotros nos encargamos del cachengue”. Y yo seguí corriendo. Durante veinte minutos, si quería correr sólo por el medio de la Panamericana, podía hacerlo porque estaba todo cortado&#8230; (Ríe como un chico con sus travesuras, y sigue). Después, me entero de que llamaron a Roberto Fernández y que él llamó al gobernador Scioli; y Scioli llama a los de Autopistas El Sol, y bajan los capos del lugar y no sé qué les regañaron a estos milicos que estaban haciendo las cosas mal. “Y ustedes vayan —les dicen a los policías— y escolten a ese muchacho”. Y le dijeron a UTA: “Muchachos, disculpen este malentendido”.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el último tramo que hiciste hasta llegar a Quilmes? </strong><br />
Fueron alrededor de cincuenta kilómetros. Desde el peaje de Pacheco hasta lo que es Domínico, sin parar. Tomé Panamericana, General Paz, Libertador derecho, Recoleta, Alvear, 9 de Julio, el Obelisco. De ahí, subimos a la autopista hasta Avellaneda por el Puente Pueyrredón, Avenida Belgrano, Avenida Mitre hasta la calle Ramón Franco, en Domínico. Después, tomé San Martín y cruzamos las vías por Lamadrid–Las Heras, Irigoyen, Videla derecho, doblamos por Sarmiento y entramos en la plaza San Martín.</p>
<p><strong>Cuando ingresaste, exclamaste: “¡Vamos Quilmes, carajo!”, y tiraste una botella de agua mineral contra el piso, con bronca&#8230; </strong><br />
Me acuerdo ese momento. Sí, cuando reventé la botella contra el piso fue con bronca, quise decir: “Se puede”; quise decir: “Despertémosnos, que se puede luchar por nuestras raíces”. Y lo demostré con sencillez. Fue muy emotivo y hermoso.</p>
<p><strong>Estabas como en un sueño y sin pensar demasiado&#8230; </strong><br />
Es verdad. Ahí me aflojé, dije: “Ya terminaron las responsabilidades para con todos los que me apoyaron: con el intendente de Quilmes, con el diputado Daniel Gurzi, con Roberto Fernández y toda la caramarada que me acompañó, con mi querida familia”. Y culminaba, una vez más, el esfuerzo que había hecho para apoyar a los pueblos originarios. Es como si hubiera dicho: “Hice lo que pude”. Mi mamá me dijo: “Hijo, lo lograste”.</p>
<p><strong>Te recibieron tus amigos. Ocaranza, trabajador municipal —que te acompañó por la comuna para conseguir el subsidio— estaba más contento que vos. Wilma brincaba. Gurzi, funcionarios del Municipio y la UTA estaban anchos. Después de ahí, te fuiste para la Ribera, donde te esperaba Gutiérrez, el Intendente de Quilmes quien, a diferencia del anterior, te recibe. </strong><br />
Sí. Me lleva para allá Rojas, el chofer. Y que me reciba el Intendente, ¡no lo podía creer! Una persona tranqui, perfil bajo, una persona de bien. La verdad es que fue muy lindo por ese lado. Me dijo: “Te felicito, campeón, subí al podio”. Y subí al escenario de El Pejerrey. Había una plataforma, donde justo iban a desfilar las reinas, por algo que ya estaba organizado y no tenía que ver con lo mío. Me presentaron muy bien.</p>
<p><strong>Ahí, te dieron una plaqueta y te imagino cuando la viste, abriendo los ojos como el dos de oro, totalmente sorprendido y preguntándote: “¿Veo bien o necesito de anteojos?”, porque buscabas que la plaqueta dijese algo, pero estaba vacía&#8230; </strong><br />
Sí. Yo miraba y lo hice por dos veces, y no veía nada. Le digo a alguien: “Disculpame, pero acá no dice nada”. Y me larga: “No, no, pasa que, quien hizo la plaqueta se equivocó y había puesto otra cosa que no era, pero te pedimos que te saqués la foto, para que salgas con ella. La plaqueta te la vamos a hacer”. “Está bien”, le dije y me saqué la foto. Pasó el tiempo y nunca me la entregaron, aunque me llamaron del Municipio para decirme que estaba en la oficina del Intendente. Ahora, el intendente no tiene la culpa. La tiene quién está a cargo de Deporte, porque ellos sabían de mi ultramaratón desde el 25 de julio. En San Pedro (Buenos Aires), el director de Deportes, Sebastián Estevez, nos entregó un escrito que daba cuenta de nuestro paso por el lugar. En Rosario, otro tanto.</p>
<p><strong>Tal vez, temieron que no llegaras. </strong><br />
Sí. Para mí que en ningún momento confiaron en que yo iba a llegar. Pero ¿sabés por qué? Porque no están acostumbrados a ver este deporte en la Argentina, a tan grande escala, aunque el intendente me invita al desfile cívico-militar en la semana de Quilmes (me muestra la foto donde está ese día con Gutiérrez, nada menos que a su lado y en el palco).</p>
<p><strong>Está claro: el intendente te agasajó. Viene lo que esperamos que un buen día sea la conmemoración de Quilmes, y te invita junto con tu mujer al palco. Ahí ¿pudiste hablar con él? </strong><br />
No. Disfrutábamos del desfile.</p>
<p><strong>El intendente, de la plaqueta, estimo, no sabía nada. Ni tampoco puede andar ocupándose hasta de eso. ¡Mirá el recibimiento que te hizo! </strong><br />
Gutiérrez lo habrá dado por hecho, pero algunos pánfilos no sabían dónde estaban parados.</p>
<p><strong>¿Al final, el Municipio, ¿te puso el masajista que te faltó la otra vez? </strong><br />
Me dio cuatro mil pesos para que yo, de ahí, le pagara mil quinientos pesos a un masajista y, con el resto, cubriera la comida. La UTA habrá puesto, en total, más de cincuenta mil pesos. Y nos quedamos con las ganas de rodar un documental que iba a estar a cargo de los periodistas de Canal 13, Zambrani y Massachesi. Pidieron cuarenta mil pesos y el Municipio ofreció cuatro mil.</p>
<p><strong>El documental, por el momento, se trunca. Pero con respecto a la gestión anterior, vos —de parte de Gutiérrez—, tenés más apoyo. </strong><br />
Sí, muchísimo más apoyo. Nada que ver con la gestión anterior.</p>
<p><strong>Se puede decir que, en cierto punto, lo disfrutaste, porque de los veintiún días, pasaste sólo dos de zozobras. </strong><br />
Sí. Los demás días fueron regalos.</p>
<p><strong>¿Cuántas provincias atravesaste?</strong><br />
Seis: Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba, Santa Fe y el Gran Buenos Aires.</p>
<p><strong>¿Por cuáles rutas? </strong><br />
La 157, 60 y la 9, para no dejarla más.</p>
<p><strong>¿Cómo documentaste los 1323 kilómetros? </strong><br />
Marcando, mojón por mojón. Cuando finalizaba el día, a eso de las 19.30 —después de haberlo comenzado a las siete de la mañana, para aprovechar toda la luz solar— marcaba el total de lo que había corrido en la jornada; por ejemplo: 70 kilómetros, junto con el kilómetraje de la ruta, el 800&#8230; que era dónde había dejado. Si había un pueblo cercano, dormíamos en él y, si no, nos retirábamos un poco más, hasta encontrar el más próximo. A la mañana siguiente, volvíamos y arrancábamos desde el lugar adónde habíamos llegado el día anterior. Levantamos firmas en cada puesto policial por el que pasamos, con fecha, hora, día y sellos de los destacamentos, provincia por provincia.</p>
<p><strong>¿Te acompañó algún atleta por el camino? </strong><br />
Mi hijo Matías, de diez años, me acompañó unos tramos y a pura zancada. Yo lo veía y no lo podía creer: desde Domínico hasta Quilmes, sin parar. Se ve que arrastra los genes míos, le encanta. Y en Domínico se me prendió un atleta de Quilmes, Juan Soto. El único atleta de la Argentina que tuvo el privilegio de participar en estos últimos kilómetros. Los atletas sabían, lo publicaban por El Depornauta, pero ninguno se arrimó al fogón. La UTA, cuando arribé a Quilmes, venía con ocho micros. Ricardo Zambrani, de Canal 13, me acompañó por Córdoba: tres kilómetros que, para mí, fueron la gloria. Mario Massachesi, también del 13, me acompañó un tramo en Pacheco, caminando. Después, Paulo, un ciclista de Casilda, Santa Fe, me escoltó como cuatrocientos kilómetros hasta Quilmes: El topo, le dicen, aunque cientos de kilómetros los hizo en el micro porque la bicicleta, se le pinchó decenas de veces y, aparte, había mucho viento en contra. En realidad, quien se bancó toda la película de principio a fin, al lado mío y con la moto, asintiéndome, hidratándome, alentándome fue mi hijo, Elías. Pasó viento, lluvia y frío. Wilma, en varios tramos, me levantó moralmente. Y los choferes, el “turco” Vieyra y Raúl Gómez, que se cargaban entre los dos, me hacían reír: El Turco le decía a Raúl “Cabeza de mamut”, y Raúl le contestaba: “Callate, vaquillona”.</p>
<p><strong>Tuviste un equipo anímico muy alto. </strong><br />
Sí. Parecía que me los envió Dios. ¿Sabés cómo me alentaban? Los choferes —que fueron más de dos— no sólo manejaban, sino que le ayudaban a Wilma a preparar la comida.</p>
<p><strong>Te supieron interpretar. Cuando te enojabas, aparecía el silencio, y cuando aparecían los problemas, venía el aliento. </strong><br />
Así. Raúl hasta me asistía con las ampollas. Y el masajista, Carlos Oberti, muy bueno, profesional, tuvo un percance en su salud y quedó internado en Casilda, Santa Fe. Por lo tanto, desde allá hasta Quilmes, llegué sin él y me tuve que cuidar como una niña, como una copa de cristal. Recién me asiste un masajista profesional en Campo de Mayo. Y por acá empecé a perder masa muscular y me preocupé. Llegué con lo último, con mis piernas muy flacas. Llegué con lo justo.</p>
<p><strong>¿Con cuántos kilos saliste y con cuántos llegaste? </strong><br />
Salí con 75 kilos y tenía cinco millones seiscientos mil glóbulos rojos. Finalizo con 71 kilos y, después de haber llegado, a los 15 días, donde me alimenté, me hago un análisis y el deportólogo se sorprendió porque estaba con cinco millones novecientos mil glóbulos rojos. “¡Mirá si no es bueno y saludable correr!”, me decía.</p>
<p><strong>Metiste una marca única, una proeza desde el deporte. Pero ¿cómo  visualizás lo siguiente? Porque, por un lado, está el logro deportivo, para vos, para Quilmes, para tu familia, para quienes te acompañaron. Contás con un merecido homenaje por parte del intendente —estás en el palco, y a su lado, en la Semana de Quilmes— pero, por otro lado ¿creés que lograste el objetivo o habría que ir por más? Te pregunto: lo que buscabas de fondo, que era llamar la atención de los quilmeños y de las autoridades de Argentina, denunciando el genocidio silencioso, ¿creés que lo lograste? </strong><br />
Personalmente, estoy contento porque llegué. Pero por otro lado, no y, por eso, lo volvería a realizar; porque veo que en Argentina parece que somos muy duros en tratar de comprender. Tiene mucho que ver también por la gente que está en eminencia, ocupando ciertos lugares. Estoy contento por los méritos realizados, estoy contento por mi familia, porque a los chicos les ha llegado a sus corazones la parte aborigen, pero la tristeza mía va porque los pueblos originarios siguen igual. Me doy cuenta por los síntomas, como dice el dicho, de que “no les entró bala”. Parecen los patos, a los que querés zambullir en el agua y siempre salen secos. ¿Qué querés que te diga?</p>
