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	<title>Los indios kilmes &#187; Quilmes</title>
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	<description>Sitio dedicado a los indios quilmes, la ciudad de quilmes y allegados</description>
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		<title>¿Sabés cual es mi reconocimiento? Que lo reconozcan a ellos</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jan 2011 01:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[El ferroviario pintor que salió a buscar la Historia por afuera de los libros y la encontró. Diego Miño va a emprender un viaje memorable, un viaje alucinante, revelador: histórico. Un viaje que va romper un silencio de 181 años, un desencuentro de 327. Es mayo del ’93 y excitado, arma una valija de lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El ferroviario pintor que salió a buscar la Historia por afuera de los libros y la encontró.</em></p>
<p>Diego Miño va a emprender un viaje memorable, un viaje alucinante, revelador: histórico. Un viaje que va romper un silencio de 181 años, un desencuentro de 327. Es mayo del ’93 y excitado, arma una valija de lo más particular: es una bolsa grande en donde carga telas, caballetes plegables, pinceles y pinturas, mezclados con alguna que otra ropa. La levanta al estilo Papa Noel y se va con ella al hombro rumbo a Tucumán, en el glorioso Valle Calchaquí. Miño es pintor y alguien en Quilmes —donde vive desde hace 60 años— lo invitó a exponer. Antes de partir hacia el Valle, le promete a su mujer: “Voy en busca de los quilmes; los voy a encontrar”. Miño los quería pintar para esa exposición como los soñó desde chico mientras pescaba ranas, cuando “todo era salvaje y lleno de arroyitos” y sus primos no lograban asustarlo con: “tené cuidado que te va a agarrar un quilmes”. Al contrario, lejos de eso, aumentaba su curiosidad y se lamentaba pensando “que lástima no haber conocido un quilmes”. Él quería saber “cómo eran sus caras”.</p>
<div id="attachment_624" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/01/diego-miño.jpg"><img class="size-medium wp-image-624" title="Diego miño" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2011/01/diego-miño-300x225.jpg" alt="11 de febrero de 2010. Miño en la Casa de la Cultura de Quilmes. Ahí, se desarrollaba la inauguración de la muestra &quot;Quilmes de mi juventud&quot;, de la colección privada de Carlos Benavídes. Dos días después; partió." width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">11 de febrero de 2010. Miño en la Casa de la Cultura de Quilmes. Ahí, se desarrollaba la inauguración de la muestra &quot;Quilmes de mi juventud&quot;, de la colección privada de Carlos Benavídes. Dos días después; partió.</p></div>
<p>Don Diego va a realizar algo que a nadie, pero a nadie-nadie por estos lados se le ocurrió en siglos y siglos: ir al lugar dónde nacieron para la historia y la leyenda de América: Tucumán. Miño, con algo tan simple como un viaje, atravesó el silencio y el desencuentro de lado a lado: es que después de aquel decreto de Bernardino Rivadavia de 1812, cuando declara extinguida la triturante Reducción de los Quilmes, aquí, en Buenos Aires nadie más los mencionó como vivos sino que siempre se lo hizo desde la historia, la educación, la política, la cultura y el periodismo como gloriosos, muertos y enterrados. Pero el pintor fue durante 39 años ferroviario. Era “Jefe de laboratorio de control de calidad de los seis  ramales”, estaba en la sección “No Destructivo” y en sus viajes de trabajo, caminando el noroeste argentino siempre escuchó en las pulperías —donde solía parar a tomar unos tragos— historias y leyendas de los quilmes que saltaban a la mesa cuando contaba de dónde era. “Están en los cerros, en las quebradas, para encontrarlos hay que caminar”, escuchó una y otra vez. Esos relatos “me iban abriendo los ojos” y para allá se fue.</p>
<p><strong>El encuentro con Jesús</strong></p>
<p>Llega a Tucumán llevado en andas por su ladero de tantos años: el tren, su amigo de fierro, lo trajo sabiendo que ese podía ser uno de sus últimos arribos a la provincia: es que se venía la entrega de patrimonio nacional, eso que, cipayamente, nos acostumbraron a llamar privatizaciones, se venía —vaya paradoja— de la mano del peronismo, un movimiento que supo estatizar hasta los árboles&#8230; Menem le cortó las ruedas.  “Ahora si uno quiere ir de Buenos Aires a Tucumán en tren no puede. Quedaron las vías, nomás, tapadas por los yuyos. Hay una miseria&#8230; El noroeste quedó abandonado porque todo lo movilizaba el ferrocarril” afirma  y desciende del Mitre que lo escoltó hasta allá. Una vez en tierra, comenzó la búsqueda. Lo orientaban para Salta, para Catamarca, para Tucumán y allá iba con todos sus bártulos de un lado a otro, y nada. Llevaba 20 días y todos le decían lo mismo: “Los quilmes murieron todos”. Hasta que, por fin, después de haber ido por tercera vez a lo que se conoce en historia como las “Ruinas de Quilmes”, que el pintor llama “La Fortaleza”, alguien lo llama aparte y con sumo cuidado le dice “yo lo voy a llevar de un quilmes” y lo arrimó hasta la casa de don Jesús Costilla. La puerta se abre y se produce El Encuentro:</p>
<p>“Dígame —pregunta Miño— usted sabe si hay algún descendiente de los quilmes, pero quilme-quilme, no que sean de la zona”.</p>
<p>“Yo soy quilmes” afirma un Jesús orgulloso y agrega “mi madre y mi padre son todos quilmes” y retruca.</p>
<p>“¿Y usted de dónde viene?”.</p>
<p>“De Quilmes” contesta el pintor, deslumbrado.</p>
<p>“Pero qué cosa rara, —se sorprende Jesús— nunca ha venido gente de allá, es la primera vez que tengo noticias”. Y, ahí nomás, lo hizo pasar. A la “nochecita —relata Miño— empezaron a caer más y más y era un plato, yo me quedaba parado y ellos a mí alrededor me decían “¿Pero usted vino de Quilmes en serio? Y se decían ‘vos que decís’ y se contestaban y ‘si es de Quilmes es pariente, y si es pariente no hay nada que hacer, es pariente’ ”.</p>
<p><strong>Noche de balas y día de pincel</strong></p>
<p>El pintor está  a sus anchas siente que va a cumplir el sueño de su vida, sueño de encontrarlos para poderlos pintar, pero poco a poco va a despertar a una realidad impensada. Don Jesús le cuenta que de “La Fortaleza” los corrían porque no podían decir que eran quilmes ni tampoco podían vender sus artesanías por propia voluntad. Ellos que son quienes las hacen las cobran 10 o 20 pesos y en “La Fortaleza”, las venden a 100. “¿Por qué no pone un cartel en su puerta que diga “artesanías Quilmes?”, se le ocurre a Miño. “No”, contesta seco don Costilla. “No se haga problema” —insiste Miño— y en el mismo momento agarró una tabla, la pintó de blanco y con letra azul y roja escribió “artesanías Quilmes” y la colgó en el frente de la casa ante la mirada atónita de Jesús. Por la noche balearon la casa, incrustándose las balas contra la pared. Una de ellas fue a dar en el pecho del perro que los salió a enfrentar  y “casi se les muere”. “¿Vio Don Miño por qué yo no quiero poner ningún cartel? Ésta es la gente de “La Fortaleza”, que no quiere que nadie venda artesanías, ni que nadie sepa que acá hay quilmes”, le dice Jesús apenado a un Miño sobresaltado.</p>
<p>Cuando amaneció y, lejos de amilanarse, salió a pintar y dio con Juan Chaile “¿lo puedo pintar?”, lo encaró; “bueno”, recibió como respuesta  y cuando el pincel comenzó a contar, también Chaile empezó: “Yo le pido siempre a la Pachamama y a la Virgen que nos ayude porque acá estamos olvidados, acá nadie nos defiende, acá nadie se preocupa por nosotros&#8230; Se ha ido tanta gente. Ya cada vez somos menos. Los jóvenes se van porque no tienen tierra para sembrar, no pueden hacer casa por culpa de Chico, el terrateniente. Yo le pido siempre que nos dé una mano, que cambie, que pase algo, porque acá no pasa nada. Vamos a desaparecer los quilmes si seguimos así”. El pintor, ante la palabra indígena, quedó conmocionado, sacudido. “Lo terminé de pintar temblando”, confiesa y ahí nomás le largó “le voy a mandar gente de Quilmes para que los vengan a conocer”. “Dígales que vengan, yo los voy a llevar por los caminos, por los cerros, por los senderos, les voy a dar plantas medicinales, si alguno está enfermo lo voy a curar”. Y mientras se despedía de Chaile, de Jesús, de los cerros, la pintura no le alcanzó. “Algo tengo que hacer”, se dijo y les propuso venir a Quilmes-Buenos Aires-&#8230;</p>
<p><strong>14 de agosto de 1812</strong>, Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato, últimas noticias de los quilmes por aquí: se cierra la Historia aunque no en el Valle.</p>
<p><strong>14 de agosto de 1993</strong>, Miño pintor y ferroviario, últimas noticias de los quilmes por aquí: se abre la Historia que viene del Valle después de 181 años. Se produce el encuentro verdadero después de 327 años. Después de aquel fatídico 1666 cuando a la rastra y a punta de arcabuces, los españoles trajeron desde Tucumán a los quilmes para acá.</p>
<p>Cuando invita a los quilmes y llegan desde Tucumán él espera un regreso triunfal, apoteótico. No espera que pongan una alfombra roja para que él pase por allí fumando un puro, pero tampoco imagina el desprecio que va a caer sobre su persona de parte de la cavernícola, envidiosa, conservadora y ridícula “cultura” de Quilmes. Miño va contento de una lado a otro con la buena nueva de: “Los quilmes están vivos”. Va solicitando apoyo económico y moral para semejante alumbramiento, (el más importante de 1812 a 1993 en cuanto al origen se refiere). Y qué va encontrar: desprecio, cargadas, burlas: de la escuela de Bellas Artes, donde era profesor de diseño gráfico, le decían:</p>
<p>“Todos sabemos por los libros que están todos muertos. ¿Cómo vas a venir vos ahora con esto? Pero déjate de joder”. Del club social, lugar donde iba a ser esa exposición con ellos para que puedan vender sus artesanías, le largaron: “¡Indios, no! A usted lo invitamos a exponer y a cenar como siempre, pero no&#8230; ¿Cómo va a traer indios al social?”. El pintor  no hizo esa exposición  y tampoco pasó más ni por la puerta. Cuando salió de allí,  maldiciendo porque no tenía un lugar físico para exponer junto con los quilmes, se cruzó por la calle con Lía Mancedo, dueña en Quilmes del colegio privado que lleva su apellido. Ella, al instante, le ofreció su escuela para que realizase esa exposición, y allí se hizo. De la municipalidad lo trataban de “loco lindo”. Desde la historia, la historiadora hispanófila, Mirita Bollos Cabrios, se encargó en sus charlas públicas de desprestigiarlo, diciendo que eran todas mentiras, en privado se sinceraba: “Sabés lo que pasa, que siempre que se habla de los quilmes, se habla mal de los españoles. Yo estuve en España y me nombraron ‘Defensora hispánica en América’”. Miño, con criterio, le decía “vos no te podes poner contra la Historia, es absurdo. Aparte vos no tenés nada que ver con lo que pasó hace 300 años”. “No” contestaba la señora y le insistía: “Dale, Miño seguí contando que es apasionante”. Y después en público, ¡ñácate!, le seguía dando. Hoy la historiadora anda yendo al Valle seguido, junto con Quique Devincenzi, el director del museo Almirante Brown, que en aquel momento, a tono con todos los mamotretos culturales, lo burlaba: “Ay, Miño, vos y tus cuentos y todas tus idioteces”. De la cervecería le dieron una respuesta ebria, cuando Miño les dijo que los quilmes querían conocerla porque les asombraba que ellos llevaran su nombre. El gerente le tosió: “Nosotros no tenemos nada que ver, es un accidente que estemos en Quilmes”. “Un accidente —saltó el profesor y lo ilustró—, ¿cómo un accidente? Si se pasaron 30 años cateando tierras por todo el territorio de la Argentina buscando las mejores aguas, y las encontraron acá y las mandaron a estudiar a Europa. Los resultados dieron que en las arenas que tenía Quilmes, el agua se filtraba muy bien y además era exquisita. Por eso pusieron la cervecería acá”. Miño cuanto más recorría, cuanto más contaba, más sólo quedaba y más lo perseguían al grito de “¡loco, loco!”, pero Don Diego no iba a aflojar. Como no aflojó la noche de los tiros y los invitó, nomás, como les había dado la palabra. Para hacerlo, visto el apoyo que le daba la Municipalidad y su Quilmes de toda la vida, —salvo dos o tres—, sacó el dinero de su propio bolsillo, flaco y ferroviario —4000 pesos desembolsó Miño para 7 días de estadía—, con comidas a la mañana, tarde y noche en el Hotel Astrid donde cuenta “me reventaron” y remises para una delegación de siete quilmes.</p>
<p>Viajes y viajes a Tucumán hizo Don Diego para que nada falte. El dinero se lo restó a la familia; hacía poco lo habían indemnizado del ferrocarril&#8230; La “cultura” de Quilmes, cada vez que lo veía, muerta de rabia, le ladraba “quien sos vos para decir que son quilmes”. Muerta de envidia no le perdonaba, como no le perdona que fuera él y no ellos los que alumbraron <strong>El Verdadero Encuentro</strong>. Si se habían pasado toda una vida “estudiando el tema”. El pintor aguantó todo este desprecio aferrado a sus pinturas que se las vinieron a comprar y no las vendió. “A lo último me escondía, no le quería hablar a nadie más sobre ellos”. Todo lo cuenta con una sonrisa que lo ayudó a esquivar discusiones inútiles. “Si yo sabía que eran quilmes, ¿para qué iba a discutir?”. La  misma con la que combatió a un periodista del diario El Sol que pretendió adjudicarse lo que había hecho él.</p>
