Miércoles, 4 de mayo de 2011
Los girasoles se quedaron quietos,
el silencio regresa a recordarte,
se adormece el futuro,
crecen deseos de traer tus ojos.
Acomodo mis ganas en la almohada,
se me antoja la luz,
recorro el cosmos por rutas siderales.
Miro hacia arriba de la magia y digo
en un susurro la palabra “nube”
y en un momento floto en el espacio,
meciéndome en el viento
salpicado de espumas estelares.
Entonces digo: “otoño”
y un perfume naranja invade todo,
regresa tu mirada
flotando lenta en el espacio blanco,
y me duermo sonriendo
en el sueño despierto de tus ojos.
Pedro Soto
Editor Poesia
Domingo, 17 de abril de 2011
En los vaivenes verdes del camino
romance de guitarra y zapateo,
caderas blancas, río cristalino,
flotaba envuelta en gasas de agua y fuego.
Blandas caricias sobre mi latido
bajaban de sus manos al deseo,
mirando adentro de los infinitos,
bailaba en los arpegios de mi sueño.
En el silencio a veces llega lenta,
me danza misteriosa y fugitiva,
luego revienta la gitana vena.
Y allí me permanece suspendida
del ojo musical de la tormenta,
bailando su destino de hoja herida.
Pedro Soto
Editor Poesia
Sábado, 16 de abril de 2011
(La crónica advertía: “Sobre Pavón avanzan las hordas piqueteras)
Pobres uniformados marchaban levantando banderas de pobreza,
los puños apretados dispuestos al reclamo.
Tozuda dignidad que insiste en rebelarse.
Sus bombos redoblan la protesta.
Mercenarios del puente, despertaron los otros,
convocados de noche a “garantir el orden”.
Preparan sus colmillos acerados,
ladran amenazantes formados al acecho,
han vuelto a oler la sangre: unos amaestrados… otros no tanto.
Todo se hace confuso en ese averno,
se ha opacado la luz de la conciencia.
No pueden distinguir que son hermanos:
unos cubren sus caras con capuchas…
otros con antifaces de obediencia.
Asesinos disparos perforan el silencio,
la impunidad ha vuelto a sembrar luto.
Embozada obsecuencia sobre un gatillo débil.
Un pueblo sufre y llora su impotencia:
dos flores solidarias se marchitan
en la vieja estación de Avellaneda.
Pedro Soto
(26/6/2002 – Homenaje a Darío y Maximiliano, dos hijos del pueblo).
Editor Poesia
Sábado, 16 de abril de 2011
El oro es siempre oro y el agua es siempre agua.
La vida es la aventura en donde el desperdicio
y los magros sobrantes no son siempre basura.
El amarillo oro será para cualquiera siempre oro.
La gris basura en cambio se ha tornado mudable.
Para unos… es el resto que sobra,
el sobrante que queda del frugal desperdicio.
Para otros… es el resto que falta,
el maná, la ambrosía.
El oro es siempre oro.
El hombre con su ciencia
no puede transformarlo en otra cosa.
En cambio la basura por magia de su alquimia,
a veces se convierte en bocado agridulce,
aleación milagrosa que sostiene la vida.
Pedro Soto
Editor Poesia
Miércoles, 13 de abril de 2011
Lo vieron silenciosas madrugadas
sin preguntarse acerca del camino.
Mezclado entre las sombras
era una sombra más marchando a su trabajo.
Ella lo despedía con el último amargo…
un rato antes de que amaneciera.
Los soles mañaneros lo encontraron con la sangre caliente,
sobre el carro y la leña, cuando niño,
en la humedad del surco, cuando grande.
Apilando ladrillos o subido al andamio
se le fue envejeciendo la mirada,
en la eterna costumbre de empezar la jornada…
un rato antes de que amaneciera.
El martillo y el hacha le fueron desgantando los latidos.
Sintió la soledad penetrando sus huesos,
se preguntó el camino donde esperaba ella,
y en una madrugada
le dijo ¡ahuvaitíta!*
al corazón cansado.
Bebió de un solo trago los silencios
y se fue hacia la noche del recuerdo,
como era su costumbre…
un rato antes de que amaneciera.
Pedro Soto.
*Significa: voy a su encuentro, en guaraní.
Editor Poesia