<p><strong>En septiembre estuvo el cacique de los quilmes, para recibir un subsidio de quince mil pesos por parte del intendente. Sé que no pudiste entrevistarte con Pancho Chaile, ¿qué le quisieras decir? </strong><br />
Me gustaría tener una charla con ellos, para saber —ya que me involucré en esta lucha, realmente y de buena fuente— cuáles son sus necesidades. Me gustaría decirles que no bajen los brazos y que no se dejen engañar. Lo que hice, lo realicé diezmando mi tiempo, mi cuerpo y mis pensamientos hacia los pueblos que sufrieron y sufren tanto mal.</p>
<p><strong>¿Sentís que se está haciendo más hincapié en tu proeza que en tu denuncia? </strong><br />
Sí. En vez de estar haciendo hincapié en la enfermedad, están haciendo hincapié en el doctor. Y la enfermedad, en este caso, ¿cuál es? Que los pueblos originarios se están muriendo.</p>
<p><strong>No entendieron demasiado lo que quisiste hacer. </strong><br />
No. Porque bajo ningún punto de vista quise destacar mi buen estado físico. Quise destacar a los quilmes, junto con todos los pueblos originarios.</p>
<p><strong>Así como no pudiste dialogar con el cacique, tampoco lo pudiste hacer con el intendente. ¿Qué le quisieras decir? </strong><br />
Al intendente, lo ví un hombre de perfil bajo que llega a todas las áreas, y no porque tenga ese perfil lo va a llevar cualquiera de las narices. Comprendo que una persona de perfil bajo es la más inteligente, porque el engreído, el que se las sabe todas es el que se pega la frente contra el piso y no llega a ningún buen puerto. Pero el que tiene bajo perfil sabe escuchar tanto al que está arriba como al que está abajo. Es más sabio que el sabio. Lo vi humilde. A mí gustaría haber tenido una charla con él porque, en ningún momento, sintió expresión de lo que tenía en mi corazón.</p>
<p><strong>Y ¿qué tenías? </strong><br />
&#8230;Que, por medio del deporte, quise aportar este granito de arena, para que la gente en el Partido de Quilmes, se enterara de la verdadera historia de Quilmes. Y que él mismo pueda instar y amonestar a aquellos que están en la cultura, para que se muevan un poquito más, para que la gente del Partido se informe un poquito más.</p>
<p><strong>Y ¿al gobernador de Tucumán? </strong><br />
No lo conozco, ni personalmente ni en fotos. Le quiero decir que prenda el fuego de la cultura en Tucumán, porque hay gente que ignora la historia de los quilmes, y es grave. Esto pasa en el mismo suelo tucumano. Y, por otro lado, él, que es un hombre de eminencia, se tiene que preocupar por sus propias raíces, si es que es un argentino neto. Porque si hay desfases dentro del territorio aborigen que se lo quieren manotear, el primero que se tiene que ocupar de que esto no suceda es él.</p>
<p><strong>Y ¿a la Presidenta de la Nación? Ya que tu reclamo fue nacional, no sólo provincial o local, para con los quilmes. </strong><br />
Que ella misma evalúe la situación en el sur. Se están vendiendo territorios que son ancestrales. Y esto es un terrible fraude. Ella puede parar un poco ésta situación. Ella tiene voz y voto. Es como aquel que dirige la batuta y está sonando una orquesta, y vos tenés en tus manos que toquen tal nota o que no la toquen. Ella tiene el mando para decir: “Paren de desafinar muchachos, que esta canción no es así”. Si realmente somos argentinos porque, a veces, lo decimos por costumbre.</p>
<p>Por Dardo Abbattista</p>
<p>“Quiero que uno de los pares de zapatillas con los que corrí quede de recuerdo en un museo de acá, de Quilmes, que sea historia, que no se pueda vender, que quede ahí”. Es el del deseo del atleta (y del hombre).</p>
<p>Repotarje publicado en el número 42 de Los Indios Kilmes (Y El Suri), en diciembre de 2008.</p>
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		<title>&#8220;Y soy también la memoria de mi Nación&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Jul 2010 13:55:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que van a leer es algo que sólo un profundo poeta de la talla de Carlos Patiño pudo crear. Tiene alma, corazón y vida, tiene pasado, presente y futuro; trata sobre la cacica quilmes, Isabel Pallamay, que vivió, luchó y partió en 1718 en Quilmes junto con su amor Martín Salchica y sus guaguas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Lo que van a leer es algo que sólo un profundo poeta de la talla de Carlos Patiño pudo crear. Tiene alma, corazón y vida, tiene pasado, presente y futuro; trata sobre la cacica quilmes, Isabel Pallamay, que vivió, luchó y partió en 1718 en Quilmes junto con su amor Martín Salchica y sus guaguas (sus hijos) por culpa de la enfermedad europea, por culpa de la viruela. Jamás leí algo semejante sobre los quilmes, jamás leí un relato histórico sobre ellos que me produzca tanta memoria y emoción. Estoy doblemente sorprendido, primero por el ancestral impacto que me causó el relato de Patiño y segundo porque su novela, “La Pallamay”, —de la que aquí se publica una parte— no encuentra editor. (Dardo Abbattista)</em></strong></p>
<p>Yo soy la memoria de Isabel Pallamay, brisa helada que viene desde el asiento de los tiempos para hablarte a vos, cristiano, que andás hoy por las calles de la ciudad que lleva el nombre de nuestra orgullosa nación; a vos, cristiano, que lo ves, lo decís y hasta lo escribís todos los días sin saber muy bien qué significa en realidad. Quiero que sepas que esa palabra, Quilmes, contiene nuestra historia, nuestro martirio, nuestra larga lucha por no tener dueño y nuestro morir sin haberlo admitido. Que fueron otros cristianos quienes nos arrancaron de nuestra Pachamama y nos dieron otros nombres y quisieron robarnos también nuestro ser. Viracocha quiso que no pudieran quitarnos todo cuanto quisieron, porque aún hoy la gente dice que vive en Quilmes, que va o viene de Quilmes. Para ellos es sólo un nombre. Pero, en realidad, es mi memoria, nuestra memoria.</p>
<p>Tus pasos caminan sobre los nuestros, sobre los pasos de don Martín Iquín, el Señor que sufrió el dolor de la última derrota allá en los valles y el comienzo de nuestro morir aquí; de Francisco Pallamay, mi padre, que luchó tanto para que nosotros fuéramos tenidos como humanos; de don Josephe Baltos, el guerrero; de don Pedro Vindus, Señor de los acalianes, nación indómita a la que ni siquiera le dejaron memoria, porque no hay pueblo ni calle que la evoque.</p>
<div id="attachment_556" class="wp-caption alignleft" style="width: 171px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/07/LA-PALLAMAY.JPG"><img class="size-full wp-image-556" title="LA PALLAMAY" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/07/LA-PALLAMAY.JPG" alt="Portada de la novela de Carlos Patiño" width="161" height="246" /></a><p class="wp-caption-text">Portada de la novela de Carlos Patiño</p></div>
<p>Y tus pasos caminan sobre nuestros pasos cuando vas por Rivadavia, por Alsina, por Alvear, por Mitre o San Martín, nombres que sólo evocan tus propios guerreros y tus propios caciques. Privilegio del vencedor. Pero nuestros pasos fueron los primeros que recorrieron estos senderos. Nosotros abrimos estas calles y las fecundamos con nuestro sudor y hasta con nuestra sangre. Debajo de las veredas, debajo del asfalto que tiembla con el andar de tus enormes vehículos, está la presencia de las vidas de nuestros varones, hembras y guaguas que se fueron apagando lejos de su Pachamama. Cuando estás bebiendo ese licor que también evoca nuestro nombre en una de las chozas luminosas, confortables y cálidas en que te agrada estar, tal vez estás sentado en el mismo lugar en donde alguna vez se amaron don Lorenzo Sargento y su Thomasa Nabarro. O en donde alguna vez se urdió la intriga que acabó con la vida de mi hermano Juan.</p>
<p>Siento el orgullo de que el nombre de mi nación haya perdurado hasta hoy, y que ese nombre sea dicho por millones de personas, visto por millones de personas, escrito por millones de personas. Y que ese extenso mundo que nosotros ignorábamos que existía también lo evoque gracias a ese maravilloso aparato que encierra y envía a cualquier parte seres y nombres. Y aunque para ellos sean sólo letras dibujadas en una camisa o en un envase opaco, de todos modos es nuestro nombre, de todos modos sigue siendo nuestra memoria; de alguna manera oscura y extraña, que no puede ser sino el amor de Pachacamac, nuestra nación sigue siendo nombrada cada día, cada noche, cada madrugada la nombran.</p>
<p>Y yo soy la memoria de Isabel Pallamay, mi propia memoria. Podés verme, desnuda, acechando desde las nubes rojas y negras que supe ganar; soy una mano sin uñas, ni piel, carne o hueso, rascando algo que sangre hasta que la alimente. Mi piel de gamuza se arruina con la lluvia, pero el Padre Sol me protege de las asechanzas. He pasado mi mano por mi propia piel sombría y muchas veces fui sólo el ardor de matices entre el no y la huida. Oh, Martín: tus manos, obra de arte, mi cuerpo un capullo perfecto. Y la muerte, nuestras muertes, dolorosas, terribles: ¿convirtieron nuestras vidas en tan sólo hoyos que marcamos en la arena porque la ola se va?. No quiero eso. Fuimos más que eso, oh, Martín. Te amo más allá de cualquier apariencia, de cualquier vida o muerte, más allá de cualquier tiempo o edad. ¿A quién le debo regalar mis cabellos? Sólo a vos, Martín, porque supiste esperar en mí a la hembra que debía nacer, la hembra que se paró y dijo y obró y luchó contra la oscuridad que amenazaba ganarla desde adentro; la hembra que pudo vencer en un mundo violento de hombres violentos, cuando no había más que la espada, el cañón o la lanza para marcar destinos. Y dioses ajenos enmascarando a los propios.</p>
<p>Oh, Martín: vi cómo la vida se te iba desde la piel, esa piel que ocultó mis caricias con pústulas rojizas; vi cómo se iban las vidas de Ana y Ramón, vidas de mi vida, llagas de mis llagas. Y sentí los pasos de mis propias pústulas trayéndome la muerte, sorda a los aullidos, los llantos y las súplicas. Después la claridad, la inmensa claridad. Así, juntos, iniciamos el viaje a las estrellas en aquel sector del tiempo que asentaron los cristianos en sus libros indescifrables como el Año del Señor de 1718. Con tantos hermanos, como a tantos hermanos, oh, Martín, mi amor.</p>
<p>Yo soy la memoria de Isabel Pallamay. Y soy también la memoria de mi nación. Soy la Señora de los Quilmes, la hija del cacique Francisco Pallamay, la nieta del cacique Martín Iquín —linaje que se remonta hasta los padres de los padres de todo lo que existe, linaje que vi morir cuando morían mis hijos oh, dolor, oh, desgracia infinita— la esposa del artesano de formas y de almas Martín Salchica, la madre de Ana y Ramón, nacidos de mi vientre, ay, para tan corto viaje. Pero hoy vivo, viven, vivimos en las madreselvas, en las rosas, en los tilos y en los jazmines que asoman tras los cortos tapiales de la que ahora es mi ciudad. Y mi memoria vive en los pucarás enhiestos todavía allá en nuestro valle, vive en la presencia de los pocos hermanos que no puedo saber cómo sobrevivieron y siguen peleando por nuestra Pachamama. Sonrío en la algarabía de los jóvenes y en la nostalgia de los ancianos, de todos aquellos que sin saber exactamente por qué, dicen con orgullo: “yo vivo en Quilmes” o “soy quilmeño”.</p>