<p>Y está muy bien que haya sido Miño y no otro el que rompió en quilmes con el silencio creado a partir de 1812&#8230; 181 años repitiendo como loros ese mismo silencio en actos oficiales, en la escuela, leyendo en un bostezo a periodistas, escritores, historiadores, “los quilmes, gloriosos, muertos y enterrados”. Pero a pesar de que el desconocimiento sobre la realidad de los quilmes hoy es menor —comparándolo con aquel 14 de agosto del ’93, cuando llegaron por primera vez aquí, acompañados del afecto y la generosidad de Miño y sobre todo, muy sobre todo, de los años que andan y andan organizándose para defender sus tierras y su Pueblo— todavía falta y mucho. Entonces el laburante que se lanzó a buscarlos por sus “charlas de ferroviario”, el pintor que desdibujó los libros, el hombre que junto a los quilmes de Tucumán quebró al desencuentro y que por eso está “hecho” señala “¿sabés cuál es mi reconocimiento? Que lo reconozcan a  ellos”.</p>
<p>Y a modo de los que siempre creen que alguien va a escuchar se anima a realizarle un pedido a la conciencia y a la responsabilidad de los maestros-maestros. “Que les enseñen a los chicos en las escuelas que los quilmes están vivos y los están esperando en Quilmes, en los Valles Calchaquíes. Este es un pedido hacia todos los colegios y los maestros para que reviertan la Historia, para que no cometan errores que después no se puedan subsanar. Todavía se les enseñan que están muertos. Hay que terminar con eso y decirles a los chicos de todas las edades que hay muchos descendientes de los quilmes, que sus apellidos actuales han sido minuciosamente cotejados con los antiguos y son los mismos y que están vivos” y se embala en tren de sueños: “Empecemos la Historia de vuelta”.</p>
<p style="text-align: right;"><em> Por Dardo Abbattista<br />
Publicado en la revista Los Indios Kilmes número 20 de enero de 2001.</em></p>
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">Miño nació en Federal, Entre Ríos, el 9 de julio de 1934; estuvo un tiempo en Córdoba donde estudió Bellas Artes y, más tarde por Buenos Aires, San Telmo, lo vio como Boy Scout (“muchacho explorador” en inglés). De ahí, con sus 10 años, se arraigó en Quilmes para partir sin orden de aviso (como lo hiciera en aquel viaje memorable), a los 75, el 13 de febrero del 2010 desde la clínica San Martín, frente a la Estación de trenes de Ezpeleta.</p>
<p>Su compañera de toda la vida, la quilmeña Beatriz Bernasconi, (con quien compartió 56 años), revela que se conocieron en “un té danzante”. Baile que se realizaba en Bernal, para recaudar fondos y donarlos al colegio Güemes, adonde Miño estudiaba. Del amor nacieron tres hijos, Lucía Beatriz, María Clara y Diego, que a su tiempo, les brindaron dos nietos, Luciano y Natalia.</p>
<p>Un hombre que hizo huella, que hizo historia y que siempre nos va a realizar dos preguntas; con un pedido: ¿Cómo andan los quilmes?, ¿hace mucho que no van al Valle? Cuando vayan, envíenle un saludo a Don Jesús&#8230;</p>
<h2>Cristina Oller y Diego Miño</h2>
<p>“Quisiera reproduccir palabra por palabra, sus dichos, pero no puedo, sólo me queda la argamasa de sentimientos y acciones tendientes a conocernos más, los quilmeños y los quilmes. En ese momento, no comprendí la premura por la entrega de tanta información. Fue un mediodía tan singular como vertiginoso. Estuvimos en comunicación teléfonica con Tucumán, desde los Chañares. Ahí se encontraban Pedro Navarro junto con integrantes de Tribu Argentina y de la Comunidad India Quilmes. Sé que participó plenamente del programa, que sonrió mucho, que lagrimeó al recordar a Juan Chaile —a quien pintó aquella vez—. Que agradeció ser invitado y uno advertía que no era de cortesía sino que —como un auténtico quilmes— hablaba con el corazón, con sencillez, con humildad y sin especulaciones”.</p>
<p>Cristina Oller, quien lo entrevistó por los micrófonos de Radio Quilmes, un día antes de su partida. Locutora y difusora cultural.</p>
<p>“¿Y de agua? ¿Cómo andan de agua por la zona?”, le pregunta Miño a la antropóloga, Isabel Tifner, siempre preocupado por lo vital. Dialogan en el programa Micrófono Abierto que, a falta de Pedro Navarro —por encontrarse en Tucumán—, conduce Cristina Oller. La cinta que me acercó gentilmente, el periodista Eduardo Luis Menescaldi, autor del libro, Páginas Sueltas (Quilmes, el Congreso y algo más&#8230;) quien grabó un pedacito del programa —justo cuando salía al aire desde Tucumán, su hija, Florencia—, registra la voz del pintor; en ese tramo.</p>
<p>La antropóloga desde el valle y Miño desde la ciudad, queriendo saber un poco más, queriendo conversar un poco más; uniendo ambos lugares —como solo Don Diego lo podía hacer—, como si tal cosa. Ella menciona la palabra maíz y él, agua. Para después contar que los indígenas de toda América la adoraban, la imploraban y la respetaban por todos los medios. Miño elogia a los incas y sus represas y sobre los quilmes dice que son “analistas naturales” a la hora de resolver sus problemas, por ejemplo, con la medicina a partir de las plantas.</p>
<p>Las estrellas se ven más que en todo el mundo, disfruta Pedro Navarro, desde Tucumán y en su programa, para referirse al cielo calchaquí. Así, merece Miño, que se lo vea en todo Quilmes; más que a todo el mundo. Los pinceles de la historia se encargarán de ello.</p>
<h2>Se fue un amigo</h2>
<p>Es un día muy triste para mí. Se ha ido un amigo muy querido y, sin embargo, tengo la alegría de que el cariño era mutuo. Ayer domingo, al mediodía, falleció Don Diego Julio Miño, artista plástico, fundamentalmente un buen hombre. Fue el que unió los dos Quilmes: un hombre gentil, humilde, que caminó en busca de nuestros orígenes sin ningún sentimiento mezquino. Quilmeño por adopción, hizo posible que llegáramos al Valle, de su mano. Y, nunca se sintió el descubridor de nada, al contrario, le daba mucha alegría cuando alguien volvía a nuestro Quilmes y contaba que había estado en la tierra de nuestros ancestros.</p>
<p>Hoy, cuando acompañé a su familia y a sus restos al cementerio de Ezpeleta, pasamos por el paredón de la calle Gran Canarias, ese que cuenta la historia de los quilmes, realizado por alumnos de Bellas Artes, donde él también era docente. Ese paredón que lleva la firma de ustedes, los del Valle; ese paredón pintado con los murales no existiría si cada uno de nosotros no hubiera conocido a Diego.</p>
<p>Les mando un beso muy grande y les pido especialmente a José (Díaz) y a Delfín (Gerónimo) que le avisen a Don Jesús (Costilla) y a su familia. Es un pedido de la esposa y los hijos de Diego.</p>
<p style="text-align: right;"><em>por Mónica Cereda,</em></p>
<p style="text-align: right;"><em> trabajadora del Municipio de Quilmes, integró el Proyecto Arqueológico Quilmes, en su momento de esplendor. Y, durante varios gobiernos municipales, ofició de nexo, entre la Municipalidad y la Comunidad India Quilmes de Tucumán</em></p>
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		<title>Las olimpíadas de Wilfrido Franco</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 23:13:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>
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		<description><![CDATA[El ultramaratonista quilmeño con sangre guaraní y española abrigaba un sueño: unir Tucumán con Quilmes, a las zancadas limpias. Lo había intentado en el año 2006, cuando arrancó de la Quilmes Huasi que, como cuenta el cacique Pancho Chaile, es la Casa de Gobierno de la COMUNIDAD INDIA QUILMES de Tucumán, en el Valle. Pero, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El ultramaratonista quilmeño con sangre guaraní y española abrigaba un sueño: unir Tucumán con Quilmes, a las zancadas limpias. Lo había intentado en el año 2006, cuando arrancó de la Quilmes Huasi que, como cuenta el cacique Pancho Chaile, es la Casa de Gobierno de la COMUNIDAD INDIA QUILMES de Tucumán, en el Valle. Pero, en Oliva, Córdoba, por lesión en el tendón de Aquiles, aquel año tuvo que abandonar su sueño.<br />
Wilma Cabrera, su compañera y madre de sus cinco hijos, una vez, mientras me encontraba en su hogar dialogando sobre la aventura, lo había pronosticado: “Mirá que este loco lo va a volver a intentar”. Wilfrido, que estaba presente, no dijo nada, sonrió y pensó: “Esto se llama conocerme”. Y así, con el cariño de su familia, fueron llegando más y más locos: gremialistas, políticos, periodistas, comerciantes y amigos fueron brindando apoyo y, a caballo de sus misioneras piernas y mensajeros brazos —como un antiguo chasqui—, se lanzó a la ruta, nomás.<br />
La historia dice que salió de la Plaza Independencia, en San Miguel de Tucumán, el 27 de julio y que llegó a la Plaza San Martín de Quilmes el 16 de agosto de este año marcando, en veintiún días, una verdadera proeza tras recorrer 1323 kilómetros. Pero él —acompañado en el camino por dos espirituales indios, por la Unión Tranviaria Automotor y por Dios; el mismo a quien, en un pueblo de Córdoba, lo declararon Ciudadano Ilustre junto con el masajista, la familia y los choferes—, dice mucho más.</p>
<p><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/09/wilfrido-franco.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-583" title="wilfrido franco" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/09/wilfrido-franco.jpg" alt="wilfrido franco" width="600" height="324" /></a></p>
<p><strong>Wilfrido, muchos pensábamos que ya estaba e, incluso, que a pesar de haberte quedado en Córdoba por lesión, de alguna manera, lo habías logrado corriendo hasta ahí con todas las dificultades que se te habían presentado en el camino: fuiste sin masajista, sin un apoyo sólido de la intendencia anterior, manejando hasta Tucumán con tu ranchera 74 y arrastrando un trailer. Pero, evidentemente, para vos no fue así y sentiste que habías quedado a mitad de camino, y entonces decidiste finalizar con el pleito encarando “a todo o nada”.<br />
¿Cómo mantuviste la idea latente y cómo arrancaste de vuelta? </strong><br />
¿Te acordás de cuando hicimos la carrera simbólica en homenaje a los quilmes, en agosto del año pasado, y me dijiste: “para que no se apague el fuego”? Eso me quedó muy marcado. Salimos de la Escuela 20, de Bernal, vos en bicicleta y yo, corriendo de donde, antes de hacerlo, dialogamos con alumnos y maestras, con aquellos dos policías de Bernal Centro que, muy amables, nos escoltaron de “la veinte” hasta la Escuela 17, de Quilmes Oeste. Acá también di una apasionante charla para casi toda la escuela, organizada por la directora, Marta Luperini, que nos dio la bienvenida. Después de ahí, cruzamos las vías y fuimos caminado por Rivadavia, dimos una vuelta alrededor de la manzana histórica, para terminar tocando la piedra de Teófilo Yapura, que está en la Plaza San Martín. Veía que nos miraban y se me ocurrió que pensarían: “Estos locos, ¿que están haciendo?”. Estábamos como en medio de la selva y queríamos avivar el fuego, tirando hasta la última ramita, porque era lo único que nos podía sostener en la noche, después de que dejé en Córdoba.</p>
<p><strong>Debe de ser una de las convocatorias más chicas de la historia. No creo que alguien nos gane. Salvo que exista alguno que haya convocado y fuese corriendo él sólo (ríe con ganas y, entonces, le insisto): ¿Fue aquella vez que decidiste volver? </strong><br />
Entre 2006 y 2008, sigo entrenando y, en eso, me manda llamar Roberto Fernández, Secretario General de UTA (Unión Tranviaria Automotor). Me quería conocer por un acto en el que yo, como chofer del Nuevo Halcón, había salvado a una mujer baleada. Esto fue una madrugada. Venía de Plaza Constitución, serían las siete, cuando veo una criatura pidiendo socorro con sus manos ensangrentadas y, cuando paro el colectivo para preguntarle qué le estaba pasando, me dice: “A mí, nada, ¡a mi mamá!”. Y me cuenta que, en un intento de robo, le meten un tiro en la cara, que está tirada al lado de una camioneta. Miro, veo la camioneta y acudimos a ayudarla. Cuando bajo y le pido que se incorpore, vi que la nariz la tenía colgando por el impacto del proyectil (ocurrió en Bolivia y Lisandro de la Torre, en Quilmes Oeste y la mujer, que por suerte se salvó, se llama Claudia Dabrantes). Entonces, la subo al colectivo y le digo a los pasajeros que una de dos: o que se bajaran o que viniesen conmigo. Se bajaron, di la vuelta y la llevé directamente a la Clínica Modelo de Quilmes. Ahí le hicieron las primeras curaciones y la derivaron a Capital. A raíz de esto, vinieron periodistas y, a través de Sergio Lapegüe, de TN, se entera Roberto Fernández y me quiere conocer.</p>
<p><strong>¿Qué sucedió en la entrevista?</strong><br />
Me dice lo heroico que había sido, en ese momento, cuando tomé cartas en el asunto dando ejemplo de don de gente. Él estaba agradecido por haber dejado bien parada a la UTA. Me dijo: “Te agradezco por lo bien que nos hiciste quedar porque, a veces, la gente piensa cualquier cosa de nosotros, los colectiveros. Y, aparte, me enteré de que sos atleta. No es común que un colectivero sea atleta. Me entero por TN que presentaste un proyecto para unir Tucumán con Quilmes y recrear el destierro de los quilmes; y que también presentaste otro, pero ya dentro de la Casa Rosada, para apoyar el atletismo en la Argentina”.<br />
