Gloria Yapura
Reportaje publicado en la revista Los Indios Kilmes número 9 de diciembre de 1996.
“El deseo más grande es el de las tierras”
A 330 años del destierro forzoso al cual fueron sometidos sus antepasados por la civilización, que a rastras los empujó desde Tucumán hasta aquí y como en los agostos del ’93 y ’95 estuvieron en nuestra ciudad integrantes de la COMUNIDAD INDIA QUILMES de Tucumán.
Esta vez, invitados por la Municipalidad local para participar de la oficial “Semana de Quilmes”. Fueron recibidos… bien, no como el año pasado, que los echaron de la Plaza San Martín cuando quisieron exponer sus artesanías.
En el medio de la silenciosa brisa de agosto emergen los 19 años de Gloria Yapura. Catamarca la tiene como estudiante de Magisterio: Tucumán, como integrante de la Comunidad Quilmes.
Estamos de espaldas al monumento a Sarmiento, sentados debajo del mástil que sostiene la celeste y blanca. De frente al inolvidable Santo de la Espada, que anda por otro monumento.
Aquí, en la misma Plaza de la discordia, nos regaló este reportaje que se arremolina entre las aguas del río Yocavil para formar un manantial de visión indígena.

Gloria Yapura, integrante de la "Comunidad India Quilmes" de Tucumán
De hecho y de derecho
El principal problema es el de la tierra. No tenemos un título legal que diga que somos dueños, aunque de hecho los somos, ¿no? Y eso nos obstaculiza un montón de cosas. No podemos crecer por eso. Mientras no se solucione el tema “tierras”, no se puede.
Electrizante
Ahora no teníamos luz eléctrica: en este año va a llegar hasta Quilmes. Pero eso nos trae muchas desvantajas; quizás, se hace más cómodo. ¡Pero ahí la gente no tiene trabajo para pagar ése impuesto! Después, cuando se hacen las picadas para poner los postes, se talan muchos árboles, muchos algarrobos. Cuando uno sabe que tardan años en crecer… y eso a uno es como que lo toca; porque el algarrobo uno lo siente, por lo menos yo lo siento como que es nuestro, como que lo cuido; ¡tengo que cuidarlo! y entonces duele, duele ver, por el desarrollo o por el progreso que se le dice, ver tantas cosas muertas.
Pan casero y mate cocido de generaciones
Cada familia hace su pan con el horno de barro, calentamos con leña y ahí se prepara la masa. Se lo hace tortita, y el mate cocido es de todos los días con iuio para que tenga más gusto, más rico. Allá no se acostumbra a tomar mucho ni café ni té. Es el mate cocido de generaciones.
El equipo de once
El Paso. Los Chañares, El Carmen, Quilmes (una parte de Quilmes que le decimos Rincón de Quilmes, porque está más al cerro), El Bañado, Las Cañas, Talapaso, Colalao del Valle, Pichao, Arbolar y Anchillos. Somos once comunidades que estamos dentro de la provincia de Tucumán. A nivel institucional somos todos Quilmes, porque todo pertenecía a la cultura Quilmes. Los otros pertenecen a Salta y Catamarca. Todos nos agrupamos, porque son 2 o 3 los que se dicen dueños que abarcan esas tierras. Tenemos un problema común, que son el del agua y las tierras; unimos fuerzas y hacemos una sola lucha.
Aguas calientes
Tenemos un caudal bastante grande de agua que se pudo canalizar. Se hizo agua potable, pero no se pudo conseguir ni crédito. La Provincia no quiere trabajar ahí, porque el agua nace y muere dentro de la propiedad privada. Y hay una ley que dice así. Ahí el agua la reparte el patrón, como le decían en ésa época; porque él iba y decía a los que eran su mano derecha: “¡ A éste, tantos días; al otro, tantos días; a aquél ¡nada!, porque es del otro bando”..! Y bueno, hoy en día hay muchas familias que no tienen agua. Nosotros no tenemos agua en mi casa. A veces, hay que encontrarla de noche. Porque sino no se puede. Es muy triste ver así que estamos postergados.
Hotel en ruinas
Hacer un hotel… Está bien que se lo haga. Da fuentes de trabajo, quizás, para nuestra gente, ¡pero que se lo haga encima de los yacimientos, sobre pircas, en las ruinas!; se han utilizado piedras de las melgas del sembradío para construir ese hotel. Para mí no tiene nombre lo que se ha hecho. Pero, donde hay plata se hace lo que quiere, ¿no?