<p>Yo soy la memoria de Isabel Pallamay. Y esta memoria no perdona. No perdona a quienes nos arrancaron de nuestra Pachamama para enviarnos a morir, sólo para adueñarse de aquello que no podía tener dueño. Aquí está, intacto, mi odio al conquistador. Tan intacto como el odio que el conquistador tiene todavía hacia nuestra brava nación. Si este odio nos costó cuanto nos costó es porque elegimos no tener dueño por encima de todo, incluso de nuestra propia vida. No te sumes a estos odios que no son tuyos. Y no nos juzgues: ámanos. Porque amarnos sería como recordar aquello que muchos quieren que olvides: tus verdaderas raíces. Porque aquí naciste y aquí quieres morir. Y tienes todo el derecho: es tu Pachamama.</p>
<p>Pero yo soy la memoria de Isabel Pallamay y esta memoria vaga por todas las esquinas de tu ciudad, aunque mi cuerpo, el de mi padre, el de mi Martín, el de mis hijos y el de la mayoría de mis hermanos esté preso bajo dos metros de cemento volcado deliberadamente —hace muy pocos de tus años— por ese viejo odio de la Iglesia cristiana: o tal vez están bajo la plaza, allí donde juegan las guaguas, se aman los jóvenes y la gente, pese a todo, trata de ser más buena. Por allí viven mis huesos, mis cenizas, mis vasijas, mi comida predilecta, mis ropas, mi chuspa, mis collares sagrados, todo aquello que me acompañó en mi viaje a las estrellas.</p>
<p>Si alguien desea honrar esta memoria —todo cuanto me queda, todo cuanto me dejaron— lleve una flor roja como la pústula que acabó con nuestras vidas y préndala en las negras verjas de esa Iglesia que construyeron mis hermanos, allí, frente a la plaza. Así unirán mi memoria y la memoria de mi nación a sus corazones. Como debe ser. Y harán algo para cicatrizar la también roja herida que abrió la intolerancia y la soberbia del conquistador. No me olviden. No olviden que existió y amó y sufrió y luchó y anduvo estos caminos —cuando ni eran caminos— Isabel Pallamay, Hembra del Gran Olor, Señora de los Quilmes.</p>
<p>*El enorme Carlos Patiño recibió el premio “Casa de las Américas” por su obra “Esquinas silenciosas”. Para infinitos escritores del continente es el premio más importante que se otorga para una obra inédita en América Latina. El galardón le fue otorgado en 1990 en el territorio libre de América latina, Cuba, justo cuando se cumplía el 30° aniversario de “Casa de las Américas”. Patiño publicó 8 libros de poemas y una obra de teatro “Jaque a la dama”, ganadora del primer certamen de teatro “Nuestra América”, llevado a cabo en la Universidad Autónoma de Sinaloa, México en 1979. El poeta vive en Bernal.</p>
<p>**En el momento en que se publicó el monólogo (diciembre del año 2001) y en el número 26 de la revista Los Indios Kilmes, la novela no había sido publicada. Hoy, sí. La editó Mondragón Ediciones en el año 2004, cuando trabajaba ahí, el escritor, actor y poeta, Ariel Pytrell. Se llama La Pallamay (la indescifrable estrella de los indios quilmes).</p>
<p>***La novela se consigue llamando al 155-669-1163 o, escribiendo a crisbonelli (arroba)gmail.com. Y, los 14 de septiembre, niños y grandes de Quilmes —y no solo— le llevan (a Isabel y a su pueblo) una flor roja para prenderla en las verjas de la Catedral de Quilmes.</p>
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		<title>Arrullo de palomas</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 03:58:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde la histórica Plaza de Mayo, antigua Plaza de la Victoria, Viviana Gómez, delegada de Colalao del Valle —uno de los 14 pueblos que integra la Comunidad India Quilmes de Tucumán—, libera lo que acontece en su lugar, respecto de los desalojos. En la memorable jornada para los pueblos indígenas argentinos del 20 mayo (y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/indiosq11.jpg"></a>Desde la histórica Plaza de Mayo, antigua Plaza de la Victoria, Viviana Gómez, delegada de Colalao del Valle —uno de los 14 pueblos que integra la Comunidad India Quilmes de Tucumán—, libera lo que acontece en su lugar, respecto de los desalojos. En la memorable jornada para los pueblos indígenas argentinos del 20 mayo (y a sólo cinco días del Bicentenario), Viviana, cual ave mensajera, también avisa, de campos con electricidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> <a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/indiosq1.jpg"></a></strong><strong><em> </em></strong></p>
<div id="attachment_545" class="wp-caption alignnone" style="width: 579px"><img class="  " src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/06/indiosq15.jpg" alt="Marcha Nacional de Pueblos Originarios / 12 al 20 de mayo de 2010 " width="569" height="197" /><p class="wp-caption-text">Marcha Nacional de Pueblos Originarios / 12 al 20 de mayo de 2010 </p></div>
<p style="text-align: justify;">               </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Nosotros, por orden del cacique y del Consejo de Delegados, recuperamos nuestro territorio.</em></strong> En un principio, eran cuatro hectáreas con el fin de hacer únicamente viviendas para nuestra gente. No pedíamos hectáreas para cultivar nada. Entonces, ejercimos nuestro derecho para vivienda, nomás. ¿Por qué? Porque en Colalao hay muy pocos espacios para ello y nadie quiere ni vender ni prestar los terrenos, cuando algunos sí los están vendiendo o los están reservando para empresas privadas.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Y la gente se nos está yendo</strong>.</em> La familia se está deshaciendo. La juventud está desarmando sus hogares y está separándose porque no tienen un lugar de contención. La idea era —principalmente— hacer las viviendas. Segundo, crear un mercado artesanal porque todos somos artesanos. Sabemos tejer, sabemos trabajar la piedra, sabemos trabajar la madera. Y, en tercer lugar, era crear un comedor-albergue para que los chicos que están fuera de la escuela o que viven lejos de ella, por lo menos, tengan un plato de comida digno para volver, después, a sus hogares.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>¿Por qué?</em></strong> Porque hay chicos que viven a 8 kilómetros del lugar escolar que tienen que ir y venir todos los días y resulta que con los pies, ya no resisten. Por esto también nosotros, con la aprobación del cacique, habíamos comenzado a construir nuestras casas. Y lo decidimos realizar en ese espacio porque era un espacio de campo abierto. No estaba cerrado. Nosotros no cortamos alambre y no tiramos vallas de ninguna clase.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>¿Y cómo edificamos las casas?</em></strong> Con los mismos adobes. Nosotros no compramos ladrillos. Teníamos cinco casas con gente que ya estaba viviendo en el lugar, prácticamente. El primer desalojo fue el 16 de septiembre del año pasado. Fueron 150 oficiales a desalojarnos. Nos sacaron y dejaron todas las cosas tiradas al frente. Y con la Comunidad decidimos volver a nuestro lugar, a los tres días. Y cuando  lo hicimos —ya no sólo con la aprobación del cacique y del Consejo de Delegados sino, también, con el visto bueno de la Unión Diaguita, es decir, con varios caciques de nuestra hermandad—, volvimos a levantar de nuevo lo que nos habían tumbado. Aunque en el corto tiempo que tardamos en volver, nuestra gente, se fue a alquilar y de a poco nos fueron rompiendo ilusiones. Sin embargo, seguíamos fuerte pero con la duda. Con la duda de que nos vuelvan a tirar, no con la duda de que somos dueños de nuestro territorio. Si no, con la duda, de que el Poder y el dinero pueden hacer más que unas leyes aprobadas y creadas por ellos mismos.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>El segundo desalojo fue el 5 de enero de este año y vinieron con la misma cantidad de efectivos, gendarmería, caballería, infantería</strong>.</em> Y nosotros ya sabíamos lo que nos esperaba, o sea, que dejamos todo y nos fuimos para las casas de nuestros familiares. Porque, lamentablemente, no podemos con el Poder y con estos hombres de azules que ya sabemos el mando que tienen para hacer las cosas. Y nos volvieron a destruir pero a diferencia de la primera, esta vez quemaron. Quemaron los colchones, las cañas, que eran los techos. Quemaron puertas y ventanas y medicamentos y ropas de criaturas que estaban viviendo ahí. La gente veía cómo ardía en los cuatros puntos. Y cortaron los alambres donde nosotros habíamos protegido porque habíamos comenzado a sembrar, para que los animales que andan sueltos, que son las ovejas y los burros, no nos coman lo sembrado. No era porque queríamos hacer límites sino para proteger nuestro sembradío. Nos cortaron los alambres de metro en metro sin tener piedad de nada. Después, ingresó la policía y empezaron a levantar ellos una casa con los mismos adobes que nosotros habíamos construído y pusieron a una familia que no era de nuesta zona, sino de Salta.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Quienes contruyeron esa casa fueron los de la empresa Neucom y la señora que nos desaloja, Encarnación Rodríguez de Colombo.</strong></em> Ella integra una Asociaión Civil que quiere nuestras tierras, para viñas. Ya se ha comprobado que nuestras tierras tienen muy buen porcentaje vitivinícola. Ha venido gente de Mendoza y ha visto que la produccción de la uva es mucho mejor que la de Mendoza porque no tiene fertilizante. Son tierras vírgenes, le decimos nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Y han decidido venderlas con Adán Díaz, el Delegado de Colalao del Valle (cargo similar al de Intendente), es decir, con el Gobierno de Tucumán</strong>.</em> Entonces, el Delegado, está jugando para el dinero porque acá hay plata de por medio. Y no hablamos de pocas monedas ya que al hablar de empresas privadas, hablamos de mucho dinero.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Y acá, en el segundo desalojo, donde nosotros volvemos a ingresar el 1 de febrero, hicimos un pacto con el Delegado donde íbamos a trabajar Comunidad-Comuna, para el bien del pueblo</strong>.