Y, en la reunión, el Secretario de Organización de UTA, Mario Marcinkowski me señala: “Quiero que vos, sin vergüenza, te sueltes y me digas todo lo que necesitás para ese proyecto tan anhelado”.¡La pucha!, dije para mis adentros, estamos volando muy alto. “Yo no quiero ser abusivo —continué en voz alta—, pero pienso que usted va a desistir, porque no es fácil cómo miramos la parte laboral cuando en mi ausencia no esté en la empresa”. “Por eso no te hagas problemas, me tranquilizó, que lo manejamos nosotros”.<br />
“Segundo —me embalé— necesito una camioneta, una combi o un colectivo para llevar el equipo, y que ese colectivo se quede conmigo los días necesarios acompañándome en la ruta”. “No te hagas problemas, me dice, dalo por hecho”. Yo me quedé sorprendido, porque la primera impresión que uno tiene ante todo político y sindicalista es: “Este me está verseando”, porque no conocés a la persona hasta que la ves actuar.<br />
Antes —le había dicho—, necesito chequeos médicos y complejos vitamínicos, más cremas, vaselinas, gasas, una caja de primeros auxilios. No sólo para mí, sino para todo el equipo. En primera instancia, es lo que necesito para partir. Después, lo otro puede esperar. “Y ¿qué es lo otro?”, me preguntó. Y le cuento que, tres meses antes del evento, tengo que tener seis pares de zapatillas y que, además, necesito indumentaria deportiva, pantaloncito y remeras que lleven impreso mi nombre atrás y, delante, el nombre de todos los auspiciantes. Un día, me llama Marcinkowski y me dice: “venite para UTA, que tenés toda la medicación y los complejos vitamínicos”; y, cuando llego, me aclara: “Tené cuidado, porque acá hay mil cuatrocientos pesos. ¿Querés que te lo acerquemos o te lo llevás ahora?”.  “Me lo llevo ahora”, le contesté sin dudar, y me puse todo eso en la cabeza como pude y me lo traje, alentándome: hice tantos sacrificios en mi vida, que ¿no voy a poder llevar este bolsón?<br />
Unas semanas antes de la entrevista con la UTA, me lo encuentro por el barrio al diputado Daniel Gurzi. Nos saludamos, y me pregunta: “¿Volverías a realizar lo mismo?”. Lo miro con una sonrisa y mi señora, que se encontraba a mi lado, dice: “No, por favor”. Y le digo Daniel: “Acá hay una realidad, lo haría si realmente cuento con todos los materiales para ir a la guerra. Soy padre de familia y tengo que cuidar mis ingresos. Tengo que darle de comer a mis hijos, tengo que darle un estudio, pagar mis cuentas y vivir día a día. No es fácil. Soy un humilde servidor de Quilmes que me pongo a disposición del deporte, pero con esa condición”. “No te hagas problemas, me confió, que ya me pongo a trabajar y a mover todos los hilos”. Él me había apoyado en el 2006 declarando de “Interés Provincial” a mi proyecto de unir Tucumán con Quilmes, y lo volvió a realizar este año. Cuando se sumaron estos apoyos, más aquel fueguito, dije: “¡Allá voy!”.<span id="more-582"></span></p>
<p><strong>¿ De dónde partiste hacia Tucumán? ¿Quienes integraban el equipo?</strong><br />
Salgo desde mi casa, adonde me viene a buscar un micro de la compañía Cóndor/Estrella. Me lo mandó UTA. Se me caían las lágrimas. Mis hijos decían “la locura que tenía papá se hizo realidad”. Antes era con una ranchera y manejando yo. Ahora con un micro de dos pisos con cocina, cuchetas, cafetería, baño, calefacción. Dentro del micro nos sentíamos como criaturas con juguete nuevo. En total, con mi señora, tres de mis hijos, Matías, Elías y Esther, el masajista y los dos choferes, éramos ocho. De mi casa fuimos hasta la Plaza San Martín de Quilmes y de ahí, hasta Tucumán.</p>
<p><strong>Vos pensabás salir del Valle —y de la Quilmes Huasi—, igual que en el 2006. ¿Qué pasó que no pudiste hacerlo y, en cambio, saliste de San Miguel de Tucumán? </strong><br />
Walter, uno de los choferes, me dice en Santiago del Estero: “Sabés que hay un pequeño inconveniente: este micro tiene doble eje adelante, [doble rueda] y, cuando dobla, lo hace con cuatro ejes. El primer eje, va a doblar, pero el segundo eje va a quedar colgado en el precipicio. Y nos podemos dar vuelta”. Cuando llegamos a San Miguel, tratamos de ubicar por medio de UTA una combi para atravesar los valles, pero no pudimos conseguirla —incluso nos esperaba el cacique Pancho Chaile para festejar su cumpleaños—. También hablamos con la Comunidad para ver si ellos tenían algún hermano, o en San Miguel o en el Valle, que me pudiese venir a buscar a Montero, y tampoco. Acá, Wilma me llama aparte y me dice: “Mirá, en el 2006, vos ya hiciste el sacrificio de bajar y de subir por los cerros. Y, si salís de San Miguel, va a haber más gente, va a haber más prensa. Va a ser otra la situación”. Y salí de San Miguel, de la Plaza Independencia. Pero largué sólo, con mi equipo. Antes de hacerlo de un hotel, se asomaron y me gritaron: “¡Vamos Argentina, todavía!”. Se enteraron no sé cómo —imagino que por los diarios, porque me hicieron algunas notas—. Un diariero de la esquina me gritó también, los policías me despidieron y ahí largué.<br />
Antes de salir, me encomendé a Dios con todo el equipo, agarrados de las manos, arriba del micro. El primer día corrí 61 kilómetros hasta Simoca. Por el camino me saqué unas fotos con unos niños de diez años que estaban jugando y les conté sobre el destierro de los quilmes y lo que estaba haciendo. “¡Chauu! ¡Chauuu!”, ellos eran los que me alentaban.</p>
<p><strong>¿Cómo fue ese primer día? </strong><br />
Muy movido, porque correr entre ripio, no es nada agradable. Salí a las nueve de San Miguel, y finalizamos a las seis y media de la tarde. A la gente le preguntabas cuánto faltaba para Simoca, y te decían: “¡Aísito, nomás!”. Y ese “aísito” capaz que eran treinta kilómetros. Y como yo no había tomado nunca por ese camino, no me podía orientar, porque la vez anterior bajé a Montero. El segundo día, fue todo de deporte: pasamos Taco Ralo, San Pedro y paramos en un pueblito que tenía baños termales. Ahí nos pegamos una flor de ducha con la familia, salimos relajados, ¡diez puntos! Eso sí, tuvimos un inconveniente con el micro porque, de golpe, un potrillo se cruzó en la ruta y el chofer, para no impactarlo, clavó los frenos, y se pinchó el pulmón de freno, y se perdió todo el aire. Tuvimos que esperar a que viniera el respuesto desde San Miguel de Tucumán —aunque salí a la ruta a cara de perro a correr igual, escoltado por mi hijo Elías con la moto y una mochila que tenía de todo—. Me afligí y me dije, por la experiencia del 2006: “¡Acá el diablo quiere meter la cola!”. Por suerte, mucho más tarde, se solucionó el problema y pudimos seguir. Corrimos de San Pedro a Frías acompañados de muchas manadas sueltas con un sol que nos azotaba. Pensaba en los pueblos originarios y le decía a mi hijo: estamos haciendo esto en contra del genocidio. A partir de este día, me mentalicé en que la carrera era de mojón a mojón, no de Tucumán a Buenos Aires. Por cada uno que pasaba, era una victoria.</p>
<p><strong>Dialogando con vos, apenas llegaste a Quilmes, lo primero que me contaste fue que visualizaste de manera espiritual, a dos indígenas que te acompañaron en el camino, entre matorrales. ¿Dónde fue? </strong><br />
Cuando empecé a pasar por el desierto de la sal, en Catamarca, comencé a sentir la presencia de estos dos aborígenes. Iba corriendo mientras escuchaba música (alabanzas, canciones), pero las pilas del MP3 dejaron de funcionar. Quería tener un contacto espiritual, porque ya me empezaba a laburar la cabeza. Y empecé a sentir cómo, de los arbustos, al costado de la ruta, se asomaban y miraban, y cómo agazapados, me iban vigilando. Eran sencillos, vestían con taparrabos y pecho libre, uno; el otro, con una túnica que lo cubría hasta abajo. Eran de estructura bien grande. Me sentía como custodiado. Y empecé a correr, a correr fuerte, muy fuerte. Me empecé a soltar, me empecé a escapar. Cuando miraba el paisaje se me “aparecían” todas gentes vestidas de blanco y en multitudes. Se me puso la piel de gallina. Ese día llegué hasta casi el límite con Córdoba. Corrí unos setenta kilómetros. Ahí sentí que me gané tanto la confianza de los choferes, que me vieron correr y correr, como la de mi hijo Elías, que vio que el entrenamiento que su padre había realizado en Buenos Aires estaba rindiendo sus frutos. Los choferes, cuando ese día subí al micro, me miraron con una cara de satisfacción, como diciendo: “Este tipo, realmente, no nos estaba jodiendo”.</p>
<p><strong>¿Por qué pueblo te declararon Ciudadano Ilustre? </strong><br />
Cuando llegué a Mansilla, Córdoba, el intendente nos invitó a que paráramos en un hotel de campo, y nos dijo que él se hacía cargo de todo. Yo me quería morir, no lo podía creer. Tenían un termotanque de leña. Nos sacamos fotos con la policía, nos bañamos, nos dieron de comer. Y, a la mañana, me dice mi señora que habría un regalo para mí y para todos nosotros. [Wilfrido, me alcanza un papel y leo: “Visto que en el día de la fecha hace su arribo a esta localidad el señor Franco Wilfrido, atleta que viene de Quilmes de Tucumán a Quilmes de Buenos Aires, y considerando que es una gesta histórica que está realizando este argentino al unir dos pueblos, por lo tanto, el intendente municipal don Oscar del Valle Albarracín, resuelve: Art. 1: declarar al señor Wilfrido Franco y todas las personas que lo están acompañando, mientras permanezca su estadía en esta localidad, ciudadanos ilustres”].</p>
<p><strong>¿A todos? </strong><br />
A todos  —me contesta y sigo leyendo—:</p>
<p>“Art. 2: Este Gobierno municipal reconoce el esfuerzo que está realizando este humilde servidor de la patria, a fin de que se conozca la historia del porqué de su pueblo de Quilmes, provincia de Buenos Aires.<br />
“Art. 3: La presente resolución será refrendada con la firma del señor Secretario de Gobierno, don Isaac Ramón Ledesma.<br />
“Lucio V. Mansilla a los treinta y un días del mes de julio de 2008, Departamento de Tulumba”.</p>
<p><strong>¿Dónde te declaró ciudadano ilustre? ¿En el Concejo Deliberante o en el hotel? </strong><br />
(Ríe y cuenta). Fue a orillas de la ruta 60 y al amanecer, donde nos estábamos preparando para salir. Fue ante las autoridades policiales de los pocos que había, más los enfermeros y los doctores, que eran lugareños y gente del pueblo.</p>
<p><strong>Los casi setenta kilómetros diarios que, normalmente, transitabas, ¿los hacías de corrido o le echabas paradas? </strong><br />
Donde eran, cuesta arriba, y muy fatigosos y con viento en contra, hacía  cuarenta kilómetros, paraba ahí y después hacías los restantes para la tardecita. Las paradas eran de una hora, más o menos, según los percances que tenía, entre las ampollas, los masajes y las comidas.</p>
<p><strong>Corrías a la vera del camino de la ruta pero, a veces, ¿pudiste tomar la ruta? </strong><br />
Muy pocas veces. Para pisar sobre pavimento hacía así: mi hijo Elías iba del lado derecho con la moto y yo agarraba de contramano al tránsito, entonces corría por el ripio de la mano contraria. Cuando visualizaba que no venía nadie, me paraba sobre el pavimento y le entraba a dar y corría cómodo. Pero cuando no pasaba eso, Elías se ponía detrás de mí e iba espejeando con el espejo de la moto, y cuando me tocaba bocina, era que me tenía que tirar a la banquina porque venía un camión o un auto. Cuando pasaban, volvíamos a la ruta, y así. Era saltar, venir, esquivar.</p>
<p><strong>¿Qué camino hiciste, aparte del asfalto y del ripio? </strong><br />
Arenilla y salitre.</p>
<p><strong>Obviamente, corrías mejor sobre ruta. </strong><br />
Sí, más allá de que era dura, era terreno plano. En cambio, en el ripio tenés que saber pisar y traccionar porque, si no lo hacés bien, cuando querés despegar y pisás más fuerte de lo debido, te desplazás entre el ripio y las piedras. Y tenés que pisar como un gato, con cuidado; y no tirar las piedras hacia atrás sino pisar y largar, pisar y largar, sin que haya desplazamiento de piedras, porque si hay alguno te puede ocasionar cualquier trastorno en el músculo o en el pie.</p>
<p><strong>Y esto ¿donde lo aprendiste? ¿Sobre la marcha?</strong><br />
Sobre la marcha. La experiencia te lo va enseñando.</p>
<p><strong>¿Te vendaste? </strong><br />
Sí. No soy amante de correr vendado, pero tuve que vendarme, dedo por dedo. Perdí tres uñas.</p>
<p><strong>¿Cómo corriste con ampollas? ¿Cómo lo solucionaste? </strong><br />
No me salieron tanto debajo del pie, sino de costado. ¿Qué hacíamos? Con una jeringa que teníamos, me pinchaba la ampolla, extraía el líquido y me ponía una gasa curasinada, en un primer momento. Le mandaba venda, cinta, la media, y seguía. Pero hacía pocos kilómetros, y ¡de vuelta me molestaba! Pero, una vez, entré en el micro y me calenté conmigo. Todos se quedaron callados&#8230; Me saqué la gorrita, me saqué la zapatilla y la tiré contra un costado y dije: “¡La pucha!, esto así no puede ir. Alguna solución le tenemos que encontrar”. Y se me ocurre pedirle a mi mujer una de esas toallitas diarias que utilizan ellas. Me la pongo como curita gigante y fue la solución. Me amortiguaba bien y me absorbía el líquido que iba largando la ampolla.</p>
<p><strong>¿Tuviste algún problema importante, en lo físico? </strong><br />
