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Archivo para la categoría ‘Poesia’

Los vecinos que miran

Jueves, 12 de mayo de 2011

En un descuido errático del tiempo
cruzó el umbral del sol,
se fue tras la llovizna
y se perdió en el cielo mansamente.
Los vecinos que miran
dijeron que llevaba el corazón abierto.

Mi niñez lo recuerda con ropa de trabajo,
riguroso uniforme con casco y anteojos,
tarareando un silbido.
Montado en el andamio cantaba con el viento,
reía en guaraní como los pájaros.

La casa lo escuchaba,
sabía sus blanduras cotidianas,
en plenitud
le fue volcando todo su silencio.

Hoy encontré un recuerdo con sus pasos
y un gesto parecido en el espejo.
En el umbral del sol voy tarareando,
los vecinos que miran,
salgo a ordenar aromas de la tarde,
arrimo leñas al fuego memorial de los relojes.

Los vecinos que miran
responden mi saludo,
sonríen…
y percibo
un murmullo de amor y picardía.
Tal vez han advertido
mi ropa cotidiana de torpeza.

Me brota del silencio una pregunta:
¿habrán visto el recuerdo
y el gesto parecido de mi espejo?

Pedro Soto

Editor Poesia

A pescar lunas

Jueves, 5 de mayo de 2011

Vértigo enamorado,
se fue a pescar al río de los sueños
con una red tejida con palabras
y enigmas de la espuma.
Corrían cenicientas las luces de los autos,
satélites del sol, alucinadas.

Ella, blanca y redonda
niña frágil del agua,
enhebraba sus pálidas pulseras
con luz enajenada.
Trémula sirena, doncella de la noche,
paseaba los espejos siderales
vestida con el brillo de un cardumen.

Felino arrebujado con soles nocturnales,
se durmió con su presa nacarada
mirándole los cráteres,
varado de locura en un remanso.

Sobre el regazo de la madrugada,
tras el sedal latían aletas de oro.
Ella se fue temblando la iniciación del agua
con las escamas sueltas.

Por las noches regresa a pescar lunas
en el antiguo río de los sueños.
Seducido de valses y de aromas
con las redes cargadas se adormece,
hasta que el polvo de marfil recicla
órbitas cotidianas eclipsadas
y lo mata otra vez… para la vida.

Pedro Soto

Editor Poesia

Ojos de otoño

Miércoles, 4 de mayo de 2011

Los girasoles se quedaron quietos,
el silencio regresa a recordarte,
se adormece el futuro,
crecen deseos de traer tus ojos.

Acomodo mis ganas en la almohada,
se me antoja la luz,
recorro el cosmos por rutas siderales.

Miro hacia arriba de la magia y digo
en un susurro la palabra “nube”
y en un momento floto en el espacio,
meciéndome en el viento
salpicado de espumas estelares.

Entonces digo: “otoño”
y un perfume naranja invade todo,
regresa tu mirada
flotando lenta en el espacio blanco,
y me duermo sonriendo
en el sueño despierto de tus ojos.

Pedro Soto

Editor Poesia

Danza de la hoja

Domingo, 17 de abril de 2011

En los vaivenes verdes del camino
romance de guitarra y zapateo,
caderas blancas, río cristalino,
flotaba envuelta en gasas de agua y fuego.

Blandas caricias sobre mi latido
bajaban de sus manos al deseo,
mirando adentro de los infinitos,
bailaba en los arpegios de mi sueño.

En el silencio a veces llega lenta,
me danza misteriosa y fugitiva,
luego revienta la gitana vena.

Y allí me permanece suspendida
del ojo musical de la tormenta,
bailando su destino de hoja herida.

Pedro Soto

Editor Poesia

En la vieja Estación

Sábado, 16 de abril de 2011

(La crónica advertía: “Sobre Pavón avanzan las hordas piqueteras)

Pobres uniformados marchaban levantando banderas de pobreza,
los puños apretados dispuestos al reclamo.
Tozuda dignidad que insiste en rebelarse.
Sus bombos redoblan la protesta.

Mercenarios del puente, despertaron los otros,
convocados de noche a “garantir el orden”.
Preparan sus colmillos acerados,
ladran amenazantes formados al acecho,
han vuelto a oler la sangre: unos amaestrados… otros no tanto.

Todo se hace confuso en ese averno,
se ha opacado la luz de la conciencia.
No pueden distinguir que son hermanos:
unos cubren sus caras con capuchas…
otros con antifaces de obediencia.

Asesinos disparos perforan el silencio,
la impunidad ha vuelto a sembrar luto.
Embozada obsecuencia sobre un gatillo débil.
Un pueblo sufre y llora su impotencia:
dos flores solidarias se marchitan
en la vieja estación de Avellaneda.

Pedro Soto

(26/6/2002 – Homenaje a Darío y Maximiliano, dos hijos del pueblo).

Editor Poesia

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