</em> No para el bien de uno o dos. Pero cuando nosotros decidimos recuperar nuestro terreno, cambió completamente. (El pacto Comunidad–Comuna, consistía en que se respetaba nuestro territorio). Nosotros no queremos vender<strong> </strong>viña a nadie. No queremos vender tierras, eso que quede claro. Porque los hijos se nos están yendo y tierra para nosotros es fortuna, no por dinero, sino porque es sagrado lo que tenemos ahí. Tenemos seguridad, plantas que producen, entonces, no vamos a permitir que una empresa privada venga a hacerse dueña de nuestras tierras. Nosotros la vamos a cuidar y la vamos a defender porque la tierra es nuestra madre, nuestra Pacha Mama. Para nosotros, la Pacha Mama, es como si tuviéramos algo muy conectado a nuestra tierra, entonces, cuando la humillan, —destruyéndola y volteando nuestras casas—, nos estan humillnado a nosotros. Y destruyen a nuestra madre, la tierra, que, a su vez, es madre de todos. (Si nosotros no tenemos la tierra, no tenemos nada). Es decir, sino cuidamos la tierra, no cuidamos a nuestra madre. Y desde ella tenemos para producir, para alimentarnos, para hacer nuestra casa y para seguir adelante con los hijos, con los nietos y con los que vendrán.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Ahora, hemos decidido no respetar las cuatro hectáreas porque, ellos, cortaron los alambres</strong>.</em> Entonces, nosotros, no peleamos por las cuatro hectáreas, peleamos por todo un territorio de punta a punta, de norte a sur. Y decimos: todo territorio que no esté alambrado pasa a ser de la Comunidad India Quilmes.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<h2 style="text-align: justify;">El significado</h2>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Colalao significa, en cacán, lengua madre de los quilmes, arrullo de palomas. No las palomas que tenemos acá, en la Plaza de Mayo, sino las palomas nuestras, silvestres. Y el arrullo de ellas te indica cuando va a nacer una niña, cuando va a nacer un varón. En su canto, te avisa, cuando va a morir alguien, cuando va a cambiar el clima. Nosotros, por el arrullo de palomas, conocemos nuestras estaciones y los mensajes.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Y son más chiquitas que las de acá, son grises, color de la tierra, marroncito, son las torcazas que le dicen, la bumbuna. Algunos de los niños la cazan para comer y hacer un guisito. Pero no permitimos que la maten por deporte.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2 style="text-align: justify;">¿Y qué anuncian las palomas</h2>
<h2 style="text-align: justify;">en Colalao del Valle?</h2>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Que la vamos a ganar y que la Presidenta tiene que aprobar. Tenemos que seguir adelante con esto. Sea lo que sea, aunque sea dejando nuestra propia vida. Estamos decididos. No vamos a permitir que empresas privadas nos invadan el territorio. Por eso estamos acá. Hemos salido el jueves de la semana pasada y en otras provincias han salido el lunes anterior y otros del sur, han salido mucho más antes. Estamos sin comer, estamos sin dormir. Nos bañamos con un baldecito de agua, caminamos diez días, tenemos en los pies, cayos y espero que la Presidenta no de un paso atrás y que no mire hacia los costados; por los intereses. Que no venda la Argentina, que la Argentina es nuestra y la tenemos que defender.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">A partir de la marcha creo que vamos a ser escuchados. Ya no pueden hacer una mirada al costado. Nosotros hemos venido a varias marchas en Buenos Aires, pero con la multitud que se ha sumado hoy, se le está queriendo decir a la Presidenta que detrás de nosotros, hay muchos más. Ya no más empresas privadas y minas la Alumbrera que nos contaminen.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2 style="text-align: justify;">El árbol</h2>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Para nosotros, el algarrobo, es una planta muy respetada, es muy sagrada (le dicen, el árbol), porque en el se escribió, donde comprendía nuestros límites. En la planta está escrito todo. Tarda 50 años para que pueda sacarse madera. Es una planta dura que significa: seguiremos con la fortaleza. Además, te da el fruto y con el fruto alimentás a los animales. Le podés, tal vez, haciendo un patay, dar un poco de alimentos a tus niños. Y te da una sombra que te va a durar por años. Entonces lo respetamos por sí. Y hoy por hoy, ésta empresa Neucom, con la aprobación de Estación Civil, ha pasado últimamente topadoras por la zona, destruyéndo todo lo que eran nuestros árboles de algarrobos para poner; viñas. Es increíble ver de un extremo a otro cómo se ha destruído para poner únicamente viña. Los han tirado y los han quemado sin importarles qué és lo que significan los árboles. Y han puesto alambres con corriente por todos lados.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2 style="text-align: justify;">¿Cómo? ¿Alambres con corriente?</h2>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Claro. Son los tipos boyeros (es algo que pasa corriente al alambre de medianera, entonces el animal se acerca y hace un contacto de corriente). Lo pusieron para que los animales que andan suelto que son las ovejas, las vacas —cuando nosotros estamos acostumbrados al pastoreo libre— no puedan ingresar (agarrándoles la corriente) o, sino, los matan y los comen ellos.  Ésa es la ley de la gente que tiene dinero. Y, hoy por hoy, ésta empresa Neucom está cuatrereando porque se aprovechan de esos alambres, cuando los animales están acostumbrados ha andar sobre campos abiertos. No podemos reclamar porque entró a un privado, como dicen ellos.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Los boyeros están puestos en campos abiertos, donde no hay casas cerca. Para nosotros, los animales nuestros, han pastado por siglos y por años han estado sueltos. Ahora no tenemos agua, porque ellos invaden con las bombas de agua. Nosotros le decíamos los lugares de agua negra (que son estanques y represas donde los animales van y toman agua). Ellos, al poner cuatro o cinco bombas de agua, para una producción de viña, están acabando las capas subterráneas de agua y así están secando la vertiente. La empresa hace cuatro años que está. Primero empezó con dos hectáreas. Ahora, al ver que la uva le está dando bastante producción, quiere invadir todo el territorio. La empresa utiliza para trabajar toda gente de la zona donde la mayoría trabaja en negro. Y, con la necesidad, se está aprovechando de la gente. Trabajan de las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche. La empresa está trabajando para el otro lado, casí al límite con Salta. Estarán a 8 kilómetros.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier momento, van a empezar a contaminar la tierra. Porque los dos primeros años no le van poner fertilizante a la tierra pero los años posteriores, al ver que produce-produce, van a empezar a poner fertilizantes y van a empezar a contaminar la tierra. En un año han sacado 10 mil kilos de uva y para el otro año quieren sacar 100 mil. Entonces, tienen que producir de alguna forma porque tienen que ingresar dinero. No les importa lo que cueste.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Además, el juez de Colalao del Valle, Adolfo Salazar, es quien, supuestamente, tiene la autorización de firmar los papeles. Él firma papeles de compra y venta, no le importa cómo ni por cuánto. Él firma papeles y no tiene límites. Así es la forma que nos han invadido.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">Yo creo que esto se termina con esta marcha. Si la Presidenta dice “basta a esto”. Y así que se respete nuestro territorio, que se respete la ley 26.160  que ellos la han inscripto, que ellos la han formulado y que emana de la Constitución Nacional; podemos, con fuerza, ejercer nuestro derecho. Es la ley que dice, no al desalojo de las comunidades indígenas, respetando nuestro territorio.</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<h2 style="text-align: justify;">El pedido</h2>
<p style="text-align: justify;"> </p>
<p style="text-align: justify;">En estos momentos, estamos nosotros en el terreno, produciendo con huertas. Volviendo a realizar los adobes, volviendo a levantar nuestras casas. Estamos levantado tres casas. Y vamos a seguir porque eso es nuestro. No vamos a abandonar. Vamos a seguir adelante. Lo que pasa&#8230; que hay miedo e impotencia porque es feo ver que te destruyan las casas y que todo quede, muchas veces, en la nada. Porque el Gobierno de Tucumán, no se ha hecho cargo en ningún momento, ni tampoco Derechos Humanos, ni Medio Ambiente, a pesar de que tenemos denuncia contra denuncia. O sea, se invierte dinero y se invierte fuerza y no vemos respaldo. Únicamente tenemos el de la Unión Diaguita, de nuestro pueblo originario. Y económicamente cuesta mucho dinero, porque son chicos jóvenes. Y ellos han soñado y le han destruido. Le han destruido malamente, sin piedad, porque ellos miraron cuando se le quemaba la cosa. Cientocincuenta polícías ¿qué podemos hacer? Yo he decidido —y era un pensamiento general de mi Comunidad—, preservar la vida de mis hermanos y no que vayan a un enfrentamiento. Ver la forma en que se quemaban las casas, da impotencia. Era de llorar, día y noche, porque no puede ser que el Poder haga más que las leyes y la unión que tenemos nosotros.</p>
<p> </p>
<p>A la Presidenta no le pedimos nada. No le pedimos bolsones. No le pedimos mercadería. Pedimos que se respete nuestra tierra. Nada más.</p>
<p> </p>
<p align="right">Por Dardo Abbattista</p>
<p align="right"> </p>
<p style="text-align: left;">Fotos: www.mandiocacine.blogspot.com</p>
<p class="wp-caption-dt"> </p>
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		<title>Jesús de los Quilmes</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 00:03:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cuántos medios ignoran que los quilmes viven y resisten en Tucumán? Casi todos&#8230; Si hasta Clarín (el diario que, después de El País, de España, es el más leído de habla hispana) en su Atlas de la Argentina habló de ellos como que alguna vez existieron&#8230; y no conocieron la cerveza. Pero en agosto de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuántos medios ignoran que los quilmes viven y resisten en Tucumán? Casi todos&#8230; Si hasta <em>Clarín</em> (el diario que, después de <em>El País</em>, de España, es el más leído de habla hispana) en su Atlas de la Argentina habló de ellos como que alguna vez existieron&#8230; y no conocieron la cerveza. Pero en agosto de este año vinieron junto con sus hermanos de Catamarca, invitados por Lucrecia Lombán (integrante de la Asociación Permanente por los Derechos Humanos de Quilmes), María Elena de Villaflor (arquitecta y docente), Liliana Moroni (maestra también) y quien escribe para dar una conferencia y hacernos conocer de cerca su realidad. Lo hicieron el lunes 24 de agosto en la biblioteca Mariano Moreno de Bernal ante 500 personas. En este número siete —de diciembre de 1995— no volcamos lo que allí pasó; sin embargo, a través del reportaje, se encontrarán con la vida de un hombre, la historia de un pueblo, con la américa india. Se trata de Tucumán; se trata de aquellos que llevan en su piel el color de la tierra: Jesús Costilla. Aunque no tenga apellido “ilustre”, ni lo veamos seguido por TV, le sobre Sol, Río, Vivencia y Nombre para decirnos: “A mí gusta que me digan ¡eh!, ¡sos un indio! Me pongo ancho”&#8230;</p>