Gracias a Dios, ninguno. No tuve ningún calambre tampoco. Claro que me preparé durante casi dos años y cuatro meses antes de salir. Me tomé todos los complejos vitamínicos. Me dolió sí, la rodilla izquierda y el tibial. Y después, se me iban rotando los dolores. En todo el recorrido me aplicaron solamente tres inyecciones de desinflamatorios. En un momento, el dolor en el tibial me obligó a caminar, y hasta llegó otro momento que ni siquiera eso. Pero mirando el objetivo y encomendándome a Dios, le metí para adelante y no le aflojé. Recuerdo una jornada en la que corrí de noche con el micro alumbrándome el camino y los cuises me pasaban, así y así. “¡Dale, papá, que vos podés!”, me alentaba Elías. Y agachaba la cabeza y corría.<br />
A la prensa, que me recibía en los pueblos por donde pasaba, les decía que la Argentina se mentalice que esto fue un genocidio y que no es una diversión lo que estoy haciendo. Hay mucha gente todavía analfabeta en nuestro país. Entonces pensé: “Si ven a un individuo que viene corriendo con la noticia, se pueden enterar de la historia de Quilmes”.</p>
<p><strong>Corrías, también, para denunciar un “genocidio silencioso”. </strong><br />
Claro. Y pongo como ejemplo el Chaco, donde le sacan el suministro de agua y sus tierras y lo hacen adrede, para que se borren de esos lugares. Y entonces los tipos se apropian del poco territorio que les queda. Les talan los árboles. Y esto nadie lo dice y nadie hace nada. Los matan, los van exterminado en silencio&#8230; Hora tras hora, día tras día. Van exterminando a nuestras propias raíces y, cómo dije en el 2006: “Un pueblo que niega sus raíces pierde toda su identidad”. El pueblo argentino está perdiendo su identidad en el exterminio de los pocos pueblos originarios que van quedando. Y algunos sacan pecho, cantan el Himno Nacional Argentino y se dan vuelta y les clavan el puñal a sus mismos hermanos. Es algo inconcebible. Pasa en Neuquén, en Tierra del Fuego. Hace poco iban a pescar a su laguna, y les cercaron y les vendieron la laguna. ¿Dónde se vio eso? Y ninguna eminencia que está en esos lugares hace nada. Es algo que no le entra en la cabeza a nadie. Vender tierras originarias. A mí me duele, y la única forma de manifestarme que tengo es esta: utilizar esta ultramaraton, para recrear el destierro de los Quilmes y, acoplarme al dolor de cada pueblo actual, originario.</p>
<p><strong>Te preguntaban algo sobre la COMUNIDAD INDIA QUILMES. Y, en caso de hacerlo, ¿qué? </strong><br />
No sabían que había un cacique, por ejemplo. En el peor de los casos, en suelo tucumano no sabían de los quilmes. Eso es algo grave. Y con mucha carpeta, les explicaba. Ignoraban la historia del lugar que, a sus espaldas, había ocurrido. Ignoraban la historia de los quilmes, hoy y de lo que fue, ayer. Y cuando ocurre esto es como si fueras en un automóvil y se empezara a prender el alcahuete de la luz roja y te dijera: “le falta aceite, le falta aceite”. En cualquier momento vas a fundir el motor. A la Argentina le está pasando lo mismo, hay una luz roja que está diciendo: “Los pueblos culturales se están muriendo, se están muriendo”. Y ¡ni bola! Siguen vendiendo tierras igual. Entonces, quiere decir que no les importa.<br />
Si vos me preguntases cuál fue el fruto de la reflexión, cuando llegué a Buenos Aires, te diría: a nadie le importa la cultura argentina. Y quien ocupa un lugar cultural, lo hace para llenarse los bolsillos. Pienso que acá hay que hablar poco y hacer mucho, y acá hablan mucho y no hacen nada. A mí me cayó la ficha ahora.</p>
<p><strong>¿Quiénes fueron los auspiciantes? </strong><br />
Urquiza, Cóndor/Estrella, Plusmar, empresas de larga distancia. ED, de Eduardo Deportes, de Banfield; el High School, de Quilmes; UTA; el Nuevo Halcón, la empresa Granix; por Cervecería Quilmes, Gatorade; la Iglesia Adventista; el Municipio de Quilmes; El Depornauta e Italfrend.</p>
<p><strong>En el trayecto hasta llegar a Buenos Aires, no tuviste problema con las autoridades policiales de ninguna otra provincia, más bien todo lo contrario: saludos, fotos y acompañamientos; pero, al llegar a Pacheco, sé que tuviste problemas. ¿Qué pasó? </strong><br />
Cuando hacemos los primeros cuatro kilómetros, aparece la policía motorizada de Autopistas El Sol, y nos paran. “¡Todos a un costado!”. Acto seguido, nos dicen: “Por favor, retírense por la colectora”. Y por ahí no podía correr bien, porque tenía muchos semáforos y tenía que rebotar y rebotar en el lugar. Era un lío. Y nosotros, en un descuido de la policía, volvimos a correr por arriba y ¡zas!, vienen de vuelta y me dicen:“ Está terminantemente prohibido correr por acá. ¡Te retirás!”. Y yo le digo: “Mire, señor, necesito que nos custodien”. “A mí no me hablaron de ninguna custodia”, me devuelve.<br />
“Bueno —le dije—, vengo uniendo Tucuman con Quilmes y, si usted me hace correr por colectora, no llego en el horario que debo llegar a Quilmes. Le pido su colaboración. Esto está declarado de Interés Provincial y Municipal”. Y en eso, aparecen los de UTA de Zona Norte para hablar con la policía y le dicen: “Mire, estos son los papeles de lo que está realizando el muchacho”.<br />
Y el agente contesta: “Discúlpeme, pero bajo ningún punto de vista ustedes pueden correr por acá, porque ningún vehículo puede circular a menos de treinta kilómetros por hora”.<br />
“Todo lo que vos quieras —se plantó la UTA—, pero esto es un proyecto y vos lo tenés que apoyar, el muchacho viene realizando esta gesta y la UTA se prendió también con este proyecto. Estamos comprometidos, para que esto tenga un final feliz”.<br />
Y el policía insiste: “No se corre más”.<br />
Y entonces intervengo y le digo: “Vos me querés meter el palo en la rueda y me falta poquito para llegar”.<br />
Y el tipo se empecinó en que no, no y no. Y ¿sabés qué ocurrió? Yo no lo podía creer. Hablo con los de la UTA, que hasta ahí me iban escoltando con cinco micros en caravana y con pancartas. Y “El Turco”, nuestro chofer, le dice al agente: “Si él no corre más, por acá no circula nadie más”.<br />
—¿Cómo que no circula nadie? — pregunta el policía.<br />
—Ahora lo vas a ver— le retruca el turco. Y se subió al micro, lo puso en marcha y lo atravesó en la autopista. Los demás micros hicieron lo mismo y, durante veinte minutos, no circuló nadie más y tocaban todas las bocinas. Los policías no sabían qué hacer. Yo me dije: “Acá se arma un despelote y vamos todos presos”. Parecía que se iba a armar una batalla campal y todo, por el proyecto de los aborígenes. Y en eso, El Turco me dice: “Vos seguí corriendo que nosotros nos encargamos del cachengue”. Y yo seguí corriendo. Durante veinte minutos, si quería correr sólo por el medio de la Panamericana, podía hacerlo porque estaba todo cortado&#8230; (Ríe como un chico con sus travesuras, y sigue). Después, me entero de que llamaron a Roberto Fernández y que él llamó al gobernador Scioli; y Scioli llama a los de Autopistas El Sol, y bajan los capos del lugar y no sé qué les regañaron a estos milicos que estaban haciendo las cosas mal. “Y ustedes vayan —les dicen a los policías— y escolten a ese muchacho”. Y le dijeron a UTA: “Muchachos, disculpen este malentendido”.</p>
<p><strong>¿Cuál fue el último tramo que hiciste hasta llegar a Quilmes? </strong><br />
Fueron alrededor de cincuenta kilómetros. Desde el peaje de Pacheco hasta lo que es Domínico, sin parar. Tomé Panamericana, General Paz, Libertador derecho, Recoleta, Alvear, 9 de Julio, el Obelisco. De ahí, subimos a la autopista hasta Avellaneda por el Puente Pueyrredón, Avenida Belgrano, Avenida Mitre hasta la calle Ramón Franco, en Domínico. Después, tomé San Martín y cruzamos las vías por Lamadrid–Las Heras, Irigoyen, Videla derecho, doblamos por Sarmiento y entramos en la plaza San Martín.</p>
<p><strong>Cuando ingresaste, exclamaste: “¡Vamos Quilmes, carajo!”, y tiraste una botella de agua mineral contra el piso, con bronca&#8230; </strong><br />
Me acuerdo ese momento. Sí, cuando reventé la botella contra el piso fue con bronca, quise decir: “Se puede”; quise decir: “Despertémosnos, que se puede luchar por nuestras raíces”. Y lo demostré con sencillez. Fue muy emotivo y hermoso.</p>
<p><strong>Estabas como en un sueño y sin pensar demasiado&#8230; </strong><br />
Es verdad. Ahí me aflojé, dije: “Ya terminaron las responsabilidades para con todos los que me apoyaron: con el intendente de Quilmes, con el diputado Daniel Gurzi, con Roberto Fernández y toda la caramarada que me acompañó, con mi querida familia”. Y culminaba, una vez más, el esfuerzo que había hecho para apoyar a los pueblos originarios. Es como si hubiera dicho: “Hice lo que pude”. Mi mamá me dijo: “Hijo, lo lograste”.</p>
<p><strong>Te recibieron tus amigos. Ocaranza, trabajador municipal —que te acompañó por la comuna para conseguir el subsidio— estaba más contento que vos. Wilma brincaba. Gurzi, funcionarios del Municipio y la UTA estaban anchos. Después de ahí, te fuiste para la Ribera, donde te esperaba Gutiérrez, el Intendente de Quilmes quien, a diferencia del anterior, te recibe. </strong><br />
Sí. Me lleva para allá Rojas, el chofer. Y que me reciba el Intendente, ¡no lo podía creer! Una persona tranqui, perfil bajo, una persona de bien. La verdad es que fue muy lindo por ese lado. Me dijo: “Te felicito, campeón, subí al podio”. Y subí al escenario de El Pejerrey. Había una plataforma, donde justo iban a desfilar las reinas, por algo que ya estaba organizado y no tenía que ver con lo mío. Me presentaron muy bien.</p>
<p><strong>Ahí, te dieron una plaqueta y te imagino cuando la viste, abriendo los ojos como el dos de oro, totalmente sorprendido y preguntándote: “¿Veo bien o necesito de anteojos?”, porque buscabas que la plaqueta dijese algo, pero estaba vacía&#8230; </strong><br />
Sí. Yo miraba y lo hice por dos veces, y no veía nada. Le digo a alguien: “Disculpame, pero acá no dice nada”. Y me larga: “No, no, pasa que, quien hizo la plaqueta se equivocó y había puesto otra cosa que no era, pero te pedimos que te saqués la foto, para que salgas con ella. La plaqueta te la vamos a hacer”. “Está bien”, le dije y me saqué la foto. Pasó el tiempo y nunca me la entregaron, aunque me llamaron del Municipio para decirme que estaba en la oficina del Intendente. Ahora, el intendente no tiene la culpa. La tiene quién está a cargo de Deporte, porque ellos sabían de mi ultramaratón desde el 25 de julio. En San Pedro (Buenos Aires), el director de Deportes, Sebastián Estevez, nos entregó un escrito que daba cuenta de nuestro paso por el lugar. En Rosario, otro tanto.</p>
<p><strong>Tal vez, temieron que no llegaras. </strong><br />
Sí. Para mí que en ningún momento confiaron en que yo iba a llegar. Pero ¿sabés por qué? Porque no están acostumbrados a ver este deporte en la Argentina, a tan grande escala, aunque el intendente me invita al desfile cívico-militar en la semana de Quilmes (me muestra la foto donde está ese día con Gutiérrez, nada menos que a su lado y en el palco).</p>
<p><strong>Está claro: el intendente te agasajó. Viene lo que esperamos que un buen día sea la conmemoración de Quilmes, y te invita junto con tu mujer al palco. Ahí ¿pudiste hablar con él? </strong><br />
No. Disfrutábamos del desfile.</p>
<p><strong>El intendente, de la plaqueta, estimo, no sabía nada. Ni tampoco puede andar ocupándose hasta de eso. ¡Mirá el recibimiento que te hizo! </strong><br />
Gutiérrez lo habrá dado por hecho, pero algunos pánfilos no sabían dónde estaban parados.</p>
<p><strong>¿Al final, el Municipio, ¿te puso el masajista que te faltó la otra vez? </strong><br />
Me dio cuatro mil pesos para que yo, de ahí, le pagara mil quinientos pesos a un masajista y, con el resto, cubriera la comida. La UTA habrá puesto, en total, más de cincuenta mil pesos. Y nos quedamos con las ganas de rodar un documental que iba a estar a cargo de los periodistas de Canal 13, Zambrani y Massachesi. Pidieron cuarenta mil pesos y el Municipio ofreció cuatro mil.</p>
<p><strong>El documental, por el momento, se trunca. Pero con respecto a la gestión anterior, vos —de parte de Gutiérrez—, tenés más apoyo. </strong><br />
Sí, muchísimo más apoyo. Nada que ver con la gestión anterior.</p>
<p><strong>Se puede decir que, en cierto punto, lo disfrutaste, porque de los veintiún días, pasaste sólo dos de zozobras. </strong><br />
Sí. Los demás días fueron regalos.</p>
<p><strong>¿Cuántas provincias atravesaste?</strong><br />
Seis: Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba, Santa Fe y el Gran Buenos Aires.</p>
<p><strong>¿Por cuáles rutas? </strong><br />
La 157, 60 y la 9, para no dejarla más.</p>
<p><strong>¿Cómo documentaste los 1323 kilómetros? </strong><br />
Marcando, mojón por mojón. Cuando finalizaba el día, a eso de las 19.30 —después de haberlo comenzado a las siete de la mañana, para aprovechar toda la luz solar— marcaba el total de lo que había corrido en la jornada; por ejemplo: 70 kilómetros, junto con el kilómetraje de la ruta, el 800&#8230; que era dónde había dejado. Si había un pueblo cercano, dormíamos en él y, si no, nos retirábamos un poco más, hasta encontrar el más próximo. A la mañana siguiente, volvíamos y arrancábamos desde el lugar adónde habíamos llegado el día anterior. Levantamos firmas en cada puesto policial por el que pasamos, con fecha, hora, día y sellos de los destacamentos, provincia por provincia.</p>