¡Fuera de las Ruinas!
El que ha ganado la licitación es el que tiene todos los beneficios. Él compra artesanías y las revende ahí. Nadie puede ir directamente a vender. Es así, desgraciadamente. Sólo fuera de las ruinas te permiten. Pero es muy poca la gente que se dedica a la artesanía. Todos sabemos hacer un canasto, trabajar con cerámicas, maderas. Pero no nos dedicamos. Nuestra base económica es el cultivo y la cría de cabras, ovejas, llamas y vicuñas.
Sarmiento se tiró un pedo y se lo llevó
el viento (Julio Cortázar en “Rayuela”)
Hasta ahora, la educación nos ha enseñado, desgraciadamente, que los indios eran sucios, que eran bárbaros… como que eran los malos, y todo eso va en contra de nosotros. Y bueno, ésa es la educación que nos han dado. A mí, en la primaria, me han enseñado que a Colón era como que teníamos que darle gracias porque ha descubierto América. Y que los blancos han venido y que han enseñado que un santo (que ahora es santo; en ese tiempo era misionero), nos enseñó a cultivar la tierra; nos han enseñado la música, ¡y eso no es verdad! Porque nuestros antepasados ya sabían cultivar; tenían muy desarrollada la técnica de cultivo, de riego; tenían su música, su cultura, su religión, entonces… me gustaría trabajar en la zona de la Puna o de los Valles con Comunidad Indígenas, y enseñarles a valorar su cultura, a cultivar ese sentimiento de orgullo de ser de una raza indígena. Hay muchas cosas por hacer en educación.
Y es desde la niñez donde hay que empezar a cambiar toda esa ideología.
Sentirse
Antes, los maestros que iban a enseñar ahí, eran de las ciudades; eran de San Miguel de Tucumán. No había maestras ahí. Incluso, las mismas maestras que eran del Valle, de la zona, no tenían conciencia, tampoco. Como en las escuelas no han enseñado a sentirse, han enseñado a discriminar al indio o a decir que uno no es indio. Entonces, las maestras están con ésa idea y no le podían transmitir a los chicos. Pero en Quilmes, hoy se está enseñando una vez por semana a los chicos palabras quechuas; que no es el idioma nuestro (N. de la R: lo dice porque la lengua materna de los quilmes, era el kakán), pero es algo más americano ¿no?; más nuestro que el castellano, que el inglés y revalorizar esto.
Están cambiando, despacito, pero cambian.
Sobre los historiadores
Ninguno ha puesto la visión de los quilmes, que yo conozca.
30 jóvenes y 30 kilómetros para un grabador
El proyecto se llama: “Afirmar nuestra identidad y revalorizar nuestra cultura”. Saber quienes somos para saber adónde vamos. Estamos, desgraciadamente, perdiendo un poco nuestra cultura; ¡se están olvidando! Nuestros mayores, se van yendo y no queda algo escrito. O sea, todo esto registrarlo, tenerlo escrito para que no se pierda nunca. Y otra, para que las cosas que han pasado nuestros mayores, (cuando decían que los obligaban para ir a la zafra, que los maneaban con alambres sino querían ir. Todos los sufrimientos que ellos han pasado), registrarlas para que la gente más joven, los chicos, vayan conociendo y que sepan ¡por qué se pelea tanto por las tierras! Por ai, muchas veces, los jóvenes dicen un poco como: ¡no nos importa! No tenemos conciencia de eso. Entonces, eso nos ayudaría mucho. Después, por ejemplo, rescatar los iuos medicinales. Tenemos mucho ahí; y la gente mayor sabe para qué sirve una cosa y para qué sirve la otra. Las leyendas… ir reconstruyendo la historia nuestra, escribir una historia, pero que salga de nosotros, hecha por nosotros y para nosotros… y que vuelva a la Comunidad.
Siempre han ido escritores, han recogido datos, fotografías y se han ido y han armando libros. Pero nunca ha vuelto a la Comunidad. Somos 30 jóvenes de distintas comunidades; por ahí, no tenemos un lugar, o no nos damos un lugar para hacer algo. Entonces, ésta es una oportunidad. Los talleres están funcionado una vez por mes; y lo que más urgente necesitamos son los grabadores. Estamos trabajando con dos o tres, nos vamos rotando por semana. Para pasarte el grabador tenés que ir de una punta a la otra. ¡Son como 30 kilómetros! En estos talleres vamos cotejando la historia; la historia oficial, quizás no de Argentina. Pero, por ahí, de Perú.