<p> </p>
<div id="attachment_513" class="wp-caption alignnone" style="width: 435px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/1A.jpg"><img class="size-full wp-image-513" title="1995. Don Jesùs en la biblioteca Mariano Moreno de Bernal. Fotografìa realizada por Ariel Pytrell." src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/1A.jpg" alt="1995. Don Jesùs en la biblioteca Mariano Moreno de Bernal. Fotografìa realizada por Ariel Pytrell." width="425" height="559" /></a><p class="wp-caption-text">1995. Don Jesùs en la biblioteca Mariano Moreno de Bernal. Fotografìa realizada por Ariel Pytrell.</p></div>
<p> </p>
<p> </p>
<h2>Cuando las aguas bajan turbias</h2>
<p> </p>
<p>Me levanto temprano dos y media. A la cinco de la mañana ya estoy lejos por ai trabajando. Ahí no hay pa’ quedarse en la cama. Hay que cuidar a los animales porque hay zorros, leones, se comen la oveja. Vuelvo a las doce y vuelvo a salir hasta tarde, voy a copiar poleo. No sé cuando ha pasado el domingo, yo trabajo igual. El día de riego hay veces que uno se levanta a la una y media y riega en la oscuridad. Hay que ir más o menos a 8 km. a ver el agua, largarla del tanque de la represa, cuidarla. Tengo que acompañarla porque viene por una acequia. Hay que seguirla, juntarla y traerla a la finca, claro, tiene que ver que no esté abierta por otros costados, para otras personas; el agua es de una vertiente, pero el río es muy piedrudo. Yo tengo el agua en el mes dos días de turno, que uno me cae el 8 y el otro el 20, pero hay otra gente que está peor que yo porque le cae a los treinta y dos días, no se salva nada tenemos separado para cada vecino el agua, pero hasta que vuelva a los treinta y dos días ya se ha vuelto a secar. Quilmes tiene todas las necesidades. Antes el agua era abundante, limpia, ahora no alcanza y de día en día es más sucia&#8230; es una inmundicia. No alcanza para poder cultivar, para poder vivir, no se siembra. Para tomar tengo un pocito, otros no tienen, lo sufren peor, vienen a casa a llevar agua en baldes. Yo quisiera que vayan ahora pa’ que vean como están los animales ahí tirados, no hay pasto, no llueve. Este verano ha llovido una sola vez, es triste&#8230; es fiero.</p>
<p> </p>
<h2>Sus antepasados privados de su presente</h2>
<p> </p>
<p>En la escuela vivía un viejito, le sabían decir viejito “iuro”, don Adrián era de Italia, él nos enseñaba: habíamos hecho duraznos, uvas, poleo&#8230; a mí me gustaba, el que traía más poleo era yo&#8230; estaba más cerca del viejo. A los 9 años empecé con la artesanía, hasta hoy sigo nomás. El turista va a las Ruinas, el de ahí de Quilmes no va, porque no tiene dos pesos para pagar. Dicen que es nuestro, pero parece que no es porque hay que pagar dos pesos, es privado, no somos dueños. Nosotros estamos negados de pasar de las Ruinas para allá, negados; no se puede vender. El Gobierno tiene la culpa, lo ha arrendado y chau, tienen el hotel. Si discutís te mandan preso, les crían sumarios, así que tienen que estar ahí chato.</p>
<p> </p>
<h2>En el diario no hablaban de ti</h2>
<p> </p>
<p>Pero&#8230; esos salen a favor de los terratenientes. Si llega a caer alguna tormenta con piedras, que le rompe todo lo que tiene sembrado, por ejemplo el Gobierno de Catamarca, lo reconoce. En Quilmes es al revés: nosotros denunciamos, sacan fotos y todo y le dan al terrateniente. A nosotros ni la semilla. Vienen, hacen el censo, vamos a la policía, al juez, ¡ah! que le parece&#8230; unos vamos a caballo, otros a pata 14 km. , algunos tienen pa’ comer, otros no. Ocurre que cuando hay un diario interesante no lo venden, palabra de Dios, no lo venden, no lo llevan, lo llevan tan lejos&#8230;</p>
<p> </p>
<h2>La huelga grande y el sombrero de prestado</h2>
<p> </p>
<p>Éramos chicos y la escuela estaba lejos. Fui hasta primer grado. En segundo duré dos días. Ya había llegado el tiempo en que conchababan gente pa’ el ingenio Ledesma y dicen: “bueno chango, vamos a ir a pelar caña”. No sabíamos qué era, teníamos 8 años. Cuando iba el contratista a vernos nos poníamos grande, que era prestado, para aparentar ser grandes. Eran sombreros nomás, pero ya figurábamos con número de libreta en el ingenio. Ahora se maneja todo con computadoras. Hoy no se pueden conseguir los aportes, éstos se hacían en el ’50, en el tiempo del General Perón y Evita. Yo me acuerdo cuando ha sido la huelga grande en el ingenio Ledesma, era mozo, fue en el ’49 y duró 45 días. Hemos comido locro, dormíamos en el campo, en las piedras, ahí afuera. Reclamábamos aumento, nos pagaban muy poco. Nos largaron a la gendarmería, pero había viejos duros ¿no? Se había ganado a los 45 días y teníamos una bandera. Nos han ayudado todos los almacenes, no nos fiaban, no nos vendían, nos regalaban la mercadería apoyando la huelga.</p>
<p> </p>
<h2>Roano</h2>
<p> </p>
<p>Nací en el Rincón de Quilmes. Hemos sido once hermanos. Siempre me acuerdo y reniego en serio, es fiero ser pobre, me acuerdo bien. Yo era el más grande, veníamos a pie, teníamos un burro que le decíamos burro Roano. Y en ese mi papá y mi mamá cargaban toda la camilla, toda, pero toda.</p>
<p> </p>
<h2>Durmiendo con el enemigo</h2>
<p> </p>
<p>Ellos no han dado la mano, pero yo sí. De este terrateniente Chico queda uno, esos animales ¿no? Había que pagar el arriendo. Si no tenía la plata te pedían un novillo y nosotros no teníamos vacas. Había que ir a trabajar para ellos, ensillarles el caballo pa’ los niños. Y no ha sido hace muy mucho. Tengo 64 años así que hace 44 años. Trabajábamos de sol a sol. De mañana se usa de que hay que tomar mate cocido en el suelo. Al otro día se levanta no para ir a la pava del mate cocido, tenía que ir a ver la pala&#8230; a ver el pico&#8230; a ver el hacha. Te dan un pedacito de pan, con una tacita chiquitita a las 10 y a las 12 nos sacaban, nos ponían allá lejos. Ellos son ricos, ellos comían lo mejor, nosotros estábamos ahí mirando. Los Chicos, los terratenientes, se reían, nos miraban, nos decían “cara de fieros”, nos hacían señas&#8230; comían y se iban a dormir y no nos llamaban a comer, entreveraban la mazamorra y guiso, la sopa, el locro, los pedazos de panes que quedaban y eso nos daban, ¡la sobra! Comían el postre, mucha fruta, la uva le comían toda linda, lo mejor del durazno. Todo lo podrido, eso, era el postre nuestro. ¡Yo he pasado eso! Ahí no se conocía la heladera, carneábamos, colgaban la carne podrida y con eso nos cocinaban. Para ellos había carne del bueno.</p>
<h1> </h1>
<h2>La deuda eterna</h2>
<p> </p>
<p>Ortega, bueno, han venido a vernos una vez. Se ha pedido audiencia, no nos ha recibido nunca, nunca.</p>
<p>Nosotros estamos organizados, pero ya han pasado más de veinte años y qué hemos visto: con cada Gobierno va peor. Uno quiere defender lo nuestro, que la gente vea, luche, pechee. En el Gobierno de facto, la cantidad de gente que se ha perdido&#8230; En aquel tiempo me han hecho torturar, estábamos defendiendo nuestras tierras. Hacían la denuncia a la gendarmería, que éramos montoneros&#8230; y bueno, mandaban carros y nos castigaban. Me han mandado preso, no me dejaban cultivar la finca, pero yo hacía canastos y así luchaba. Una vez vinimos a Buenos Aires&#8230; Vivía Perón, nos siguió la policía, nos habían recibido todos, y un grupo de periodistas preguntaba ¿ustedes? ¿qué armas han traído? Ni honda, ni honda teníamos. Hace muy mucho que nos halagan así como perro chiquito. Ya estamos cansados, no le creemos a nadie, a nadie. Si nosotros no hemos visto nada porque cada año está peor. Cuando viene cerca la política (elecciones) y ha vuelto a pasar otra vez, te dicen, ¡che, qué necesitas!, bueno, vamos agarro el caballo, le enseño todo y dicen: mirá Jesús, esto lo vamos a hacer así, ya está y se va. Pasa ese período de Gobierno, viene otro, ese lo hace mejor, ya le dice con las dos manos, mire ¡hay que hacer así!, escriben, sacan fotos, llevan arquitectos, arquitectas, todo, todo, lo filman, miden el agua, traen botellas&#8230; ponen palos, pintan los pinos&#8230; no, eso no es mejora.</p>
<p> </p>
<h2>Los nadies</h2>
<p><strong> </strong></p>
<p>En el centro de salud cada dos o tres meses se consigue algún geniol, no tenemos nada, lo mejor de allá es la escuela, nada más, correo no hay. El centro de salud no tiene médicos, cuando alguien se enferma y bueno, se muere ahí. Para sepultarlo hay que pagar $500 más los otros impuestos que cobra el intendente. Y toda la gente dice que las tierras son nuestras y ¿por qué no somos dueños de enterrar los muertos? El hospital está a 24 km. en la provincia de Catamarca, pero no nos pertenece. El hospital que tenemos está en Tafí del Valle a 67 km., y bueno, el que puede trasladarse, y el que no puede se muere, se queda, muere en el camino&#8230; porque acá aunque haiga ambulancia, usted la pide, pero sino le da la plata para la nafta, no lo lleva&#8230; Hay que pagar la nafta ida y vuelta&#8230; y si hay algún quebrado no lo arreglan allá, hay que traerlo a la provincia de Tucumán, ya cuesta mucho, nosotros estamos a 200 km. de la ciudad de Tucumán, de la capital. Hay que cruzar todo el cerro. El vehículo que hay en el pueblo camina dos o tres cuadras y hay que pechearlo, pero queda ahí. Cuando se muere alguien lo llevamos a otro pueblito, porque no tenemos cementerio, lo trasladamos en una escalera&#8230; con un palo.</p>
<p>El primer teléfono lo tenemos en Santa María (Catamarca) a 24 km., otro a 60 y en Colalao a 17 km. hay que ir en ómnibus. Mi casa está sobre la ruta y lo tengo a dos metros, pero hay mucha gente que está lejos a 15/20 km., pero en ómnibus va el que tiene plata.</p>
<p> </p>
<h2>Apuñalaron al Sol</h2>
<p><strong> </strong></p>
<p>Nosotros hemos visto, donde la gente cava todavía, al indio lo enterraban con sus mejores prendas. Hay hombres que han sacado cosas, les han hecho mal el vapor de los metales. Nosotros estamos dentro de la ambicia, ahora somos mezquinos no servimos pa’ enterrar. Ni a nuestro padre, ni a nuestra madre, ni a nuestro hermano ¡a nadie se le da lo que hay que darle! o como lo tenemos que cuidar, que le tenemos que poner arriba. Nada más que lloramos, lloramos porque se ha muerto, pero por abajo está nuestro interés. Nosotros hemos visto cómo enterraban al indio sentado y a la vuelta le ponían lo mejor que él tenía, ahí se encuentran los metales, los adornos, las mejores ollas están en las bóvedas&#8230; y hoy los cavan de noche&#8230; hace poco lo ví&#8230;</p>