<p><strong>¿Te acompañó algún atleta por el camino? </strong><br />
Mi hijo Matías, de diez años, me acompañó unos tramos y a pura zancada. Yo lo veía y no lo podía creer: desde Domínico hasta Quilmes, sin parar. Se ve que arrastra los genes míos, le encanta. Y en Domínico se me prendió un atleta de Quilmes, Juan Soto. El único atleta de la Argentina que tuvo el privilegio de participar en estos últimos kilómetros. Los atletas sabían, lo publicaban por El Depornauta, pero ninguno se arrimó al fogón. La UTA, cuando arribé a Quilmes, venía con ocho micros. Ricardo Zambrani, de Canal 13, me acompañó por Córdoba: tres kilómetros que, para mí, fueron la gloria. Mario Massachesi, también del 13, me acompañó un tramo en Pacheco, caminando. Después, Paulo, un ciclista de Casilda, Santa Fe, me escoltó como cuatrocientos kilómetros hasta Quilmes: El topo, le dicen, aunque cientos de kilómetros los hizo en el micro porque la bicicleta, se le pinchó decenas de veces y, aparte, había mucho viento en contra. En realidad, quien se bancó toda la película de principio a fin, al lado mío y con la moto, asintiéndome, hidratándome, alentándome fue mi hijo, Elías. Pasó viento, lluvia y frío. Wilma, en varios tramos, me levantó moralmente. Y los choferes, el “turco” Vieyra y Raúl Gómez, que se cargaban entre los dos, me hacían reír: El Turco le decía a Raúl “Cabeza de mamut”, y Raúl le contestaba: “Callate, vaquillona”.</p>
<p><strong>Tuviste un equipo anímico muy alto. </strong><br />
Sí. Parecía que me los envió Dios. ¿Sabés cómo me alentaban? Los choferes —que fueron más de dos— no sólo manejaban, sino que le ayudaban a Wilma a preparar la comida.</p>
<p><strong>Te supieron interpretar. Cuando te enojabas, aparecía el silencio, y cuando aparecían los problemas, venía el aliento. </strong><br />
Así. Raúl hasta me asistía con las ampollas. Y el masajista, Carlos Oberti, muy bueno, profesional, tuvo un percance en su salud y quedó internado en Casilda, Santa Fe. Por lo tanto, desde allá hasta Quilmes, llegué sin él y me tuve que cuidar como una niña, como una copa de cristal. Recién me asiste un masajista profesional en Campo de Mayo. Y por acá empecé a perder masa muscular y me preocupé. Llegué con lo último, con mis piernas muy flacas. Llegué con lo justo.</p>
<p><strong>¿Con cuántos kilos saliste y con cuántos llegaste? </strong><br />
Salí con 75 kilos y tenía cinco millones seiscientos mil glóbulos rojos. Finalizo con 71 kilos y, después de haber llegado, a los 15 días, donde me alimenté, me hago un análisis y el deportólogo se sorprendió porque estaba con cinco millones novecientos mil glóbulos rojos. “¡Mirá si no es bueno y saludable correr!”, me decía.</p>
<p><strong>Metiste una marca única, una proeza desde el deporte. Pero ¿cómo  visualizás lo siguiente? Porque, por un lado, está el logro deportivo, para vos, para Quilmes, para tu familia, para quienes te acompañaron. Contás con un merecido homenaje por parte del intendente —estás en el palco, y a su lado, en la Semana de Quilmes— pero, por otro lado ¿creés que lograste el objetivo o habría que ir por más? Te pregunto: lo que buscabas de fondo, que era llamar la atención de los quilmeños y de las autoridades de Argentina, denunciando el genocidio silencioso, ¿creés que lo lograste? </strong><br />
Personalmente, estoy contento porque llegué. Pero por otro lado, no y, por eso, lo volvería a realizar; porque veo que en Argentina parece que somos muy duros en tratar de comprender. Tiene mucho que ver también por la gente que está en eminencia, ocupando ciertos lugares. Estoy contento por los méritos realizados, estoy contento por mi familia, porque a los chicos les ha llegado a sus corazones la parte aborigen, pero la tristeza mía va porque los pueblos originarios siguen igual. Me doy cuenta por los síntomas, como dice el dicho, de que “no les entró bala”. Parecen los patos, a los que querés zambullir en el agua y siempre salen secos. ¿Qué querés que te diga?</p>
<p><strong>En septiembre estuvo el cacique de los quilmes, para recibir un subsidio de quince mil pesos por parte del intendente. Sé que no pudiste entrevistarte con Pancho Chaile, ¿qué le quisieras decir? </strong><br />
Me gustaría tener una charla con ellos, para saber —ya que me involucré en esta lucha, realmente y de buena fuente— cuáles son sus necesidades. Me gustaría decirles que no bajen los brazos y que no se dejen engañar. Lo que hice, lo realicé diezmando mi tiempo, mi cuerpo y mis pensamientos hacia los pueblos que sufrieron y sufren tanto mal.</p>
<p><strong>¿Sentís que se está haciendo más hincapié en tu proeza que en tu denuncia? </strong><br />
Sí. En vez de estar haciendo hincapié en la enfermedad, están haciendo hincapié en el doctor. Y la enfermedad, en este caso, ¿cuál es? Que los pueblos originarios se están muriendo.</p>
<p><strong>No entendieron demasiado lo que quisiste hacer. </strong><br />
No. Porque bajo ningún punto de vista quise destacar mi buen estado físico. Quise destacar a los quilmes, junto con todos los pueblos originarios.</p>
<p><strong>Así como no pudiste dialogar con el cacique, tampoco lo pudiste hacer con el intendente. ¿Qué le quisieras decir? </strong><br />
Al intendente, lo ví un hombre de perfil bajo que llega a todas las áreas, y no porque tenga ese perfil lo va a llevar cualquiera de las narices. Comprendo que una persona de perfil bajo es la más inteligente, porque el engreído, el que se las sabe todas es el que se pega la frente contra el piso y no llega a ningún buen puerto. Pero el que tiene bajo perfil sabe escuchar tanto al que está arriba como al que está abajo. Es más sabio que el sabio. Lo vi humilde. A mí gustaría haber tenido una charla con él porque, en ningún momento, sintió expresión de lo que tenía en mi corazón.</p>
<p><strong>Y ¿qué tenías? </strong><br />
&#8230;Que, por medio del deporte, quise aportar este granito de arena, para que la gente en el Partido de Quilmes, se enterara de la verdadera historia de Quilmes. Y que él mismo pueda instar y amonestar a aquellos que están en la cultura, para que se muevan un poquito más, para que la gente del Partido se informe un poquito más.</p>
<p><strong>Y ¿al gobernador de Tucumán? </strong><br />
No lo conozco, ni personalmente ni en fotos. Le quiero decir que prenda el fuego de la cultura en Tucumán, porque hay gente que ignora la historia de los quilmes, y es grave. Esto pasa en el mismo suelo tucumano. Y, por otro lado, él, que es un hombre de eminencia, se tiene que preocupar por sus propias raíces, si es que es un argentino neto. Porque si hay desfases dentro del territorio aborigen que se lo quieren manotear, el primero que se tiene que ocupar de que esto no suceda es él.</p>
<p><strong>Y ¿a la Presidenta de la Nación? Ya que tu reclamo fue nacional, no sólo provincial o local, para con los quilmes. </strong><br />
Que ella misma evalúe la situación en el sur. Se están vendiendo territorios que son ancestrales. Y esto es un terrible fraude. Ella puede parar un poco ésta situación. Ella tiene voz y voto. Es como aquel que dirige la batuta y está sonando una orquesta, y vos tenés en tus manos que toquen tal nota o que no la toquen. Ella tiene el mando para decir: “Paren de desafinar muchachos, que esta canción no es así”. Si realmente somos argentinos porque, a veces, lo decimos por costumbre.</p>
<p>Por Dardo Abbattista</p>
<p>“Quiero que uno de los pares de zapatillas con los que corrí quede de recuerdo en un museo de acá, de Quilmes, que sea historia, que no se pueda vender, que quede ahí”. Es el del deseo del atleta (y del hombre).</p>
<p>Repotarje publicado en el número 42 de Los Indios Kilmes (Y El Suri), en diciembre de 2008.</p>
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		<title>El inventor de los dibujos animados</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 04:43:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Quirino Cristiani   Un ejemplo para Disney El 9 de noviembre de 1917 se estrenaba en el cine Select Suipacha el largometraje “El apóstol”, con el que el dibujante italiano Quirino Cristiani sorprendía al mundo entero con su obra cumbre: la invención de los dibujos animados. Cristiani, que había nacido el 2 de julio de 1896 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: left;">Quirino Cristiani</h2>
<p style="text-align: left;"> </p>
<p><strong>Un ejemplo para Disney</strong></p>
<p>El 9 de noviembre de 1917 se estrenaba en el cine Select Suipacha el largometraje “El apóstol”, con el que el dibujante italiano Quirino Cristiani sorprendía al mundo entero con su obra cumbre: la invención de los dibujos animados.</p>
<p>Cristiani, que había nacido el 2 de julio de 1896 en el modesto pueblo piamontés de Santa Guilletta, fue traído por sus padres en 1900 a Buenos Aires. Desde pequeño demostraba su bohemia e inclinación por el arte al obtener algunos “ceros” por distraerse en clase realizando caricaturas.</p>
<p> </p>
<div id="attachment_464" class="wp-caption alignnone" style="width: 464px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/en-su-estudio1.jpg"><img class="size-full wp-image-464 " title="Quirino en su estudio." src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/en-su-estudio1.jpg" alt="Quirino en su estudio." width="454" height="304" /></a><p class="wp-caption-text">Quirino en su estudio.</p></div>
<p> </p>
<p>Ingresó en su adolescencia en la Academia de Bellas Artes, pero la calle y las redacciones pudieron más; de esa manera, Quirino comenzó su labor como dibujante en la revista “Sucesos”; luego aportó su oficio a “La Gaceta de Buenos Aires”, para recalar en 1916 en el noticiero “Cine Revista Valle”, su director le encomendó idear movimientos a las caricaturas políticas que divertían a la concurrencia.</p>
<p>Para lograr que las figuras tomasen vida, el pionero de la animación dibujaba retratos humanos y de animales que recortaba en trozos anatómicos. Más tarde los colocaba sobre un pizarrón apoyado en el suelo horizontalmente y en un caballete montaba una primitiva cámara “Urban” con la que accionaba 16 veces su manivela y movía pacientemente los cartones para dar la sensación de un solo movimiento completo del personaje. La luz solar y la azotea completaban el escenario de la fatigosa prueba.</p>
<p>En la realización de “El apóstol” se confeccionaron la friolera de 158.000 dibujos, seis meses de trabajo y 1.700 metros filmados uno por uno por Cristiani. Era una sátira al entonces Presidente Hipólito Yrigoyen y duraba setenta minutos, con el libreto de Alfonso de Laferrere y la producción de Federico Valle.</p>
<p> </p>
<h2>Y ya entonces, la estúpida censura</h2>
<p> </p>
<p> El precursor italiano sufre la primera censura por parte de la Munipalidad a su largometraje “sin dejar rastros”. Este traspié lo obliga a retomar las actividades periodísticas, trabajando en distintos medios gráficos de la época y elaborando, paralelamente, cortometrajes publicitarios, políticos y deportivos, entre los que citamos “Firpo-Dempsey”, “Humberto de garufa”, “Argentinos en Sevilla”, etcétera, para desempeñarse en 1927 como director de publicidad de la Metro-Goldwing-Mayer e inaugurar el año siguiente su propio laboratorio fílmico.</p>
<p>Quirino emprende la tarea de crear al primer largometraje en el mundo de dibujos animados sonoro y lo logra en 1931, con “Peludópis”, una sátira dedicada, como “El apóstol”, a H. Yrigoyen, con la duración de 80 minutos. Pero, con la revolución de 1930 el gobierno de facto de José E. Uriburu censura esta magnífica obra que, no obstante, es presentada aunque no dura más de un mes en cartel y provoca una pérdida de $25.000 al realizador.</p>
<p>Sin embargo, estas viscisitudes no desanimaron a Cristiani que continuó con los filmes “Carbonada” y “El chiste animado”, hasta que estrena en 1938 “El mono relojero”, basado en un cuento de Constancio Vigil y con la participación en los diálogos de Pepe Iglesias “El Zorro”, recibiendo premios de la Municipalidad metropolitana.</p>
<p> </p>
<div id="attachment_465" class="wp-caption alignnone" style="width: 393px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/Mono-Relojero.jpg"><img class="size-full wp-image-465" title="“El Mono Relojero” realizada por Cristiani en 1938" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/Mono-Relojero.jpg" alt="“El Mono Relojero” realizada por Cristiani en 1938" width="383" height="284" /></a><p class="wp-caption-text">“El Mono Relojero” realizada por Cristiani en 1938.</p></div>
<p> </p>
<p> </p>
<h2>El mundo de Disney,</h2>
<h2>el mundo de Quirino</h2>
<p> </p>
<p>Una de las mayores satisfacciones que tuvo Quirino Ciristiani fue la visita que realizó Walt Disney en 1942 a su estudio cinematográfico. Cuando el realizador norteamericano vio “Peludópolis”, se suscitó este diálogo:</p>
<p> </p>
<div id="attachment_466" class="wp-caption alignnone" style="width: 489px"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/peludopolis.jpg"><img class="size-full wp-image-466" title="“Peludópolis”" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/04/peludopolis.jpg" alt="“Peludópolis”" width="479" height="255" /></a><p class="wp-caption-text">“Peludópolis”</p></div>