En esos otros países han escrito historias. Comparamos lo que dice el conquistador, el ganador que se dice y el otro, el vencido… Hay libros escritos de los quilmes y vamos diciendo: ¡esto sí, esto no!; o sea, nosotros creemos que es así o que no es así. Aparte, estamos capacitando gente en salud (porque hay lugares que están muy, muy al cerro y es imposible cruzar). Ahora, como está la situación económica en Tucumán, están cerrando muchos centros de salud. Entonces, es la necesidad de capacitar a nuestra gente, aunque sea, en forma voluntaria para ir a atender a las personas.
Están achicando el gasto del Estado. Cada vez hay menos posibilidades de que se vayan a atender o a hacer un control de la gente mayor, de los chicos, de la alimentación, de las embarazadas. En Quilmes hay un centro de la salud primaria, que está construido por nuestra propia gente, con ayuda de otras personas. Hay una emfermera que tiene capacitación básica y su sueldo lo paga el Gobierno; pero el médico va una vez por mes y no vuelve más.
¡Hay personas que tienen el Mal de Chagas y no hay control! ¡El médico no va!.. No sé que se puede hacer.
Sobre la administración de Scarabino y
“su compromiso” de darles una mano
en el tema de las tierras
Con los políticos uno nunca va a estar seguro. Pero, por lo menos, esperanzas hay de que nos ayuden a solucionar el problema “tierras”… Un aporte, por más pequeñito que sea, para nosotros es mucho.
No le hicieron mal las luces
A mí no me gusta la ciudad. Allá uno se para y mira y, por lo menos, ve un cerro. ¡Aquí no!
Tu vista va hasta la otra cuadra y ya no ves más. Cómo sentirse más ahogado, más… no hay libertad. ¡Para cruzar una calle tenés que mirar para todos lados! Allá uno anda despreocupado y libre. Y camina por donde quiere y cuando quiere, y se ven pájaros y se ven animales; se pueden ver las plantas, se ve el sol; el cielo tan… que ni se compara con el de aquí. Allá si pasa un vecino, nos saludamos, nos ponemos a charlar. Aquí, si te llevan por delante, ¡no importa! “No te conozco”.
Esas cosas que, ojalá, allá no tengamos que perderlas.
Abuelos
Mis abuelos son todos nacidos del valle. Me contaban como los trataban los que se dicen dueños de las tierras. Que los sabían castigar con látigos, que los llevaban forzados a la zafra a trabajar para ellos. Mis abuelos, tanto maternos como paternos, siempre han sido defensores de nuestras tierras. Uno de los primeros en hacer todo este movimiento de ponerse en contra de los patrones. Es un orgullo para mí.
El deseo
El deseo más grande es el de las tierras. Poder ser dueños de nuestras tierras y que estemos bien organizados; y poder manejar y que sea algo justo, ¿no?
A veces lo pienso… cuando tengamos las tierras, ¿qué hacemos? Si no estamos bien organizados, si no somos concientes de que nosotros somos dueños de las tierras, de que tenemos que saber manejarla… de ir solucionado nuestros problemas, no va a funcionar. Entonces, ése es mi mayor deseo.
En aquel árbol, envuelta en una tinaja
A mí me gustaría morir y que me entierren en una tinaja abajo de un árbol; ¡Y eso no lo permiten allá! No se puede. Tiene que haber un cementerio y entrar como todo lugar. Nos coartan toda nuestra cultura, nuestra religión.
Pedacito de cerro
Creo que no nos hace falta la comida, porque la naturaleza nos da todo. Nos da el maíz y podemos tener, mal que mal, una chacrita. Quizás nos falta lo que va de afuera. El yoghur, la soja (que no es nuestro alimento). Pero lo que se produce en la zona, eso sí tenemos. Nunca nos vamos a morir de hambre porque sabemos cultivar la tierra y, de alguna manera, sobrevivimos.
Por Dardo Abbattista






















