<p> </p>
<h2>Papel de trapo</h2>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>¿ Y Cuáles son sus esperanzas </strong><strong>cuando viene a Quilmes, en Buenos Aires </strong><strong>y ve que enfrente tiene 500 personas?</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Y bueno, nosotros siempre soñamos y vivimos soñando, pero ve, es tan lerdo todo, cuando hemos venido la otra vez (en el ’93) nos hemos ido presumiendo ¿no?, pero no ha pasado nada. El papel no habla, no hace nada, usted lo escribe y ya está.</p>
<p> </p>
<h2>Raíces</h2>
<p><strong> </strong></p>
<p>Es muy lindo ser indio, a mí me gusta que me digan, ¡eh!, ¡sos un indio!, me pongo ancho&#8230; Hay gente que no sabe reconocer, no sabe sentir, lo que está, donde está o lo que es. Por ejemplo, nosotros nos encomendamos, se va al cerro, se hace la ofrenda, ¡si somos de la tierra, hay que pagar a la tierra! se la abre con la mano, se hace un oyito, se la pone ahí, se lo hace cuando uno necesita algún favor que le devuelva la tierra, que lo ayude, uno pide, me encomiendo a la tierra y a Dios. Se paga a la Pachamama, se paga en cualquier parte, porque la Madre Tierra está a donde uno anda, adonde uno pisa la siente&#8230; esa es la fortaleza&#8230;</p>
<p> </p>
<p align="right"><strong>Por Dardo Abbattista</strong></p>
<p> </p>
<p>Publicado en la revista <em>Los Indios Kilmes</em> número 7 del año 1995.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El legado de las estrellas</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 23:50:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el legendario Valle Calchaquí, que hoy abarca parte de las provincias argentinas de Salta, Catamarca y Tucumán, la Confederación de Pueblos Diaguita-Calchaquí organizó una de las más grandes y heroicas resistencias propinadas al imperio español en América. La resistencia armada de dignidades, sabidurías y piedras de todos los colores, duró 130 años, de 1535 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el legendario Valle Calchaquí, que hoy abarca parte de las provincias argentinas de Salta, Catamarca y Tucumán, la Confederación de Pueblos Diaguita-Calchaquí organizó una de las más grandes y heroicas resistencias propinadas al imperio español en América. La resistencia armada de dignidades, sabidurías y piedras de todos los colores, duró 130 años, de 1535 a 1665, con algunos períodos de paz que eran la calma que precedía a la tormenta.</p>
<p>Allí, al conquistador Diego de Almagro —que había llegado desde el Perú en 1535, por el camino que los incas habían construido cincuenta años atrás— se lo estaba aguardando. La bienvenida para tan ilustre visita y su numeroso ejército invasor le fue preparada, no bien pisoteó Jujuy, <em>por Omaguacas, Ocloyas, Osas, Tumbayas, Cochinhucas, Paipayas y</em> <em>Calchaquíes</em>. Y, al poco tiempo del recibimiento, a los flechazos limpios, se fue con el rabo entre las patas huyendo despavorido hacia Chile.</p>
<p>La Confederación integrada por Hualfines, Tolombones, Amaichas, Pulares, Quilmes y Acalianos, entre más pueblos indígenas del Noroeste, llevó su voz de liberación, —además de Salta, Catamarca, Tucumán y Jujuy—  a Córdoba, La Rioja y Santiago del Estero. Estas provincias, más una parte de Chaco y otra, de Formosa, formaban, bajo férula hispana, “La Gobernación del Tucumán”; nombre que, algunos cuentan, deviene de <em>uno de los antiguos Incas del Perú que se llamaba Tuku-Umán</em> y otros de Tucma, el cacique de la región.</p>
<p>Por el mismo camino, y alrededor de 1562, uno de los líderes que planteó y logró la Unión de los Pueblos por el 1562 fue el cacique de los Tolombones, Juan Calchaquí, considerado sagrado; y uno no sabe si él bautizó al Valle o el Valle, a él. Por entonces, ocurrió aquella sagrada <em>reunión general </em>donde se comprometen, <em>ante el alto y poderoso sol, que era su primera deidad, de morir o dar muerte a todos los extranjeros. </em>Lo siguieron, y aún lo siguen, Diego Viltipoco en 1590 en Jujuy y Juan Chelemín, el Tigre de los Andes, en 1630 por La Rioja y Catamarca.</p>
<p>Pedro Bohorquez, español de origen y líder de los indígenas, combatió por 1659. Ahora, Martín Iquín, el gran cacique de los Quilmes, resiste todo lo que más puede al sitio en 1665, junto con los hermanos Acalianos, en Quilmes de Tucumán, todo lo que más puede. El gobernador Mercado y Villacorta les había tomado a los adoradores del Valle el lugar donde, en el llano, tenían almacenada buena parte del alimento, y también les corta el agua. Por esta estrategia cobarde del gobernador, deben ceder y cae el último cerro amado. Iquín y su hermoso, valiente y laborioso Pueblo tienen que bajar del pucará, de su fortaleza en lo alto de la montaña, y entregar sus armas por encontrarse sin tener qué beber y qué comer. Mientras lo hacen, su historia se profundiza, elevándose con altura propia: las mujeres Quilmes y Acalianas que no quieren ser ni esclavizadas ni miradas ni tocadas por ningún español, fieles a sus hombres, fieles a sus dioses toman a sus hijos en brazos y vuelan con ellos hacia la tierra desde lo más alto del cerro; parten libres y así inician el viaje a las estrellas.</p>
<p>Cuando le pregunté a Gloria Yapura, profesora de historia y docente de la “Comunidad India Quilmes” de Tucumán, sobre el origen de la resolución, definió: “Hay que ser valiente para quitarse la vida y para quitársela a los hijos. El primer amor para ellas era la libertad y la amaban tanto que prefirieron morir antes que rendirse. Ser dominadas por el español, eso no sería vida, entonces se van hacia la otra vida, y se llevan lo más preciado. Ninguna madre lleva a sus hijos hacia un lugar inseguro. Defendieron su orgullo y se quedaron para siempre aquí, con sus huesos y en su tierra. Sus cuerpos, partes de la naturaleza, siguen vivos en los árboles y en las plantas. Creían en la vida después de la muerte”.</p>
<p>Los Quilmes, como constelación Diaguita, creían —y creen— que su alma, al partir, se convierte en estrella, y las que más brillan en el firmamento son las de quienes realizaron hazañas memorables en la vida terrenal. Por esto, cuando por las noches la Comunidad India Quilmes, junto con su cacique, Pancho Chaile, mira al cielo, ve las almas de las mujeres Quilmes y Acalianas que, junto con las de <em>Juan Calchaquí, Juan Chelemín, Martín Iquín, Diego Utibaitina e Isabel Pallamay,</em> iluminan con su fulgor para esclarecer lo sucedido y para que de una buena vez por todas le devuelvan a su pueblo la Ciudad Sagrada, que es desde donde tomaron aquella histórica decisión.</p>
<p>Hoy, mal conocida como “Ruinas Quilmes”, la Ciudad Sagrada se encuentra, desde 1992, en garras del empresario Héctor Cruz, amigo de terratenientes y de los sucesivos gobiernos tucumanos quienes, en concesión, se la entregaron para que la explote turísticamente.</p>
<p>Georgina Bordón, delegada por el pueblo del Bañado, respecto de la Ciudad Sagrada, le pregunta, con la voz de su cultura al Gobierno nacional y provincial: “¿Vamos a tener que seguir esperando 500 años más hasta que sea nuestra?”.</p>
<p>Desde el cielo y desde la tierra, la Comunidad India Quilmes clama por su historia, por su vida y la de sus estrellas.</p>
<p> </p>
<p><strong>Por Dardo Abbattista</strong></p>
<p> </p>
<p>Bibliografía:</p>
<p><em>Calchaquí</em> de Adán Quiroga.</p>
<p><em>El Shincal de Quimivil,</em> de Rodolfo Raffino.</p>
<p><em>Jujuy (apuntes de su historia civil)</em> de Joaquín Carrillo.</p>
<p><em>Los Quilmes (Legendarios pobladores de los Valles Calchaquíes),</em> de Teresa Piossek Prebisch.    </p>
<p><em>Por una Constitución que incorpore y garantice el Derecho de los Pueblos Indígenas (por la igualdad del Derecho de los Pueblos),</em> Comunidades Indígenas de Tucumán, Pueblos Diaguita y Lule.</p>
<p> </p>
<p>*Artículo publicado en <em>Los Indios Kilmes (Y El Suri)</em> número 30 de septiembre del año 2006.<span id="_marker"> </span></p>
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		<title>Gloria Yapura</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 23:46:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Reportaje publicado en la revista Los Indios Kilmes número 9 de diciembre de 1996.   “El deseo más grande es el de las tierras”   A 330 años del destierro forzoso al cual fueron sometidos sus antepasados por la civilización, que a rastras los empujó desde Tucumán hasta aquí y como en los agostos del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">Reportaje publicado en la revista <em>Los Indios Kilmes</em> número 9 de diciembre de 1996.</p>
<p align="center"> </p>
<p align="center">
<h2>“El deseo más grande es el de las tierras”</h2>
<p> </p>
<p style="text-align: left;">A 330 años del destierro forzoso al cual fueron sometidos sus antepasados por la civilización, que a rastras los empujó desde Tucumán hasta aquí y como en los agostos del ’93 y ’95 estuvieron en nuestra ciudad integrantes de la COMUNIDAD INDIA QUILMES de Tucumán.</p>
<p style="text-align: left;">Esta vez, invitados por la Municipalidad local para participar de la oficial “Semana de Quilmes”. Fueron recibidos&#8230; bien, no como el año pasado, que los echaron de la Plaza San Martín cuando quisieron exponer sus artesanías.</p>
<p style="text-align: left;">En el medio de la silenciosa brisa de agosto emergen los 19 años de Gloria Yapura. Catamarca la tiene como estudiante de Magisterio: Tucumán, como  integrante de la Comunidad Quilmes.</p>
<p style="text-align: left;">Estamos de espaldas al monumento a Sarmiento, sentados debajo del mástil que sostiene la celeste y blanca. De frente al inolvidable Santo de la Espada, que anda por otro monumento.</p>