<p> </p>
<p><strong>Disney:</strong> ¿Con cuánto personal realizó esta obra?</p>
<p><strong>Cristiani:</strong> ¿Qué equipo ni personal? Lo realicé todo yo. No sólo la creación de los personajes sino también los dibujos.</p>
<p><strong>D:</strong> ¡No puede ser, si nosotros necesitamos 20 dibujantes!</p>
<p>Allí mismo, Disney le ofreció a nuestro artista un puesto en su equipo, pero Quirino rechazó la tentadora oferta porque había echado raíces en Argentina.</p>
<p>Quirino, ayudado por Atilio, el mayor de sus dos hijos, continuó al frente de su laboratorio pero se trasladaba periódicamente a la ciudad cordobesa de Unquillo para encontrarse con el afamado pintor Lino Spilimbergo, hasta que un incendio en 1962 se llevó para siempre la valiosa filmografía pionera del cine mundial obligando a Cristiani aun retiro forzoso. Vivió en Córdoba, más tarde en Wilde y se afincó, definitivamente, a partir de julio de 1980 en la casa de la calle Rodríguez Peña de Bernal, en compañía de su nieto mayor, Héctor y familia.</p>
<p>En 1981 fue invitado a su pueblo natal, donde fue presentado el libro “Due volte 1 Océano” (vida de Quirino Cristiani) de Giannalberto Bendazzi; se le suma a esta hecho el filme-reportaje que llevó a cabo Jorge Surraco presentado en la Escuela Panamericana de Arte.</p>
<p>Pero, ¿de dinero?, ¡Ni hablar! Mientras Wald Disney construía un imperio multimillonario, Quirino Cristiani, su ejemplar antecesor, solicitaba una pensión a la vejez para poder sobrevivir.</p>
<p>Aquejado por un soplo cardíaco, Quirino Cristiani falleció, mientras dormía, el 2 de agosto de 1984 en Bernal, a los 88 años de edad y dejando un legado para sus vecinos quilmeños de quien jamás claudicó ante la tentación del dinero ni el poder; asemejándose a un pájaro que, invocando la libertad, extendió sus alas y se largó a volar.</p>
<p> </p>
<p><strong>Por Enrique Rodríguez</strong></p>
<p> </p>
<p><em>Publicado en el número 1 de Los Indios Kilmes, que salió a caminar, el 10 de junio de 1993. hector_cristiani@yahoo.com.ar, es el correo de su nieto y, Dos veces el océano, el libro del historiador italiano, Gianalberto Vendazzi.</em></p>
<p><em>Quirino Cristiani, todavía aguarda que, en Quilmes, alguna plaza, teatro o escuela, lleve su nombre como en Unquillo, Córdoba, el lugar donde también vivió.</em></p>
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		<title>Luis&#8230; Luis&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2010 03:52:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Luis Laporte tenía 28 años y “era un pan de Dios. Era pasado de bueno; una vez se fue a Salta y cuando volvió me trajo una quena y tierra de regalo”, cuenta Gabriel, su hermano más chico, que no lo olvida. Vestía todo desalineado y siempre leía. Gabriel todavía lo ve tomando mate en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Luis Laporte tenía 28 años y “era un pan de Dios. Era pasado de bueno; una vez se fue a Salta y cuando volvió me trajo una quena y tierra de regalo”, cuenta Gabriel, su hermano más chico, que no lo olvida. Vestía todo desalineado y siempre leía. Gabriel todavía lo ve tomando mate en el patio de su casa y escuchando a Hugo Guerrero Martineithz. Ve la sonrisa que el hermano le devuelve a la madre después del enésimo reto: “¿De dónde viniste?, otra vez con los pies llenos de barro”. Luis militaba en la Juventud Peronista y caminaba por las villas de Quilmes para saber en qué podía ayudar. Sus compañeros de secundaria lo llamaban  “Astroboy” porque era un “bocho” y sus notas andaban siempre por las nubes, siempre de siete para arriba. Hace poco sus ex compañeros, después de tanto tiempo, querían volverse a encontrar. Ubicaron su teléfono y lo llamaron: era para invitarlo a una fiesta de egresados. Atendió Gabriel  y les contó lo que había ocurrido, pidiéndoles “si lo pueden recordar”. Un mal día, un día de dictadura, el 16 de agosto de 1977, salía de su casa de Quilmes hacia el trabajo en Lanús. Iba para la fábrica donde era obrero y la dictadura de Videla lo desapareció. Luis, como los de esa juventud maravillosa, los de esa generación maravillosa, estaba bien armado: llevaba a cuestas el bolso de los sueños. Su padre, después de tanto buscarlo y buscarlo junto con su mujer, entrecierra los ojos, se va yendo, está internado en terapia intensiva y no habla ni reconoce a nadie. Él había sido miliciano español y vuelta a vuelta, como era antiperonista, se trenzaba y lo peleaba a Luis. Los médicos ya no pueden hacer más nada y dejan pasar a sus dos hijos, de repente hace un gesto como pidiendo algo. Uno de los hermanos lo entiende y le alcanza rápidamente una lapicera y una hoja en blanco que rompe de su agenda. Allí escribe como puede, desde el alma, Luis&#8230; Luis&#8230; y se va.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Por  Dardo Abbattista</strong></p>
<p style="text-align: left;"><span><span id="_marker"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify;">*gabriellaporte@yahoo.com.ar</p>
<div class="mceTemp">
<dl id="attachment_446" class="wp-caption alignnone" style="width: 293px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/21.jpg"><img class="size-full wp-image-446" title="Luis, en su casa de Quilmes, con Miguel y Gabriel, sus dos hermanos. " src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/21.jpg" alt="Luis, en su casa de Quilmes, con Miguel y Gabriel, sus dos hermanos. " width="283" height="293" /></a></dt>
<dd class="wp-caption-dd"><span style="color: #000000;">Luis, en su casa de Quilmes, con Miguel y Gabriel, sus dos hermanos.</span> </dd>
</dl>
<div class="mceTemp">
<dl id="attachment_447" class="wp-caption alignnone" style="width: 293px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/31.jpg"><img class="size-full wp-image-447" title="Con Margarita Amengual, su madre." src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/31.jpg" alt="Con Margarita Amengual, su madre." width="283" height="383" /></a></dt>
<dd class="wp-caption-dd"><span style="color: #000000;">Con Margarita Amengual, su madre.</span></dd>
</dl>
<div class="mceTemp">
<dl id="attachment_448" class="wp-caption alignnone" style="width: 476px;">
<dt class="wp-caption-dt"><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/11.jpg"><img class="size-full wp-image-448" title="Cuando terminaba el secundario en el Nazareth de Quilmes." src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/11.jpg" alt="Cuando terminaba el secundario en el Nazareth de Quilmes." width="466" height="302" /></a></dt>
<dd class="wp-caption-dd"><span style="color: #000000;">Cuando terminaba el secundario en el Nazareth de Quilmes.</span></dd>
</dl>
<p><a href="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/41.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-449" style="border: white 5px solid;" src="http://kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2010/03/41.jpg" alt="" width="228" height="314" /></a></div>
</div>
</div>
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		<title>Mi hermoso padre</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 18:47:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi abuelo Hilario lo levanta en brazos y, orgulloso del varón, lo muestra al mundo y lo va a llamar Juan, en honor a su padre, cultivador de aceitunas, de papas, de tomates y cocinero de panes, de pizzas y también leñador, y Angel por su amable hermano. Así, y de una mano partera que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/dardopadre1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-272" title="dardopadre1" src="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/dardopadre1-207x300.jpg" alt="dardopadre1" width="207" height="300" /></a>Mi abuelo Hilario lo levanta en brazos y, orgulloso del varón, lo muestra al mundo y lo va a llamar Juan, en honor a su padre, cultivador de aceitunas, de papas, de tomates y cocinero de panes, de pizzas y también leñador, y Angel por su amable hermano. Así, y de una mano partera que lo toma del vientre de María, nace mi hermoso padre, Juan Angel Abbattista, en el barrio “Las Ranas”, ubicado en el Docke, cerca de la Usina. Pega su primer grito un 6 de abril de 1928, en casa de Juan, un hermano de mi abuelo, donde todos juntos, venidos de Italia, vivían en familia. Aunque, de la alegría, mis abuelos, se tomaron todo el día para festejarlo y anotarlo después, el 7 de abril. Pero a los pocos días de su venida al mundo terrenal, tan chiquito, los arreó a todos para Quilmes, con ganas de no abandonarlo jamás como de verdad ocurrió.<span id="more-271"></span></p>
<p>Juancito: cuando alguien lo llamaba así, él les decía <em>Juancito, Juancito…¿sabés cuánto hace que se fue Juancito? </em></p>
<h4>Travieso e inteligente</h4>
<p>A los seis años ingresó a la escuela 17 y, “por todo lo que sabía”, lo hizo en segundo grado. Pero el que sólo se ríe, de sus picardías se acuerda, ¿ a ver pa’, de cuál te acordás? <em>Antes los colectivos, en su parte de atrás, llevaban la rueda de auxilio y un día me trepé de ella en el “blanquito”. Una señora que viajaba en el colectivo y me vio, se agarraba la cabeza. Esa señora era mi madre. Cuando entré a casa me salvó mi tío Mariano que se puso en el medio de los dos y no se movió de allí hasta que mi madre aflojó en su intento de “matarme”. </em><br />
Pobre mi madre querida, ¡cuántos disgustos le he dado!, lo escuché cantar más de una vez con sonrisa cómplice y agarrándose la cabeza.<br />
Mi Padre tenía devoción por mi abuela María Manfré; era como su novia más hermosa. La amó tanto.</p>
<h4>En el aula</h4>
<p>Pasaba a dar una lección y se sacaba ocho. Y dos por la lámina que le ayudaba a preparar Clara, su protectora hermana, daba 10. Pero del trayecto que va del pizarrón al fondo del aula, donde está su asiento, tira tinteros, pelos y cuadernos y entonces se saca un cero “dividido dos (por el diez) tenía cinco”, comenta alegre.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/dardopadre2.jpg"><img class="size-full wp-image-273 aligncenter" title="dardopadre2" src="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/dardopadre2.jpg" alt="dardopadre2" width="600" height="370" /></a> Una vuelta vino la inspectora a la escuela para tomar examen, por vez primera. La tensión era grande y mi padre pasó al frente. Le tomó 7 materias y lo calificó con algunos siete y otros tantos diez. Después la inspectora llamó a su maestra del sexto grado porque no entendía como Juan tenía en el boletín notas tan bajas. -Mire al dorso- le dijo la señorita Damiano, y allí figuraba “es una lástima que su conducta no corresponda con su inteligencia”.</p>
<p><em>Me pasaba de travieso</em>, me confiesa con sus cejas levantadas y con su pícara sonrisa de Juancito.</p>
<h4>Sus juegos</h4>
<p>El pío, el hoyo pelota, la bolita, la moneda, el arco, el balero, el yo-yo, las cartas, el dominó, el barrilete, el tinenti (la payana), la honda -que bajaba gorriones y faroles-, la flecha y bicicleta y fútbol todos los días.</p>
<h4>Laborioso como el que más</h4>
<p>Almacenero: de los 8 a los 10 donde hacía el reparto, primero de a pie con canasta en mano y después en bicicleta.</p>
<p>Lechero: de los 11 a los 14. Iba por las calles de Quilmes con carro y caballo y una leyenda pintada que él mismo eligió: “Soy como el picaflor, vengo, pico y me voy”. Esto lo tenía adelante y en la parte de atrás figuraba: “Deja el mundo como está que está hecho a la medida”. De los dos costados, lo acompañaba con una fileteada foto de Gardel que llevaban de aquí para allá, la caricia, la porota o el pibe.</p>
<p>Mecánico: A los 14 años. Pero se fue enseguida del taller porque los fines de semana llegaban las del oficio más viejo del mundo y los lunes tenía que andar levantando del piso los profilácticos.</p>
<p>Obrero: de los 14 a los 17. Era aprendiz de fundidor y noyero en la Inyecta Argentina. Trabajaba allí codo a codo con anarquistas y socialistas y, un día, la huelga por ganar poco. Villar, gerente general de la empresa de capital judío, le dice a los huelguistas “que den un paso al frente quienes sacaron a los menores afuera”. Y allí los tres Juanes: Spadaro, Cavalaro y Abbattista lo dieron y lograron que, cada 6 meses, les aumentaran 0,05 centavos. Castro, un dirigente comunista de aquel entonces, le auguró: <em> Seguí así que vas a ser un gran dirigente</em>. Así comienza mi padre su carrera sindical.</p>
<p>En la Cafil –fábrica de fundición de acero, hierro, aluminio y bronce igual que la Inyecta- ubicada en Berazategui, trabaja de los 14 a los 19.</p>
<p>En Ducilo: de los 19 a los 20. Fábrica textil de capital yanqui.</p>
<p>Servicio militar: en Zapala de los 20 a los 21.</p>
<p>En Itasa (Picaso) enfrente de la Inyecta. Metalúrgica. Trabajó de los 22 a los 24. Lo echaron por adherir a una huelga. Más tarde les hizo juicio y les ganó y lo tomaron de vuelta por unos meses.</p>
<p>Con amigos pone la fundición San Juan, ubicada en Av. La Plata y San Juan.</p>