<p style="text-align: left;">Aquí, en la misma Plaza de la discordia, nos regaló este reportaje que se arremolina entre las aguas del río Yocavil para formar un manantial de visión indígena.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<div id="attachment_411" class="wp-caption alignnone" style="width: 435px"><img class="size-full wp-image-411 " title="Gloria Yapura, integrante de la comunidad india Quilmes en Tucumán" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/Gloria-Yapura1.jpg" alt="Gloria Yapura" width="425" height="340" /><p class="wp-caption-text">Gloria Yapura, integrante de la &quot;Comunidad India Quilmes&quot; de Tucumán</p></div>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">De hecho y de derecho</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">El principal problema es el de la tierra. No tenemos un título legal que diga que somos dueños, aunque de hecho los somos, ¿no? Y eso nos   obstaculiza un montón de cosas. No podemos crecer por eso. Mientras no se solucione el tema “tierras”, no se puede.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Electrizante<strong> </strong></h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Ahora no teníamos luz eléctrica: en este año va a llegar hasta Quilmes. Pero eso nos trae muchas desvantajas; quizás, se hace más cómodo. ¡Pero ahí la gente no tiene trabajo para pagar ése impuesto! Después, cuando se hacen las picadas para poner los postes, se talan muchos árboles, muchos algarrobos. Cuando uno sabe que tardan años en crecer&#8230; y eso a uno es como que lo toca; porque el algarrobo uno lo siente, por lo menos yo lo siento como que es nuestro, como que lo cuido; ¡tengo que cuidarlo! y entonces duele, duele ver, por el desarrollo o por el progreso que se le dice, ver tantas cosas muertas.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Pan casero y mate cocido de generaciones</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Cada familia hace su pan con el horno de barro, calentamos con leña y ahí se prepara la masa. Se lo hace tortita, y el mate cocido es de todos los días con iuio para que tenga más gusto, más rico. Allá no se acostumbra a tomar mucho ni café ni té. Es el mate cocido de generaciones.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">El equipo de once</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">El Paso. Los Chañares, El Carmen, Quilmes (una parte de Quilmes que le decimos Rincón de Quilmes, porque está más al cerro), El Bañado, Las Cañas, Talapaso, Colalao del Valle, Pichao, Arbolar y Anchillos. Somos once comunidades que estamos dentro de la provincia de Tucumán. A nivel institucional somos todos Quilmes, porque todo pertenecía a la cultura Quilmes. Los otros pertenecen a Salta y Catamarca. Todos nos agrupamos, porque son 2 o 3 los que se dicen dueños que abarcan esas tierras. Tenemos un problema común, que son el del agua y las tierras; unimos fuerzas y hacemos una sola lucha.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Aguas calientes<strong> </strong></h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Tenemos un caudal bastante grande de agua que se pudo canalizar. Se hizo agua potable, pero no se pudo conseguir ni crédito. La Provincia no quiere trabajar ahí, porque el agua nace y muere dentro de la propiedad privada. Y hay una ley que dice así. Ahí el agua la reparte el patrón, como le decían en ésa época; porque él iba y decía a los que eran su mano derecha: “¡ A éste, tantos días; al otro, tantos días; a aquél ¡nada!, porque es del otro bando”..! Y bueno, hoy en día hay muchas familias que no tienen agua. Nosotros no tenemos agua en mi casa. A veces, hay que encontrarla de noche. Porque sino no se puede. Es muy triste ver así que estamos postergados.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Hotel en ruinas</h2>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: left;">Hacer un hotel&#8230; Está bien que se lo haga. Da fuentes de trabajo, quizás, para nuestra gente, ¡pero que se lo haga encima de los yacimientos, sobre pircas, en las ruinas!; se han utilizado piedras de las melgas del sembradío para construir ese hotel. Para mí no tiene nombre lo que se ha hecho. Pero, donde hay plata se hace lo que quiere, ¿no?</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">¡Fuera de las Ruinas!</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">El que ha ganado la licitación es el que tiene todos los beneficios. Él compra artesanías y las revende ahí. Nadie puede ir directamente a vender. Es así, desgraciadamente. Sólo fuera de las ruinas te permiten. Pero es muy poca la gente que se dedica a la artesanía. Todos sabemos hacer un canasto, trabajar con cerámicas, maderas. Pero no nos dedicamos. Nuestra base económica es el cultivo y la cría de cabras, ovejas, llamas y vicuñas.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<h2 style="text-align: left;">Sarmiento se tiró un pedo y se lo llevó</h2>
<h2 style="text-align: left;">el viento (Julio Cortázar en “Rayuela”)</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Hasta ahora, la educación nos ha enseñado, desgraciadamente, que los indios eran sucios, que eran bárbaros&#8230; como que eran los malos, y todo eso va en contra de nosotros. Y bueno, ésa es la educación que nos han dado. A mí, en la primaria, me han enseñado que a Colón era como que teníamos que darle gracias porque ha descubierto América. Y que los blancos han venido y que han enseñado que un santo (que ahora es santo; en ese tiempo era misionero), nos enseñó a cultivar la tierra; nos han enseñado la música, ¡y eso no es verdad! Porque nuestros antepasados ya sabían cultivar; tenían muy desarrollada la técnica de cultivo, de riego; tenían su música, su cultura, su religión, entonces&#8230; me gustaría trabajar en la zona de la Puna o de los Valles con Comunidad Indígenas, y enseñarles a valorar su cultura, a cultivar ese sentimiento de orgullo de ser de una raza indígena. Hay muchas cosas por hacer en educación.</p>
<p style="text-align: left;">Y es desde la niñez donde hay que empezar a cambiar toda esa ideología.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Sentirse</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Antes, los maestros que iban a enseñar ahí, eran de las ciudades; eran de San Miguel de Tucumán. No había maestras ahí. Incluso, las mismas maestras que eran del Valle, de la zona, no tenían conciencia, tampoco. Como en las escuelas no han enseñado a sentirse, han enseñado a discriminar al indio o a decir que uno no es indio. Entonces, las maestras están con ésa idea y no le podían transmitir a los chicos. Pero en Quilmes, hoy se está enseñando una vez por semana a los chicos palabras quechuas; que no es el idioma nuestro (N. de la R: lo dice porque la lengua materna de los quilmes, era el kakán), pero es algo más americano ¿no?; más nuestro que el castellano, que el inglés y revalorizar esto.</p>
<p style="text-align: left;">Están cambiando, despacito, pero cambian.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Sobre los historiadores</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Ninguno ha puesto la visión de los quilmes, que yo conozca.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">30 jóvenes y 30 kilómetros para un grabador</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">El proyecto se llama: “Afirmar nuestra identidad y revalorizar nuestra cultura”. Saber quienes somos para saber adónde vamos. Estamos, desgraciadamente, perdiendo un poco nuestra cultura; ¡se están olvidando! Nuestros mayores, se van yendo y no queda algo escrito. O sea, todo esto registrarlo, tenerlo escrito para que no se pierda nunca. Y otra, para que las cosas que han pasado nuestros mayores, (cuando decían que los obligaban para ir a la zafra, que los maneaban con alambres sino querían ir. Todos los sufrimientos que ellos han pasado), registrarlas para que la gente más joven, los chicos, vayan conociendo y que sepan ¡por qué se pelea tanto por las tierras! Por ai, muchas veces, los jóvenes dicen un poco como: ¡no nos importa! No tenemos conciencia de eso. Entonces, eso nos ayudaría mucho. Después, por ejemplo, rescatar los iuos medicinales. Tenemos mucho ahí; y la gente mayor sabe para qué sirve una cosa y para qué sirve la otra. Las leyendas… ir reconstruyendo la historia nuestra, escribir una historia, pero que salga de nosotros, hecha por nosotros y para nosotros… y que vuelva a la Comunidad.</p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Siempre han ido escritores, han recogido datos, fotografías y se han ido y han armando libros. Pero nunca ha vuelto a la Comunidad. Somos 30 jóvenes de distintas comunidades; por ahí, no tenemos un lugar, o no nos damos un lugar para hacer algo. Entonces, ésta es una oportunidad. Los talleres están funcionado una vez por mes; y lo que más urgente necesitamos son los grabadores. Estamos trabajando con dos o tres, nos vamos rotando por semana. Para pasarte el grabador tenés que ir de una punta a la otra. ¡Son como 30 kilómetros! En estos talleres vamos cotejando la historia; la historia oficial, quizás no de Argentina. Pero, por ahí, de Perú.</p>
<p style="text-align: left;">En esos otros países han escrito historias. Comparamos lo que dice el conquistador, el ganador que se dice y el otro, el vencido&#8230; Hay libros escritos de los quilmes y vamos diciendo: ¡esto sí, esto no!; o sea, nosotros creemos que es así o que no es así. Aparte, estamos capacitando gente en salud (porque hay lugares que están muy, muy al cerro y es imposible cruzar). Ahora, como está la situación económica en Tucumán, están cerrando muchos centros de salud. Entonces, es la necesidad de capacitar a nuestra gente, aunque sea, en forma voluntaria para ir a atender a las personas.</p>
<p style="text-align: left;">Están achicando el gasto del Estado. Cada vez hay menos posibilidades de que se vayan a atender o a hacer un control de la gente mayor, de los chicos, de la alimentación, de las embarazadas. En Quilmes hay un centro de la salud primaria, que está construido por nuestra propia gente, con ayuda de otras personas. Hay una emfermera que tiene capacitación básica y su sueldo lo paga el Gobierno; pero el médico va una vez por mes y no vuelve más.</p>
<p style="text-align: left;">¡Hay personas que tienen el Mal de Chagas y no hay control! ¡El médico no va!.. No sé que se puede hacer.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Sobre la administración de Scarabino y</h2>
<h2 style="text-align: left;">“su compromiso” de darles una mano</h2>
<h2 style="text-align: left;">en el tema de las tierras</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Con los políticos uno nunca va a estar seguro. Pero, por lo menos, esperanzas hay de que nos ayuden a solucionar el problema “tierras”&#8230; Un aporte, por más pequeñito que sea, para nosotros es mucho.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">No le hicieron mal las luces</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">A mí no me gusta la ciudad. Allá uno se para y mira y, por lo menos, ve un cerro. ¡Aquí no!</p>
<p style="text-align: left;">Tu vista va hasta la otra cuadra y ya no ves más. Cómo sentirse más ahogado, más&#8230; no hay libertad. ¡Para cruzar una calle tenés que mirar para todos lados! Allá uno anda despreocupado y libre. Y camina por donde quiere y cuando quiere, y se ven pájaros y se ven animales; se pueden ver las plantas, se ve el sol; el cielo tan&#8230; que ni se compara con el de aquí. Allá si pasa un vecino, nos saludamos, nos ponemos a charlar. Aquí, si te llevan por delante, ¡no importa! “No te conozco”.</p>
<p style="text-align: left;">Esas cosas que, ojalá, allá  no tengamos que perderlas.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Abuelos</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Mis abuelos son todos nacidos del valle. Me contaban como los trataban los que se dicen dueños de las tierras. Que los sabían castigar con látigos, que los llevaban forzados a la zafra a trabajar para ellos. Mis abuelos, tanto maternos como paternos, siempre han sido defensores de nuestras tierras. Uno de los primeros en hacer todo este movimiento de ponerse en contra de los patrones. Es un orgullo para mí.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">El deseo</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">El deseo más grande es el de las tierras. Poder ser dueños de nuestras tierras y que estemos bien organizados; y poder manejar y que sea algo justo, ¿no?</p>
<p style="text-align: left;">A veces lo pienso&#8230; cuando tengamos las tierras, ¿qué hacemos? Si no estamos bien organizados, si no somos concientes de que nosotros somos dueños de las tierras, de que tenemos que saber manejarla&#8230; de ir solucionado nuestros problemas, no va a funcionar. Entonces, ése es mi mayor deseo.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">En aquel árbol, envuelta en una tinaja</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">A mí me gustaría morir y que me entierren en una tinaja abajo de un árbol; ¡Y eso no lo permiten allá! No se puede. Tiene que haber un cementerio y entrar como todo lugar. Nos coartan toda nuestra cultura, nuestra religión.</p>
<p style="text-align: left;">  </p>
<p style="text-align: left;">
<h2 style="text-align: left;">Pedacito de cerro</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">Creo que no nos hace falta la comida, porque la naturaleza nos da todo. Nos da el maíz y podemos tener, mal que mal, una chacrita. Quizás nos falta lo que va de afuera. El yoghur, la soja (que no es nuestro alimento). Pero lo que se produce en la zona, eso sí tenemos. Nunca nos vamos a morir de hambre porque sabemos cultivar la tierra y, de alguna manera, sobrevivimos.</p>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;"><strong>Por Dardo Abbattista</strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong> </strong></p>
<div id="attachment_435" class="wp-caption alignnone" style="width: 435px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/Quilmes-Tucuman-Argentina.jpg"><img class="size-full wp-image-435" title="Quilmes-Tucuman-Argentina" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/Quilmes-Tucuman-Argentina.jpg" alt="Quilmes-Tucuman-Argentina" width="425" height="328" /></a><p class="wp-caption-text">Quilmes-Tucumán-Argentina</p></div>
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		<title>El documento más antiguo</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 23:32:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Los algarrobos duran siglos, y muchos de los que hoy nos dan, todavía, su sombra y su fruto, fueron testigos, como el “palo escrito”, de la lucha de nuestros mayores por sus derechos. Después de agosto de 1996 empezamos a trabajar para rescatar la memoria de nuestra gente mayor, convencidos de que los conocimientos y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los algarrobos duran siglos, y muchos de los que hoy nos dan, todavía, su sombra y su fruto, fueron testigos, como el “palo escrito”, de la lucha de nuestros mayores por sus derechos. Después de agosto de 1996 empezamos a trabajar para rescatar la memoria de nuestra gente mayor, convencidos de que los conocimientos y la experiencia de nuestros abuelos nos pueda ayudar a rescatar nuestras raíces y enseñarnos el camino a seguir, porque el día que dejemos de negar quiénes somos y de dónde venimos, ése día empezaremos a ser libres.</p>
<p>Porque:</p>
<p>*Existe un documento histórico de la Cédula Real que reafirma nuestra posesión ancestral sobre nuestras tierras.</p>
<p>*Vivimos en ella, la trabajamos, la respetamos desde siempre y seguiremos luchando hasta que el Estado reconozca legalmente el derecho sobre nuestra tierra.</p>
<p> </p>
<h2>El palo escrito</h2>
<p> </p>
<p>Ha llegado el tiempo de reconocer quiénes somos y de donde venimos, y conocer nuestra verdadera historia para contársela a nuestros hijos.</p>
<p>Somos los descendientes de la Nación más valiente de este suelo, la Diaguita- Calchaquí, que por más de 130 años se opuso a la invasión española hasta que muchos fueron desterrados a otros lugares en 1.666. Los que quedaron verdaderamente sigueron luchando por sus derechos hasta que lograron la devolución de su territorio en 1716, con ésta cédula entregada al cacique de Quilmes, Don Diego Utibaitina.</p>
<p>Nuestros pueblos han sufrido la imposición de una cultura ajena a nuestra propia forma de vida que nos llevó  a una pérdida de identidad, de nuestros valores culturales y a olvidar mucho de lo que nos dejaron nuestros mayores, olvidando nuestra propia historia, que han pretendido ocultarla por largos años y que hoy empezamos a contarles, revalorizando nuestros héroes, como Juan Chalimín, Juan Calchaquí y tantos otros. Nuestro idioma fue el Kakán.</p>
<p>Pero: ¿qué significa la Cédula Real? Las Cédulas Reales fueron leyes que los Reyes de España dictaban para América en la época de la colonia. Una de ellas fue entregada en abril de 1716 al cacique de Quilmes, Don Diego Utibaitina, reconociéndole la titularidad de los territorios que abarcaban lo que hoy es la Comunidad de Amaicha, en Tucumán, y lo que es nuestra Comunidad de Quilmes, desde el Paso hasta Anchillos, en límite con Salta. Es en esta fecha en que se labró el algarrobo en el Paso y que mucha de nuestra gente conoció y conoce como el “Palo Escrito”. </p>
<p>Éstas Cédulas están reconocidas por la Constitución Nacional, por lo que nos sentimos con derechos a reclamar su validez total. Hasta hoy, la Comunidad de Amaicha consiguió el reconocimiento de 52.812 hectáreas que son parte de ese territorio.</p>
<p>Nuestra lucha por la tierra está basada en esa Cédula Real y es por eso que queremos que nadie se quede sin conocerla.</p>
<p> </p>
<h2>Abril de 1716: La Cédula Real</h2>
<p> </p>
<p>“Es en ésta ciudad de Buenos Aires, a los seis días del año mil setecientos cincuenta y tres, ante mí, el escribano de hacienda del Cabildo y Guerra, se presentó un INDIO de edad como de sesenta y cinco años con orden de su Excelencia el Sr. Gobernador y Capitán General Don Antonio de Adonaegui, para que le diese testimonio de los títulos de las tierras de sus Indios: Dicha orden la agrego a los títulos de su referencia, etc.-</p>
<p>TESTIMONIO: Nos los gobernadores Don Francisco de Nievar y Don Gerónimo Luis de Cabezas y los jefes del ejército de su majestad Real, Don Pedro Díaz Doria y Don Francisco Lamercado de Villacorta, reunidos en este paraje de Encalilla para dar posesión real al cacique de los pueblos del Bañado de Quilmes, San Francisco, Tío Punco, Encalilla y Amaicha, Don Francisco Chapurfe, quién nos manifestó la Cédula Real que antes dimos, (el año mil setecientos diez y seis en el mes de Apriles) en la que se manifiesta que al ser bautizado su padre el cacique de la ciudad de Quilmes y de todos los pueblos, Don Diego Utibaitina, se labró y selló con nuestros nombres un algarrobo grande y estando reunida a toda gentilidad de Bocamaca y Lagunas, se hizo abrazar dicho algarrobo, coger el agua en una timba de asta, actos en señal de la Posesión de tierras de dichos pueblos, entrepasándose estata tuis tierras que dí en nombre del Rey Nuestro Señor amparado y amparaos entre dos dipes: y que en ningún tiempo os han de quitar persona alguna: “ome es han dado” los españoles estas tierras y antes sí fuesen amparadas dichas tierras que son: desde el algarrobo sellado hasta dar con una Loma  Picasa en el punto del Masao y de allí por la cusilla de Águila Guasi hasta dar con la cima de los Lampazos y de allí tomando para el sud el cordón que bota aguas para el valle hasta dar con el nevado y se vuelve para el norte por el cordón que bota las aguas para el Tafí hasta llegar a la abra que forma el camino que va para este punto, y de allí se mira al cerro que está entre Nor-Este hasta dar con el cordón que bota las aguas para el Tucumán, y volviendo para este rumbo por el poniente se toma la línea del algarrobo escrito a la abra del Sud del Morro de San Francisco, que mira directamente a la puerta del Chiflón del río Bacamaca, y por el norte hasta el Neayacocach, y de allí en línea recta la naciente de un morro alto, y siguiendo la Línea hasta el cordón que bota las aguas para el Tucumán, y volviendo al Neayacocach huye arriba al campo del Moyar, en donde plantamos una cruz grande, que está frente a Colalao: quedando este punto y Tolombón y el paraje del Sud de estos pueblos, llamado “El Puesto” , prestado por el tiempo de seis años en poder de Don Pedro Díaz Doria para hacer pastar e invernar tropas de mulas del ejército real, gracia que se hizo por haberse empeñado en ese ciudado con toda su vía armada a nombre de su Majestad Real y el paraje de Tafín arrendado a Don Francisco de Lamercado de Villacorta para hacer pacer cabras y ovejas de Castilla; bajo cuyos límites damos la posesión real, temporal y corporal al susodicho cacique, para él su indiada, sus guerreros y sucesores: y ordenamos al gran Sánchez que está siete leguas del Tucumán abajo, deje venir a los Indios que se le encomendaron por el referido tiempo de diez años para que instruidos volviesen todos a sus casas como dueños legítimos de aquellas tierras para que las posean ellos y sus descendientes.</p>
<p> Y así firmamos este acto de posesión real en el referido paraje de Encalilla, en dicho día, mes y año – F. De Nievar – Gerónimo L de Cabrera – P. Díaz Doria – F. de Lamercado de Villacorta”.</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #ffffff;"> </span></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #ffffff;">Arrancaron nuestros frutos</span></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #ffffff;">cortaron nuestras ramas</span></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #ffffff;">quemaron nuestro tronco</span></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong><span style="color: #ffffff;">pero no pudieron matar nuestras raíces.</span></strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p>Publicada en el número 15 de la revista <em>Los Indios Kilmes</em> de agosto de 1998 -esta nota- es parte del trabajo realizado a través del Proyecto “Rescate y Revalorización de la Cultura: Indentidad e Historia del Pueblo Diaguita –Calchaquí”. El <em>trabajo</em>, fue encarado por un grupo de jóvenes de los quilmes que, a su vez, lo publicaron en el número 1 de <em>Comunidad India Quimes</em> de Tucumán, del año 1998.</p>
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