<p>La Crisoldini: Trabaja del 55 al 65. Entrando el día que cayó Perón. Era una empresa alemana que había nacionalizado el peronismo y que antes se llamaba Crefi. Ubicada en 12 de octubre y Av. La Plata donde está hoy Carrefour. Trabaja de oficial noyero haciendo las lingoteras que son las cabezas de motores de autos y de camiones. Aquí fue su apogeo como sindicalista. Aquí creció su nombre y su historia escribiendo, en época difícil, su página de gloria: Fue el único Delegado Gremial elegido de forma democrática, los demás fueron elegidos a dedo por la intervención. <em>Acá viene lo mejor de mi Historia Gremial</em>, me dice. “Acá nosotros no vamos a reconocer a ningún delegado que elija el interventor, la puta que los parió”,  habla mi padre a los compañeros que, en el medio de vítores, lo aclaman y lo siguen mientras el interventor, como delegados, nombra comunistas, socialistas y radicales. “Basta que no fuese peronista podía ser cualquiera”, ejemplifica. Trabaja en la Fundición Gris donde le marca a Juan Carlos Galazzi, elegido subdelegado, “nosotros vamos a la Fundición Gris y actuamos como Delegados”. <em>Estás loco Juan, nos van a matar a todos</em>, retruca Galazzi. “Pero lo hicimos igual”, se enorgullece mi padre. Fue elegido por 56 compañeros –el total de su Sección- y, a su vez, por el cuerpo de Delegados integrado por 15 Delegados representantes de los 2000 obreros que trabajaban en la Crisoldini en las 7 secciones de acería, laminación, mecánica y demás eligen un cuerpo de 5 Delegados entre los que está él y de ahí sale elegido como Delegado General. Mi padre salió elegido de la urna de madera, fabricada en la carpintería de la Sección, flanqueada de dos veedores, y en cuarto oscuro, en la única elección democrática realizada en la Crisoldini en época de la Revolución Libertadora que –como leí alguna vez- no fue ni Revolución ni Libertadora. En las paredes de las fábricas, sus manos pintaron “Perón vuelve”, “afuera los milicos”, “queremos sindicatos libres” “afuera la intervención”.</p>
<p>Ahí adentro había verdaderos sindicalistas, ahí viví grande sueños: pensar en el porvenir, tener grandes ilusiones, recuerda.</p>
<p>De 1965 –año en que cierra Crisoldini- a 1966 trabajó en la Cervecería de Quilmes alternando con changas y trabajando en una fundición de Wilde en 1967.</p>
<p>A partir de 1980 hasta el 2005 integra, con suma responsabilidad, orgullo y memoria la “Comisión Permanente de Homenaje a los Mártires del 9 de junio de 1956” que actualmente preside Arrondo. Tuvo grandes amigos en la Resistencia Peronista del Comando de Liberación Nacional 113 y, junto con soñadores compañeros, es fundador, por los años 80, de la Agrupación “24 de Febrero”, fecha del primer triunfo peronista en las elecciones de 1946, siendo por siempre, su presidente. Jorge Cesaroni y Silvia Battisti, hermanos, amigos y entrañables compañeros en la “24” y en la vida, estuvieron amándolo, cuidándolo y adorándolo –como lo hacen hoy-. Ellos, junto con Colpo, Rodolfo Scardamaglia, Machado, Héctor Bevacua, Huguito también de la Agrupación, y Calona y Nelly, y Gustavo Ongarelli, Víctor Gullotta, Héctor Césare, Fabián Moglia y tantos y tantos amigos más abrazaron su hombría de bien.<br />
Cesaroni, en momentos culmines, lo comprendió a fondo, lo tranquilizó, lo acompañó como saben acompañar los grandes amigos. Silvia, en los mismos momentos, lo cuidó con amor de hija.</p>
<p>El doctor Alfredo Valenti, guía espiritual, es su símbolo de la amistad. Se conocieron desde chicos y no se dejaron de ver jamás durante 60 años. Estuvo en las paradas más difíciles de su vida. Es la expresión máxima del amor de un amigo a otro. Compinches, alegres, tiernos, bravos, guapos los dos. Cuando mi padre lo veía, la felicidad, venida desde el alma, se le dibujaba en el rostro y por días y días enteros, no se le iba. Respeto, admiración y amor sentía por él. <em>Es mi amigo</em>, decía sobre Valenti, como quien presencia las maravillas del mundo. Y así, la palabra amigo, la palabra <em>Valenti</em>, en su boca, dignificaba los sentidos más profundos de la vida.</p>
<p>Valenti y Cesaroni: son síntesis de la amistad y de amor de humanidad hacia mi padre; cosecha de lo que supo sembrar.</p>
<p>Ruben Ourracariet: si en algún momento hubiese un campeonato por los barrios disputándose el premio, al “mejor vecino”. Presentando a Ruben en la cancha, si uno no gana, pega en el palo. <em>Qué precisás Juan</em>, lo adivinaba y ahí andaba Ruben, siempre dispuesto, buscándole la vuelta hasta encontrarla. Norberto García y Fredy Rondinoni junto con más vecinos y vecinas del barrio fueron en idéntica dirección a Ruben.</p>
<p>La Tía Olga: su prima, a la que siempre recurría para que le sacara el mal de ojos y el empacho. <em>Bruja</em>, que también le sabía espantar la guadaña, en medio de chistes y de carcajadas.</p>
<p>El Juanchi: Juan Angel Mazzullo, su sobrino. Cuando renegaba con el auto, como Juanchi es mecánico, a él recurría y con sonrisa ancha, de tío orgulloso,  por su honestidad y capacidad de trabajo, decía sobre él,  “es Juan Angel, viejo, está todo dicho”. Lo afirmaba en alusión a él y al querido tío Juan, padre de Juanchi y de Marcelo, quien más de una vez, por medio de los masajes, lo aliviaba, cuando le agarraban esos dolores de cintura. <em>Pará, pará, no me toqués</em>, te frenaba para, acto seguido, pedirte, <em>llamá a Marcelo</em>.</p>
<h4>Garraferro de 1968 a 1987</h4>
<p>Mario Jovanovich, de la empresa “Quilmes Gas”. Con gran cariño y respeto disfrutó de sus historias cuando mi padre iba hacia su depósito a cargarle garrafas. Sobre él, con igual cariño y respeto, recuerda: <em>En los momentos más malos de mi vida financiera, fue quién me ayudó sin cobrarme ningún interés y sin pedirme nada a cambio. Le estoy agradecido a él, y a sus socios, de por vida</em>.</p>
<p>1987. Aquí asume como <span style="”font-variant:small-caps;”">Delegado Municipal de Quilmes Oeste</span> bajo la intendencia de Camaño y “la rompe”. Acá comienza la leyenda del símbolo de la honestidad en la función pública llamado Juan Angel Abbattista. “Trabajé 67 meses sin faltar un día, sin tomarme franco y sin tener la suerte de enfermarme. Los sábados y domingos recorría sociedades de fomento para comenzar el lunes bien organizado. Todo lo hice con mi vehículo (que lo rompí todo)”.</p>
<p>Trabajó de 1987 a 1993, año en que el Intendente Aníbal Fernández lo releva del cargo porque tuvo “chispazos” con él y porque los integrantes de la Liga Federal que respondían a Fernández le reclamaban el cargo. Fernández, cuando se avecinó la interna, le pidió los camiones y mi padre le contestó “que no se los daba porque los necesitaba” y, además, le preguntó “ si estaba loco, porque él no trabajaba para internas sino para el vecino de Quilmes”.</p>
<p>En 1990 juró como concejal y ocupó la banca por tres veces asumiendo cuando se ausentaba Camaño por ser el primer concejal suplente.</p>
<p>De 1993 a 1994 retoma las garrafas.</p>
<p>De 1994 a 1995 fue Director de Servicios Públicos, por gestiones que realizó Angel Abasto.</p>
<p>De 1995 al 2002 vuelve a retomar las garrafas.</p>
<p>En el 2003, proveniente del sector de Aquino, realizó, bajo la intendencia de Sergio Villordo, una brillante y breve escala como Director de Acción Social que duró sólo dos meses. De aquí Villordo lo relevó del cargo y esto es uno de sus máximos halagos y galardones; es decir, el que un intendente alejado y alejado de la honestidad, lo haya relevado de su puesto por honesto, trabajador y capaz. Mi padre llevaba el control –mediante anotaciones diarias- de toda la mercadería que entraba y salía y de cuál era su destino. Le decían: “Vengo de parte del concejal tal a llevarme tanta mercadería” y mi padre les contestaba: “Como no, déme su nombre y dígame a qué destino lleva la mercadería y después fírmeme acá”. Le contestaban: ¿Cómo me pide eso? <em>Si usted no me lo dice, no hay mercadería</em>, les devolvía. Cuando llegó esto a oídos del intendente, lo cambió por uno que debía mirar siempre para otro lado. Aunque a él le dolió hasta los huesos esta ida de la función pública -siendo una de sus grandes amarguras- cuando hicimos esta lectura, (del galardón que representa que alguien deshonesto, prescinda de él por honesto) lo festejamos como un verdadero triunfo de su trayectoria.</p>
<p>A fines de noviembre de 2005, a un mes de su partida, los concejales votan, por unanimidad, la idea que les acerqué -oída por la concejal Cora Otamendi y redactada por el ex concejal Tito Alburúa- de ponerle Juan Angel Abbattista al paso bajo vías que se debe hacer en Carlos Pellegrini y las vías del Ferrocarril en plena estación de Quilmes -donde ya hay una ordenanza, la 8783/00, presentada por el ex concejal Aquino que habla de llevarlo a cabo-. Esta idea, de hacer un puente peatonal bajo vías, es de él y la impulsó durante 20 años con el fin de evitar los accidentes -donde pierden la vida varios quilmeños- y para que pasen por allí los ancianos, los que se movilizan en sillas de ruedas y las mujeres embarazadas sin tener que subir y bajar por las escaleras.</p>
<p>Pa’: ¿a dónde conduce la honestidad?<br />
<em>Al triunfo</em> -me enseñó sin dudar- y otra vuelta le pregunté por qué no tenía ninguna reja en la casa. <em>Porque no tengo nada que esconder, hijo</em>.</p>
<p>“Quilmes es lo más grande que hay donde han nacido mis hijos, mis nietos. Siempre trabajé <strong>‘por un Quilmes mejor’</strong> y seguiré trabajando” con todo el amor: Juan Angel Abbattista.</p>
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		<title>La feria más grande de Latinoamérica, está en Solano</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 00:11:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Gabriel Gullotta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[No sé quién le habrá puesto semejante título, pero viniendo de un pueblo de tantos inmigrantes del interior del país y limítrofes, seguramente no será un embuste. Nuestra gente conoce la feria de Simoca, en Tucumán, las ventas ambulantes en Paraguay y Bolivia, la feria de Pisac en Perú, y cómo se intercambia en Jujuy, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No sé quién le habrá puesto semejante título, pero viniendo de un pueblo de tantos inmigrantes del interior del país y limítrofes, seguramente no será un embuste. Nuestra gente conoce la feria de Simoca, en Tucumán, las ventas ambulantes en Paraguay y Bolivia, la feria de Pisac en Perú, y cómo se intercambia en Jujuy, Salta o Corrientes. Y acá confluyeron todas. Así, pues, bien ganado debió ser esto que constituye hoy nuestro orgullo nacional, incomparable a cualquier otro fenómeno. Y quien ha recorrido un poco el país y el mundo comprenderá que más de trece cuadras de extensión, no se ve en cualquier lado (ni en el Zócalo de México, ni en el Mercado de Pulgas de El Cairo).</p>
<p><a href="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/feria-solano.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-248" title="feria solano" src="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/10/feria-solano-300x150.jpg" alt="feria solano" width="300" height="150" /></a></p>
<p>Originalmente, estaba dispuesta sobre la Avenida 844, pero luego se instaló desde la Estación, a lo largo de la Avenida Donato Álvarez, y avanzando cada vez más hacia la Avenida Isidoro Iriarte. Hoy continúa más allá aún, sin que sea oficioso. Del carro al estante, del caballete al piso, las miradas y los gestos de los vendedores van cambiando de la economía formal a la informal, a medida que vamos caminamos del centro a la periferia. Un joven conocido periodista de televisión, poco antes de arrojarse por la ventana de su departamento, hizo una última nota en la feria de Solano, y allí apenas se vio la mirada liberal de un porteño aparentemente “desprejuiciado”, sin poder penetrar más que un poco de su superficie.</p>
<p>Para recorrerla hay que establecer una estrategia de compra: alimentos, ropas y enseres, electrodomésticos y artículos para el hogar, nuevos o usados, y objetos diversos de incierto origen. Olor de chipá, choripán y empanadas fritas. Ajos y morrones de las cholas. Desde las especies, hasta el pantalón, la camisa, la púa de un tocadiscos de pasta, un florero del siglo XIX, un lavarropas último modelo, cuises, gallinas vivas, herrajes para el caballo, inodoros usados, cuchillos, mecedoras, facones, el ojo de buey de un barco, verduras y frutas, un libro incunable en francés que ni su dueño conoce. Todo es posible dentro de esta fantasmagoría real.</p>
<p>La ley del trueque transformada en dinero, bien de cambio. Pero también la posibilidad de palpar, regatear, conversar, comprar lo que se necesita. Mundano laberinto en línea recta. Descenso a un baño de pueblo donde todo es posible: la brutalidad y el encanto, la tersura y la necesidad, la miseria, la lujuria y la avaricia de los objetos; la supervivencia.</p>
<p>A comienzos de la década del 90, a escasos treinta metros de la feria, una pequeña imagen de la Virgen de la Rosa Mística derramó aquí lágrimas de sangre, en una modesta casa particular. Entonces, el lugar también se convirtió en una larga peregrinación de creyentes que vinieron de todas partes del país. Se hicieron misas al aire libre. Se reorientó el tránsito, se pusieron vallas, y fue una romería de velas, rosarios, crucifijos y estampas. Feria y misterio. El mensaje del cotidiano vivir de todos los miércoles y sábados.</p>
<blockquote><p>Por Víctor Gabriel Gullotta de su próximo libro “Luciérnagas de Solano ”. Un relato mágico y vivencial de su Solano natal. El año que viene, y por el mes de octubre, se cumplen 60 años de la fundación de San Francisco Solano. Buen acontencimiento para que el libro pueda dar a luz.</p></blockquote>
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		<title>Una idea de Maizales</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2009 04:31:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los Quilmes]]></category>
		<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[En una reunión amena y formal, el naciente 12 de abril del año 2008, en la localidad de Don Bosco, dimos vida a la biblioteca sobre los Quilmes. Con la firma de las autoridades de ambas instituciones (Maizales Asociación Civil y Biblioteca PopularDe Don Bosco), sellamos nuestro acuerdo que en los considerandos cuenta los porqués, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-218 alignleft" title="maizales 1 copy" src="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/09/maizales-1-copy-300x225.jpg" mce_src="http://www.kilmesblog.com.ar/wp-content/uploads/2009/09/maizales-1-copy-300x225.jpg" alt="maizales 1 copy" height="225" width="300"></p>
<p>En una reunión amena y formal, el naciente 12 de abril del año 2008, en la localidad de Don Bosco, dimos vida a la biblioteca sobre los Quilmes. Con la firma de las autoridades de ambas instituciones (<span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Maizales Asociación Civil</span> y Biblioteca PopularDe Don Bosco), sellamos nuestro acuerdo que en los considerandos cuenta los porqués, al tiempo que explica la necesidad que tenía Quilmes por trabajar, y por contar, con esta bibliografía:</p>
<p><span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Maizales</span> ha logrado reunir una biblioteca temática sobre la <span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Comunidad India Quilmes</span> de Tucumán, el Partido de Quilmes y otros Pueblos Indígenas de América y carece de un espacio físico para ofrecer a la comunidad el material de consulta.</p>
<p><span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Maizales</span> solicita a la Biblioteca Popular de Don Bosco un espacio acorde para el resguardo de su bibliografía.</p>
<p>La Biblioteca Popular de Don Bosco dispone de espacio, y cuenta con recursos humanos idóneos para la administración de la bibliografía. La Biblioteca asimismo posee elementos tecnológicos para el registro del material (SIGEBI, Sistema de Gestión Bibliotecaria).</p>
<p>El Municipio de Quilmes carece de un ámbito específico que reúna material bibliográfico sobre el pasado, el presente y el futuro de la cultura de los Quilmes y de otras comunidades de América.</p>
<p>Existe la necesidad de agrupar el material en un lugar determinado para ofrecerlo a todo tipo de investigadores.</p>
<p>La Biblioteca Popular de Don Bosco es una entidad sin fines de lucro, con una misión clara de servicio a la comunidad y de índole apartidaria.</p>
<p>Y entonces, en un buen clima, generado por la presencia de familiares, amigos y miembros de ambas comisiones, nos dimos el honor de inaugurar —en apropiado lugar— una biblioteca temática sobre los Quilmes, en 342 años de historia.</p>
<p>Durante tres años, cuatro meses y un día, Pedro Soto, Yanina Cichero, Lucas Bertinat, Noemí Ramírez, Aldo Re, Cecilia Pérez, Víctor Gabriel Gullotta, Ana María Franceschini, Gabriel Peralta, Mónica Cereda, Antonio Gerónimo, Marina Marchegiani, Pedro Navarro, Daniela Lironi, Dardo Abbattista y Stella Maris Donati, caminamos y caminamos para poder cursar hoy, (esta invitación). Lidia Sánchez —de la Popular de Don Bosco—, que sabía y sabía del largo viaje, habló con su Comisión que cálida y laboriosa, ofreció agua, techo y abrigo.</p>
<p>Por tanto, <span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Maizales Asociación Civil</span>, invita a conocer la biblioteca temática sobre los quilmes, ubicada en la <i>Biblioteca Popular de Don Bosco</i>, Ciudadela 2158 (a cuatro cuadras de la estación).</p>
<p>En ella se pueden oír las voces de la <span style="font-variant: small-caps;" mce_style="font-variant: small-caps;">Comunidad India Quilmes de Tucumán</span>, que dan cuenta de su vigencia, de su cultura, y de su lucha por la tierra. Además cuenta con material sobre el Partido de Quilmes y sobre otros pueblos indígenas de la Argentina.</p>
<p>Horario de atención:    Lunes a Viernes de 15:00 a 19:00 horas.<br />
Teléfono 4-251-6658.  Correo electrónico: bibbosco@hotmail.com</p>
<p>La consulta en sala es gratuita. Para llevarse libros a domicilio deberán asociarse, siendo la cuota mensual de $5. También tendrán acceso a los más de 25.000 libros con que cuenta la Biblioteca Popular de Don Bosco, institución que brinda un servicio a la comunidad desde 1972.</p>
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		<title>Mejor prevenir&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 23:42:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[Dengue Ante la aparición de dos casos no autóctonos, de dos personas procedentes de Charata, Chaco, la Secretaría de Salud coordinó el operativo en cuatro manzanas de Quilmes Oeste. La Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes, realizó esta mañana tareas de prevención, información y bloqueo del dengue en 4 manzanas de la zona cercana [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Dengue</h3>
<p>Ante la aparición de dos casos no autóctonos, de dos personas procedentes de Charata, Chaco, la Secretaría de Salud coordinó el operativo en cuatro manzanas de Quilmes Oeste.<span id="more-98"></span></p>
<p>La Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes, realizó esta mañana tareas de prevención, información y bloqueo del dengue en 4 manzanas de la zona cercana a Islas Malvinas y Urquiza, en Quilmes Oeste. En dicha zona residen dos personas procedentes de Chaco que se encuentran internadas en el Hospital Iriarte de Quilmes con síntomas de la enfermedad.</p>
<p>El bloqueo consiste en brindar normas de prevención, información y fumigación del domicilio de las personas afectadas y el radio comprendido por las cuatro manzanas lindantes. Es conveniente aclarar que la fumigación elimina el mosquito adulto, pero no así las larvas, por lo que es fundamental realizar todas las tareas preventivas recomendadas para estos casos.</p>
<p><em>“Fuimos notificados anoche, a las 23:45, y el intendente Gutiérrez ordenó de manera inmediata realizar todas las tareas de atención y prevención previstas para estos casos. Se trata de dos personas que llegaron el jueves de Charata, Chaco, y que empezaron a padecer los síntomas claros de la enfermedad: fiebre y dolores articulares. El día 26 tiene síntomas febriles la mujer, mientras que la otra persona tiene fiebre el día sábado. Ante esta situación, consultan al Dispensario Municipal y desde allí se los deriva al Hospital Iriarte, donde están internados con aislamiento”</em>, aseguró el secretario de Salud del Municipio de Quilmes, Dr. Sergio Troiano.</p>
<p>Troiano informó también que esta tarde, a las 18.30 horas, y mañana por la mañana, el equipo municipal repetirá la visita al barrio. Asimismo, el secretario recordó que <em>“el Municipio de Quilmes está realizando desde principios de 2008 un Plan de Contingencia para prevenir el dengue: información, educación para la salud, alerta en los médicos y actuación en los bloqueos de foco de esta enfermedad”</em>.</p>
<p>El Municipio de Quilmes también dispuso personal de la Delegación Quilmes Oeste y de la Secretaría de Medio Ambiente, Higiene Urbana y Turismo para realizar recolectar elementos donde pueda reproducirse el mosquito.</p>
<h3>Recomendaciones</h3>
<p>La Secretaria de Salud del Municipio de Quilmes recomienda a las personas procedentes de las zonas más expuestas al dengue, como Bolivia, Paraguay, Sur de Brasil, Salta, y Chaco, y que presenten los síntomas de la enfermedad: fiebre alta repentina, dolor intenso de músculos, articulaciones, huesos, cabeza y ojos, sarpullido en el cuerpo y/o sangrado en encías, oídos y otras partes del cuerpo, <strong>consultar de manera urgente con el centro de salud más cercano.</strong></p>
<h3>Medidas de prevención</h3>
<p>El dengue es una enfermedad viral grave producida por la picadura de un mosquito, el Aedes Aegypti, que se cría en aguas estancadas.</p>
<p>No se transmiten de persona a persona sino a través de la picadura del mosquito.</p>
<p>Síntomas: fiebre alta repentina, dolor intenso de músculos, articulaciones, huesos, cabeza y ojos, sarpullido en el cuerpo y/o sangrado en encías, oídos y otras partes del cuerpo.</p>
<p>Si usted o alguien de su familia presenta estos síntomas, NO TOME ASPIRINAS, y concurra inmediatamente al centro de salud más cercano a su domicilio.</p>
<h3>¿Cómo combatir el mosquito?</h3>
<ul>
<li>Mantenga bien tapado los recipientes en los que pueda acumularse agua</li>
<li>Saque la basura en bolsas bien cerradas y en los horarios estipulados</li>
<li>Si guarda botellas y frascos al aire libre, colóquelos boca abajo</li>
<li>Deseche objetos en desuso en donde pueda acumularse agua</li>
<li>Seque los charcos que se forman después de la lluvia</li>
<li>Mantenga canaletas y desagues libres de residuos que impidan el paso del agua</li>
<li>Mantenga limpios floreros, jarrones, estanques y no permita que se estanque agua en las macetas</li>
<li>Limpie periódicamente con lavandina la cara interna de los recipientes que utilice para almacenar agua</li>
<li>Renueve periódicamente el agua de piscinas y piletas de lona, y no permita que se acumule agua durante el invierno</li>
</ul>
<h3>¿Cómo evitar las picaduras?</h3>
<ul>
<li>Utilice repelentes sobre la piel (no sobre las manos), especialmente al amanecer y atardecer (no aplicar a menores de un año)</li>
<li>Rocíe la ropa con repelentes en aerosol</li>
<li>De ser posible, coloque mosquiteros en camas y cunas, y telas metálicas en ventanas</li>
</ul>
<p>Quilmes, 29 de marzo de 2009</p>
<p>Para más información, contactarse al 4224-6827 o al 15-3297-3717 &#8211; Dirección de Prensa del Municipio de Quilmes.</p>
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		<title>Mejor prevenir&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2009 04:37:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Abbattista</dc:creator>
				<category><![CDATA[Quilmes]]></category>

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		<description><![CDATA[La Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes informa que está en marcha el programa de vacunación contra la fiebre amarilla, destinado a personas de 1 a 60 años que viajen próximamente a Paraguay, Brasil, Misiones, Formosa y las zonas de frontera con Bolivia, Paraguay y Brasil de las provincias de Salta, Jujuy, Corrientes y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes informa que está en marcha el programa de vacunación <strong>contra la fiebre amarilla</strong>, destinado a personas de 1 a 60 años que viajen próximamente a Paraguay, Brasil, Misiones, Formosa y las zonas de frontera con Bolivia, Paraguay y Brasil de las provincias de Salta, Jujuy, Corrientes y Chaco, lugares donde existe un estado de alerta por numerosos casos de fiebre amarilla.<span id="more-51"></span></p>
<p>La vacunación se indicará en el marco de la consulta de asesoramiento y consultoría, en el Instituto Municipal de Medicina Preventiva “Ramón Carrillo” (T. De Alvear e Islas Malvinas) los lunes, miércoles y viernes de 9.00 a 13.00 con el doctor Lucio Rubini; y martes y jueves, de 8.00 a 11.00, con el doctor Paulus.</p>
<p>Con el fin de asesorar de modo adecuado, se debe concurrir con un documento personal (DNI, cédula o pasaporte) y acreditación de viaje al área de riesgo (reserva de pasaje, tique u otra documentación que permita verificar la fecha y lugar de destino).</p>
<p>Si se viaja a escasas horas después de aplicada la vacuna, no se asegura protección, ya que, para que el organismo desarrolle sus defensas, deberá aplicarse, al menos, diez días antes del viaje.</p>
<p>No se recomienda la vacuna a los que van hacia la costa atlántica de Brasil (a excepción de los estados de Amapá, Pará y Maranhao, en el extremo norte del país). Tampoco para quienes sufren de alteraciones de las defensas (inmunocomprometidos), embarazadas, niños menores de un año y personas que regresen del área de riesgo, ya que la vacuna no tiene efecto cuando el virus ya se instaló en el organismo. Para estos casos, una vez regresados del área de riego, dentro de los siete días, se debe consultar al Centro de Salud más cercano.</p>
<p>La fiebre amarilla es una enfermedad tropical transmitida por la picadura del mismo mosquito que transmite el dengue, y posee un período de incubación de tres a seis días. Los síntomas de la enfermedad son escalofríos y fiebre elevada, dolores musculares, de cabeza y de lumbares intensos. La cara adquiere una coloración roja, hay molestia en los ojos, la piel y las mucosas cobran una pigmentación amarilla y se elimina sangre por la boca y las heces, vómitos color negro, y las mujeres tienen hemorragias no relacionadas con el periodo menstrual.</p>
<p>Para ampliar información, comuníquese al 4-253-2157/7001/7004, Dirección de Epidemiología dependiente de la Secretaría de Salud del Municipio de Quilmes.</p>
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